Actualizado 12:23 (23-07-2008)
XAVIER HORCAJO
A veces, parece una obviedad, Madrid y Barcelona se muestran como dos ciudades que giran en sentido
inverso y a diferentes velocidades. En estos días, el plato madrileño gira hacia la derecha y a 45
revoluciones por minuto. El barcelonés, guiado por el Tripartit (ese singular gobierno capaz de
poner a un ecologista ex comunista como responsable de Industria y quedarse igual), gira hacia la
izquierda, pero a 22 rpm. Fíjense, incluso en sus empresarios burbuja son sutilmente diferentes
aunque en el fondo iguales en Madrid y Barcelona. Me refiero -por ejemplo- a Fernando Martín y a
Guillermo Chicote.
Ambos llegaron a ser presidentes de lobbys del sector (el G14, en el caso de Martín) y la
presidentcia de la Asociación de Promotores y Constructores, en el de Chicote. Ambos han llevado a
sus empresas: Martinsa Fadesa y Condal de Viviendas a procesos concursales.
Chicote y Fernando Marín son en algo diferentes. El catalán llevaba en esto desde que los
egipcios inventaron el ladrillo, no llego a la construcción con traje de tiburón al olor de la
sangre, esto es del dinero. Tampoco se parecen en la discreción. Chicote no se hubiera comprado una
finca de un montón de millones de euros poco antes de acudir a los juzgados pidiendo árnica, como
hizo Martín.
Pero por el contrario, Chicote ya lleva dos suspensiones de pagos a sus espaldas. Sí, si, su
Condal sigue el mismo camino de su Confort allá por los noventa. Chicote es reincidente. Aquel que
fuera la cara amable de los promotores y constructores barceloneses (sin duda por que los demás
tenían caras menos presentables) la ha vuelto a liar. Chicote creció a la sombra de su amigo Josep
Lluis Núñez, aquél al que todos –menos Hacienda- besaban el anillo. Con su apoyo, Chicote se
aupó a la patronal catalana: Fomento del Trabajo cuando ésta tenía carácter. Socialmente consiguió
la condición de “gran tribuno”. Esto es no se perdía una en el palco del F.C. Barcelona
gracias a President “Pulutant” (Núñez). Allí se dedicó -como tantos- al tráfico de
metros cuadrados y ladrillos de barrio a barrio de la Ciudad Condal y luego de sus alrededores.
¿Por cierto, no les recuerda eso a Fernando Martín en el palco del Real Madrid?.
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