ICAL
La disponibilidad de energía en los polígonos industriales supone el principal condicionante para la llegada de nuevos proyectos a Valladolid, según se desprende de un estudio elaborado por la Junta de Castilla y León y CEOE, que ha sido hoy presentado a las empresas de la provincia y en el que se indica que, de las 25 subestaciones estudiadas, una presenta capacidad disponible real y 22 tienen su potencia comprometida.
Además, el análisis advierte que cualquier implantación con una demanda energética relevante debe comprobar desde el inicio la capacidad existente en el polígono elegido con la empresa distribuidora.
El informe analiza las características de las áreas industriales de la provincia, su grado de ocupación, los servicios disponibles, los accesos y las condiciones energéticas e hídricas que deben tenerse en cuenta ante una nueva implantación empresarial.
La jornada, celebrada en la sede de CEOE Valladolid, contó con la participación de la delegada territorial de la Junta en Valladolid, Raquel Alonso, y del presidente de la patronal, Carlos Magdaleno.
El presidente provincial de CEOE destacó que “Valladolid dispone de una base industrial sólida y de una amplia oferta de polígonos con características diferentes. Este informe nos permite conocer con mayor precisión qué puede ofrecer cada emplazamiento y facilita que las empresas puedan tomar sus decisiones con información concreta sobre suelo, servicios, accesos, energía y agua”.
Magdaleno señaló también que “la provincia cuenta tanto con polígonos consolidados, donde las empresas pueden integrarse en un entorno con actividad y proveedores próximos, como con polígonos que ofrecen suelo y capacidad para desarrollar proyectos con mayor recorrido. El objetivo es convertir estas capacidades en nuevas inversiones, actividad económica y empleo”.
Por su parte, Raquel Alonso indicó que “el diagnóstico sobre las capacidades industriales de la provincia debe servir para dar el siguiente paso: convertir la información disponible en proyectos concretos que atraigan nuevas inversiones, consoliden las empresas ya implantadas y generen más actividad y empleo”.
Asimismo, defendió la necesidad de diferenciar los polígonos según su grado de madurez y su especialización, y de disponer de un ‘Pasaporte Industrial’ con información actualizada sobre suelo, accesos, energía, agua, telecomunicaciones y posibilidades de ampliación, de manera que la provincia pueda responder con rapidez a las necesidades de cada empresa.
El informe, según un comunicado de CEOE recogido por Ical, refleja que Valladolid cuenta con una base industrial consolidada, empresas tractoras de referencia, una red de proveedores especializados y una amplia oferta de polígonos industriales con suelo disponible para el desarrollo de nuevos proyectos. El análisis plantea dos posibilidades de implantación: la integración en polígonos y entornos industriales consolidados o la elección de áreas con mayor disponibilidad de suelo y capacidad de crecimiento.
Base industrial
El estudio analiza la presencia de sectores como la automoción, la industria farmacéutica y biotecnológica, la agroindustria, la fabricación avanzada y la logística. También recoge la experiencia de cinco empresas tractoras de la provincia: Curia Spain, ACOR, Horse Powertrain, Lesaffre Ibérica y Michelin. Entre los retos comunes de estas compañías figuran la captación de perfiles técnicos, el avance de los procesos de descarbonización y la necesidad de contar con cadenas de suministro más próximas y menos dependientes del exterior.
El documento identifica tres prioridades para reforzar la posición industrial de Valladolid: captar y retener talento técnico, ofrecer estabilidad regulatoria a las decisiones de inversión y aumentar la capacidad energética de los polígonos industriales para acompañar los procesos de electrificación y descarbonización.


