El sector de la distribución ha abierto 120 establecimientos rurales en la Comunidad desde 2021

Castilla y León 19/06/2025

ICAL

El 82 por ciento de la población de Castilla y León tiene acceso a una tienda para realizar la compra completa de alimentación y productos de higiene gracias a las 120 aperturas de establecimientos en municipios rurales entre los años 2021 y 2025. Además, tres cuartas partes de la Comunidad están cubiertas con un comercio, lo que la Asociación de Empresarios de Supermercados de Castilla y León (Asucyl) destacó que es un sector que ayuda a fijar población, equilibra el territorio, reduce los impactos ambientales y refuerza la cadena agroalimentaria regional, al beneficiar sobre todo a los pequeños productores.

La importante presencia de los supermercados en las pequeñas poblaciones ha permitido que el sector haya logrado una densidad comercial superior a la media nacional, ya que existe una tienda por cada 1.822 habitantes frente a 1.899 en el conjunto de España. Y esto se produce en una Comunidad con “desafíos logísticos” derivados de la dispersión poblacional y la baja densidad. Asucyl aseguró que estas cifras son posibles por el “esfuerzo” de las empresas por garantizar el acceso a productos de calidad en todo el territorio, especialmente en las zonas rurales.

Con motivo de la presentación de los últimos datos sobre el impacto económico y social de los supermercados, autoservicios y mayoristas de alimentación en Castilla y León, el presidente de Asucyl, José Daniel Posadas, subrayó que el sector es “muy dinámico” en inversión. Recordó, según recogió la Agencia Ical, que los distintos operadores han destinado dinero para montar importantes plataformas logísticas en la Comunidad y la mejora de los establecimientos. 

Inversión

En este sentido, precisó que en los últimos años, un tercio del total de las tiendas en la región ha sido reformada o ampliada, que llega a casi la mitad en los últimos cinco años. Por otro lado, se han creado casi 29.000 metros cuadrados de sala de ventas en supermercados, la mayoría en el ámbito rural. “Somos un sector inversor, dinámico, con ganas de permanecer y que genera empleo estable”, sentenció.

En la actualidad, las empresas agrupadas en la asociación representan el 73 por ciento de la distribución alimentaria de proximidad en Castilla y León, que aúnan a 959 establecimientos, con un total de 560.000 metros cuadrados de superficie comercial y que emplean, de manera directa, a 959 personas. El volumen de ventas llega a los 3.880 millones de euros y compran productos por valor de 5.150 millones en la Comunidad, lo que genera una balanza comercial positiva de 1.270 millones.

Posadas valoró la importancia de los productores de proximidad donde están los supermercados, ya que muchos de los productos frescos llegan en 24 horas desde el campo a los lineales de los establecimientos. Es por ello que mencionó el equipo humano “muy potente” para que el pescado, la fruta y la carne estén frescos y con el cumplimiento de la seguridad alimentaria, sin olvidar la sostenibilidad, con las inversiones en eficiencia energética, la economía circular como el retorno de los envases y los avances en desperdicio alimenticio.

La última pata a la que hizo referencia fue la “conexión” y la “colaboración” con la administración. “Somos gente que nos gusta ser liberales, en el concepto del negocio. Competir entre nosotros para dar lo mejor a nuestros clientes, con una alimentación completa, sana, de calidad y a precios asequibles. Por eso, pedimos a la administración que marque unas reglas sencillas y escasas, por que somos un sector hiperregulado”, añadió. José Daniel Posadas reconoció que la Junta facilita “mucho las cosas”, además de escuchar “siempre” a las empresas.

Observatorio Comercio Electrónico

Además, la Asociación de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados de Castilla y León (Asedas) aprovechó un evento para la presentación del IX Observatorio de Comercio Electrónico en Alimentación en España, en colaboración con las universidades Complutense y Autónoma de Madrid, que analiza la evolución de los patrones de consumo y la relación entre las tiendas físicas y las digitales en bienes de primera necesidad.

La principal conclusión de este año es que el canal ‘on line’ de compra de alimentación y productos de higiene se recupera en 2025 tras registrar dos años en continuo descenso, tras el escenario de inflación. Los compradores que usan el canal físico y ‘on line’ (mixtos) crecen 7,1 puntos porcentuales; los que solo utilizan el canal digital (‘onliners’) lo hacen en 1,2 puntos, alcanzando el seis por ciento del total de los encuestados; y los que solo acuden a la tienda física (‘offliners’) decaen 8,3 puntos porcentuales. El comportamiento del consumidor recupera, así, hábitos cercanos a los años 2021 y 2022, justo antes del mayor impacto en el consumo de la crisis inflacionista.

Los datos indican un cambio de tendencia que apunta a que el consumidor abandona el comportamiento de ahorro en sus compras -muy marcado en 2024 con la vuelta al canal físico como una manera de buscar mejores precios- y concluyen que la crisis inflacionista de los años pasados supuso cambios de comportamiento puntuales en el consumidor, pero estos no parecen ser estructurales.

Por otro lado, el salto de canal a canal (omnicalidad) se consolida y la recuperación del perfil de consumidor mixto apunta a que éste será el más dinámico en los próximos años. De hecho, este tipo de consumidor es el que registra mayores índices de crecimiento del gasto respecto a 2024, con 7.152 euros al año por unidad familiar, un 51 por ciento más, y 2.079 euros al año por persona, un 40 por ciento más.

De manera general, el gasto y la renta dedicada a la compra de productos de gran consumo se ha incrementado, aunque llama la atención que los consumidores que solo utilizan el canal físico experimentan la evolución más moderada. Este tipo de comprador percibe que la tienda física es el canal que posibilita un mayor ahorro por la facilidad de comparar entre productos y enseñas. De hecho, son los únicos cuyo gasto por visita decrece un uno por ciento y se sitúa en 62 euros, frente a los algo más de 80 que los mixtos gastan en cada canal y los 111 de los ‘onliners’.

Palancas de la compra ‘on line’

Las principales palancas para adoptar la compra ‘on line’ son la comodidad -se siguen comprando productos por motivos de peso y volumen- y la falta de tiempo. Solo un nueve por ciento de los encuestados alega motivos de precio y variedad en la compra.

En cuanto a los productos, los no perecederos y estandarizados (higiene personal, limpieza del hogar, envasados) son los más consolidados en el canal ‘on line’; mientras que se mantienen las barreras sensoriales -necesidad de ver y tocar el producto- en los frescos, aunque tanto estos productos como los congelados experimentan una mejoría en la compra digital. En este sentido, la encuesta -realizada entre 3.000 personas- invita, por primera vez, a la reflexión sobre la influencia del canal de compra en la dieta. No en vano, los ‘onliners’ perciben una pérdida de variedad, mientras que los mixtos consideran lo contrario porque la combinación de canales permite una experiencia “más rica” en cuanto a la variedad de productos.

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