Alberto Esgueva insiste en que nadie de la Junta le recomendó invertir en las éolicas

ICAL

El que fuera consejero delegado de la empresa pública EXCAL y uno de los propietarios del Grupo San Cayetano, Alberto Esgueva, aseguró hoy en el juicio que se viene celebrando desde septiembre en la Audiencia Provincia de Valladolid por la denominada ‘trama eólica’ que nadie de la Junta de Castilla y León le recomendó a él o a su hermano entrar en el negocio de los parques eólicos.

Alberto Esgueva, que se acogió a su derecho de no contestar ni a preguntas del fiscal ni al del resto de acusaciones, también negó que mantuviera una relación de amistad con Rafael Delgado, y recalcó que solo coincidió con él en los consejos de administración de EXCAL, dado que Delgado, como viceconsejero de Economía, era presidente de esta sociedad, así como en tres o cuatro viajes de promoción al extranjero.

En respuesta a las preguntas de su abogado, Esgueva explicó que cuando San Cayetano entró en el negocio eólico lo hizo como socio local de Iberdrola por petición de la propia compañía energética en diciembre de 2004, creando la sociedad Energía Global Castellana con un capital total de 60.000. Tres años más tarde, en 2007, Esgueva vendió su parte de las acciones en esta sociedad a Iberdrola por 47 millones de euros en una operación, que según explicó, se realizó aplicando una fórmula recogida en el acuerdo inicial.

Además, indicó que raíz de esta operación, sufrieron un embargo de 13 millones de euros por parte de la Agencia Tributaria, dado que aunque pagaron tres millones de euros en impuestos, Hacienda consideró que esa operación tenía que tributar como actividad económica y no como venta de participaciones.

En su interrogatorio también explicó que desde la empresa Preneal también se pusieron en contacto con él para que entrara como socio local en sus negocios eólicos, aunque en esta ocasión solo salieron adelante dos parques en Soria, mientras que otros once en distintas provincias no llegaron a lograr las autorizaciones.

Alberto Esgueva, que se enfrenta a una pena de 12 años de cárcel y a multas millonarias, también remarcó que la venta de un apartamento en Comillas (Cantabria) a Rafael Delgado se produjo cuando ya se había separado de su mujer. Esta vivienda fue adquirida en 2003 por la pareja por 255.000 euros y vendida a Delgado en 251.000, y también remarcó que desconocía los detalles de la operación por los que su exmujer vendió la que había sido casa familiar, un chalet en Simancas a Rafael Delgado en 2006.

En la jornada de hoy también declaró Franscisco Esgueva, que indicó que solo conocía a Rafael Delgado de haber coincidido con él en algún acto público. Además, afirmó que el no se beneficio de los 47 millones de euros por la venta de las acciones a Ibredrola que el Grupo San Cayetano tenía en Energía Global Castellana, dado que antes de cerrarse la operación, él había decido salirse del negocio eólico y vendió su parte a su hermano.

Polonia

Al igual que los hermanos Esgueva, otro de los acusado, el empresario Germán José Martín Giraldo, solo contestó a preguntas de su abogado. En su declaración reconoció su relación con Alberto Esgueva en la sociedad Cronos Global, de la que era administrador mancomunado, y tenía como razón social la promoción inmobiliaria en Polonia.

En en 2008, Preneal emitió siete pagares por importe total algo más de siete millones de euros a favor de Cronos Global SL, que constituyen, según sostiene el Ministerio Fiscal en su escrito de acusación, una dádiva, pues Preneal entregó esta cantidad con la finalidad de conseguir que avanzara positivamente la tramitación de los parques que había solicitado en Castilla y León. No obstante, esta cantidad figura como el precio de reventa que pago Preneal a Cronos por las participaciones de cuatro sociedades que promovían parques en Soria, Ávila, Palencia y Salamanca, aunque no llegaron a recibir ninguna autorización.

Martín Giraldo, al igual que Alberto Esgueva, reconoció que Cronos se vio obligado a vender como consecuencia de la crisis financiera de 2008, que puso “al borde del caos” a sus millonarios negocios en Polonia. Además, explicó que los siete millones de euros fueron objeto de una inspección de la Agencia Tributaria que provoco un embargo de bienes, aunque años después y tras pasar por la Audiencia Nacional, el Tribunal Supremo les dio la razón en 90 por ciento.

En este punto, explicó que la sociedad para no perder inversiones que estaban a punto de culminar en Polonia, recurrió a préstamo al margen de la banca comercial que acabó siendo concedido por Nehmo Holding, sociedad suiza propiedad de Jesús Rodríguez Recio. No obstante, Martín Giraldo aseguró no haber conocido nunca a este empresario y abogado y recalcó que la primera vez que vio su nombre fue en el documento del préstamo.

En la jornada de hoy, también declaró el empresario César Hernández Chico, que reconoció que en una reunión con Rafael Delgado el entonces viceconsejero de Economía les recomendó contar con socios locales para desarrollar sus proyectos eólicos. 

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