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El Ayuntamiento de Valladolid convertirá el Campo Grande en un laboratorio vivo para estudiar y mejorar su biodiversidad mediante tecnologías avanzadas como inteligencia artificial, análisis genéticos, sensores ambientales y un gemelo digital que permitirá conocer en tiempo real el estado del ecosistema. Todo ello será posible gracias al proyecto ‘Campo Grande, motor verde de Valladolid’, una iniciativa pionera en España impulsada por el Consistorio junto a IDForest y Horse Powertrain que cuenta con un presupuesto de 176.000 euros, de los que Horse aporta 109.000 euros como patrocinador, mientras que el Ayuntamiento financia los 67.000 euros restantes
Durante la presentación, el alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero, destacó que el proyecto permitirá “darle más valor a este pulmón y, diría más, a este pulmón y corazón de la ciudad de Valladolid, que es nuestro Campo Grande”.
El regidor explicó que la colaboración entre administración pública y empresas privadas permitirá aplicar conocimiento científico de última generación a la gestión de un parque histórico de más de 150 años, con el objetivo de convertirlo en un referente internacional en conservación ambiental.
El CEO y fundador de IDForest, Jaime Olaizola, explicó que el proyecto cambia por completo la forma tradicional de gestionar los espacios verdes. “No vamos a trabajar en buscar enfermedades que tiene el parque. Ese es el cambio radical. No vamos a ver los problemas, vamos a trabajar en entender que necesitan los árboles y trabajar en prevención para que esos problemas no surjan”, señaló.
Para ello, los investigadores comenzarán realizando un exhaustivo análisis biológico del suelo y de la vegetación. A través de técnicas de secuenciación genética identificarán miles de microorganismos presentes bajo la superficie, considerados fundamentales para mantener la salud del ecosistema.
Olaizola comparó este trabajo con la microbiota humana. “El suelo de cada bosque es el sistema digestivo de los árboles. Para poder tener un bosque saludable tenemos que cuidar la microbiota forestal”, explicó.
Según detalló, una simple cucharada de tierra del Campo Grande alberga más de 600 especies de hongos y más de 2.000 tipos de bacterias, la inmensa mayoría beneficiosas para el ecosistema. “Las bacterias y los hongos no son enemigos; al contrario, muchos de ellos combaten enfermedades, degradan materia orgánica o protegen a los árboles frente a plagas. Cuanta mayor biodiversidad existe, mayor capacidad tiene el ecosistema para resistir sequías, tormentas o enfermedades”, afirmó.
Sensores e IA
Además del estudio microbiológico, el proyecto instalará sensores distribuidos por el parque capaces de medir en tiempo real parámetros como la humedad y temperatura del suelo, el flujo de savia de los árboles o las condiciones ambientales.
Todo esa información se integrará en un gemelo digital, una réplica virtual del Campo Grande accesible a través de una plataforma web. “Cada árbol tendrá asociado un conjunto de datos y podremos conocer en tiempo real como está funcionando el parque”, explicó Olaizola.
El sistema incorporará también cámaras y micrófonos inteligentes que permitirán identificar automáticamente aves, insectos y otros animales mediante inteligencia artificial, generando un inventario continuo de la biodiversidad existente. “Queremos hacer visible lo que hasta ahora era invisible”, resumió el CEO de IDForest.
El proyecto tendrá una duración inicial de un año, periodo durante el cual se recopilaran datos, se evaluará el estado del ecosistema y se aplicarán medidas para corregir posibles desequilibrios detectados en el suelo. Posteriormente, toda esa información servirá para desarrollar un modelo de gestión ambiental que pueda implantarse en otros parques urbanos
“No existe ninguna ciudad que esté haciendo algo así. Es un proyecto verdaderamente único y nuestro objetivo es que sea absolutamente demostrador y replicable”, aseguró Olaizola. El responsable de IDForest añadió que el propósito final es mejorar la salud del parque y, con ello, la calidad de vida de los ciudadanos. “El objetivo es potenciar la salud del parque para potenciar la salud de las personas. Si conseguimos un ecosistema más sano también reduciremos tratamientos, intervenciones y costes de mantenimiento”, indicó.
La directora global de ESG de Horse Powertrain, Ana Sampelayo, explicó que el proyecto encaja plenamente dentro del plan estratégico de sostenibilidad de la compañía. “No solo nos preocupamos por reducir nuestra huella ambiental con productos y procesos más eficientes, sino también por contribuir positivamente a las personas, a las comunidades y a la naturaleza”, afirmó.
Sampelayo destacó que Valladolid constituye un enclave estratégico para la empresa y defendió el papel de la innovación como motor de la sostenibilidad. “Cuando el equipo de motores nos presentó esta propuesta identificamos rápidamente que estaba totalmente alineada con nuestra estrategia. Creemos que la innovación y la sostenibilidad tienen que ir de la mano y que las empresas debemos ser agentes de cambio”, aseguró.
La responsable de ESG consideró que las tecnologías que incorpora el proyecto, desde la microbiología avanzada hasta el gemelo digital, permitirán preservar la biodiversidad y aumentar la resiliencia del parque frente al cambio climático. “Refuerza nuestro compromiso con esta ciudad y con sus ciudadanos para mejorar su calidad de vida y su futuro”, concluyó.
Durante la clausura del acto, Carnero incidió en que iniciativas como esta consolidan la posición de Valladolid como ciudad referente en innovación. “Estamos hablando de conocimiento, innovación, digitalización, divulgación y de saber dónde estamos y por qué estamos”, afirmó.
