Escuelas Católicas pide una financiación suficiente y avanzar en los conciertos de Bach y de cero a 3 años

Castilla y León 05/06/2026

ICAL

La Federación de Escuelas Católicas de Castilla y León reclamó hoy a la Junta una financiación “justa y suficiente” para la enseñanza concertada, “adecuando los módulos de los conciertos y mejorando la partida para otros gastos”, así como avanzar hacia la concertación de los estudios de Bachillerato y de la educación infantil de cero a tres años.

Así lo señala el manifiesto con el que se cerró la asamblea anual de Escuelas Católicas de Castilla y León, que fue leído por la presidenta autonómica de la Federación, Encarna González-Campos, y que entre las peticiones realizadas a la Administración autonómica, también incluyó la reducción de la carga burocrática de los centros.

Una reclamación que fue recogida por el director general de Centros e Infraestructuras de la Junta, José Miguel Sáez, que en su intervención en la clausura de la asamblea, recogida por Ical, reconoció que la Consejería de Educación trabaja para “simplificar los sistemas y programas”, así como para acompañar a los profesionales de la educación concertada en adaptarse a los cambios normativos del sistema educativo, como la evaluación por competencias.

“Si necesitáis nuestro apoyo y nuestra red, ahí estamos”, manifestó, acompañado por la directora general de Recursos Humanos de la Consejería, Teresa Barros, como forma de demostrar el “reconocimiento” del Gobierno autonómico “al trabajo desarrollado en los centros concertados” y también para mostrar “la voluntad de la Consejería de Educación de seguir colaborando con la enseñanza concertada”.

No obstante, Escuelas Católicas agrupa “la mayor parte de los centros concertados” de Castilla y León, por lo que Sáez eligió este foro para defender la apuesta de la Junta por “un sistema integral en el que conviven la enseñanza pública y la concertada”, dado que ambas “no son contrapuestas sino complementarias” y, además, permiten a la Junta defender “lo que ha sido bandera” del actual Gobierno autonómico: “La libertad de elección de centro y de los padres para elegir la educación de sus hijos”.

“Los conciertos educativos están para atender la demanda, nunca para ser complementarios, y siempre hemos contado con vosotros para que la educación de Castilla y León sea de calidad”, afirmó el director general de Centros e Infraestructuras, antes de agradecer la “labor esencial” de los colegios concertados para lograr que la Comunidad sea “número uno” a nivel nacional.

Brújula “ética y humana”

Por su parte, la presidenta de Escuelas Católicas en Castilla y León, Encarna González-Campos, reafirmó el compromiso de los centros que forman parte de la Federación por llevar a cabo “una educación centrada en la persona, basada en los valores del Evangelio y comprometida con la sociedad a la que servimos”.

Por ello, y ante los actuales “momentos de incertidumbre y polarización”, dentro de una sociedad “marcada por la prisa y el ruido”, González-Campos defendió que “educar no puede consistir únicamente en transmitir contenidos o preparar para un mercado laboral inestable”, sino que debe configurarse como una “brújula ética y humana” en un mundo “cada vez más complejo”.

González-Campos también se refirió a la necesidad de “custodiar a la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial”, para que “sin apartar la tecnología de las aulas”, la escuela se configure como “una comunidad de encuentro” y un espacio “donde más se cuide” el uso “responsable, pedagógico y humanizador” de la tecnología.

“Porque la tecnología no podrá sustituir nunca el vínculo humano”, defendió la presidenta de Escuelas Católicas en Castilla y León, que hizo asimismo un llamamiento a los presentes a convertir los centros de la Federación en “espacios seguros de escucha, acogida y comunidad”, ante un contexto de “deterioro de la salud emocional de niños y jóvenes”.

Finalmente, y como parte del manifiesto leído para cerrar la asamblea de este año, la presidenta de Escuelas Católicas defendió el modelo “plural y abierto, complementario a la educación pública”, de los centros concertados, que garantizan “la libertad de elección de las familias” y que reconoció que han recibido el apoyo de la Junta no solo con financiación, sino con el reconocimiento de la jubilación parcial de los docentes o la extensión de la carrera profesional docente, entre otras materias.

“La escuela católica no educa para competir, sino para vivir con sentido, y ayudar a cada alumno a descubrir quién es”, concluyó Encarna García-Campos, desde el compromiso de Escuelas Católicas de Castilla y León por “trabajar en una educación que acompañe, escuche y transforme, profundamente humana, abierta a todos y comprometida para lograr una sociedad más justa”.

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