Guillermo Cánovas apela a la formación de profesores, alumnos y familias ante la IA

Castilla y León 29/10/2024

ICAL

El director del Observatorio para el Uso Saludable de la Tecnología EducaLIKE y uno de los mayores expertos en España de seguridad ‘online’, Guillermo Cánovas, defendió hoy en Valladolid “mucha” educación y formación del profesorado, las familias y los alumnos sobre el uso de la inteligencia artificial (IA) y sus efectos positivos y negativos. No en vano, aseguró que hay aplicaciones de IA positivas y otras, contraproducentes, por lo que consideró “muy necesario” que los estudiantes identifiquen lo que les puede ayudar y lo que les perjudica en el ámbito escolar pero también en su vida social.

Con motivo de la XVII Jornada para profesores ‘Un nuevo desafío’, organizada por la Fundación Schola, Cánovas fue invitado para abordar el impacto que tiene en el alumnado el uso de la inteligencia artificial al precisar que el 80 por ciento de los estudiantes a partir de Tercero de la ESO utiliza con regularidad este tipo de herramientas, un porcentaje que se dispara al 95 por ciento en Bachillerato. Por otro lado, se hizo eco de un estudio del Observatorio EducaLike, con más de un millar de encuestas entre alumnos españoles de entre 15 y 17 años, que alertaba que el 90 por ciento de los adolescentes reconocía que el uso de la IA les hacía más perezosos e dependientes. “Cuando tengan que afrontar los exámenes y pruebas académicas no podrán llevar en el bolsillo una herramienta de inteligencia artificial. Van a llegar con su propio entrenamiento mental. Si no entrena, no se puede rendir”, destacó. 

Subrayó que hay situaciones “paradójicas”, ya que a determinadas edades no es conveniente que los menores utilicen herramientas generativas, que crean textos que deberían ser producidos por el cerebro del menor. “Durante la adolescencia, hasta los 20 años, se desarrollan las funciones ejecutivas en el cerebro y se ven afectadas por la inteligencia artificial de generación de textos”, aseveró. Por el contrario, precisó, hay una parte de generación de vídeos, imágenes y música que no tienen contraindicaciones.

El también exdirector del Centro de Seguridad en Internet para menores impulsado por el Safer Internet Programme de la Comisión Europea, que recorre centros educativos de toda España alertando a padres y profesores sobre la irrupción de la IA en la vida escolar, apostó por explicar a los jóvenes cómo afecta a su entrenamiento cerebral. “Nuestro cerebro tiene una máxima: lo que no se desarrolla o trabajo, se pierde”, sentenció. 

Para explicar esta declaración hizo una analogía con la calculadora, que a partir de cierta edad se populariza su uso. “Antes de generalizar su utilización, hay que aprender y tener esa capacidad interiorizada para multiplicar y dividir mentalmente. El cerebro es neuroplástico y hay que entrenarlo durante la adolescencia. Ya habrá tiempo para utilizar la IA cuando llegue al mercado laboral”, declaró.

Cánovas apuntó a la Agencia Ical que las herramientas de IA pueden limitar la imaginación de un menor. Tampoco se olvidó de comentar que la información en internet no es aséptica, por lo que los textos que genera la inteligencia artificial tienen sesgos de todo tipo como ideológicos, políticos o raciales, entre otros. Por eso, valoró que las respuestas sean verificada porque el joven tiende a creer esa información creada desde cero y que puede ser errónea. “Por una cuestión de capacidad, la IA da resúmenes y omite datos”, sentenció.

En cuanto al fraude académico, gracias al uso de programa para realizar tareas de clase o trabajos, reconoció que es “muy difícil” para los docentes saber si un ejercicio se ha hecho con IA. De ahí que apuntara que la forma de evaluar al alumno haya cambiado y, por tanto, se pierde el valor de las tareas que se mandan para hacer en casa. Aseguró que las herramientas de detección de este tipo de fraudes no son muy eficaces y solo funcionan para los antiplagios. 

La jornada, que contó con la colaboración con la Consejería de Educación, la editorial SM y Escuelas Católicas de Castilla y León, también sirvió para abordar la necesidad de controlar y regular la inteligencia artificial. En este sentido, Guillermo Cánovas lamentó que se haya empezado a “construir la casa por el tejado”, al crear y lanzar, primero, al mundo herramientas y, luego, plantearse regularlo. Y es que señaló que hay muy pocas leyes sobre la IA y que las redactadas por la Comisión Europea no entrarán en vigor hasta 2026. “Ahora, no sabemos quién tiene responsabilidad sobre las reacciones y las respuestas que da la inteligencia artificial”, lamentó. El experto añadió que los adultos ni los jóvenes son conscientes del uso que hacen las empresas de los datos que proporcionan a este tipo de herramientas.

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