Actualizado 11:42 (16-05-2008)
El Presidente del Banco Central Europeo insiste en que no hay margen para la complacencia en la lucha contra la inflación en la zona euro.
Agencias
El presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, insiste en que no hay margen para
la complacencia en la lucha contra la inflación, con lo que aleja de nuevo la posibilidad de un
recorte en los tipos de interés para luchar contra la ralentización económica. La estabilidad de
precios es una condición necesaria para el crecimiento económico sostenible, la creación de empleos
y la cohesión social. Las pruebas empíricas demuestran que hay una
relación negativa entre la inflación y el crecimiento.
Trichet dice que el BCE tiene que ser creíble a la hora de garantizar la estabilidad de precios
a lo largo del tiempo. Y la mejor de ganarse una reputación es que los ciudadanos nos vean
comportarnos de manera coherente. Además ha destacado que el Banco ha logrado desde su creación
hace 10 años
anclar las expectativas de inflación, y que desde la introducción de la moneda única la tasa
de crecimiento de los precios se ha situado ligeramente por encima del 2% anual, pese a "una
sucesión de shocks importantes.
La inflación actual puede alejarse temporalmente del objetivo a medio plazo del Banco Central,
notablemente a causa de los importntes shocks en los precios de las materias primas. Pero lo que es
importante es que el comportamiento de la política monetaria esté permanentemente diseñado para
garantizar la estabilidad de precios a medio plazo, teniendo en cuenta los riesgos a medio y largo
plazo.
Trichet aseguró que el consejo de gobierno del BCE está prestando especial atención a las
negociaciones salariales en la eurozona. Alertó de que en los países y regiones europeas cuya
competitividad ha caído y donde la tasa de paro sigue alta, como es el caso de España, "es
importante que los incrementos salariales no agoten plenamente las mejoras de productividad para
dar incentivos a las empresas para que creen empleos adicionales".
También reiteró su oposición a las cláusulas de indexación automática de los salarios porque
a su juicio existe "el riesgo de efectos de segunda ronda derivados del impacto de la subida de los
precios de la energía y de los alimentos en los salarios". Finalmente, el presidente BCE reclamó
reformar el mercado laboral para eliminar todas las "rigideces" que disuaden a las empresas de
contratar a jóvenes y a personas mayores. "Una legislación
de protección del empleo demasiado rígida tiene un impacto negativo muy fuerte en las
industrias que están experimentando un cambio tecnológico rápido", subrayó Trichet, que lamentó que
los "progresos hacia una mayor flexibilidad contractual sigan siendo lentos en varios países de la
eurozona".
También pidió reformas en el impuesto sobre la renta y en los sistemas de beneficios sociales
para incrementar los incentivos para que los ciudadanos trabajen, especialmente las mujeres y las
personas mayores.
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