ICAL
La Sociedad de Garantía Recíproca (SGR) Iberaval cerró el primer semestre de 2026 con 387,4 millones de euros facilitados a empresas mediante 2.687 avales. El 63 por ciento de este importe, alrededor de 244,1 millones de euros, se destinó a cubrir necesidades de circulante, mientras que el 37 por ciento restante, unos 143,3 millones, respaldó proyectos de inversión.
La operación avalada por la sociedad de garantía que preside César Pontvianne alcanzó un importe medio de 144.000 euros y un plazo medio de devolución de 67 meses, equivalente a cinco años y siete meses. Estas condiciones permiten a pymes, autónomos y emprendedores “disponer de un horizonte suficiente para acometer inversiones, desarrollar nuevos proyectos o atender las necesidades de liquidez derivadas de su actividad”, destacaron desde la SGR, como recoge Ical.
El crecimiento registrado de la financiación -a doble dígito con respecto al mismo periodo del año anterior- se produjo, además, con una mejora de la calidad de la cartera. La tasa de morosidad descendió hasta el 2,91 por ciento, frente al 3,48 por ciento registrado en junio de 2025, mientras que la tasa de dudosidad se redujo del 8,78 al 8,25 por ciento.
Por sectores, los servicios representaron el 26 por ciento del volumen formalizado. La industria y el comercio concentraron un 23 por ciento cada uno, de manera que estas tres actividades reunieron el 72 por ciento de la financiación respaldada por Iberaval.
La construcción absorbió el 12 por ciento de las operaciones; el transporte, el nueve por ciento; la hostelería y el turismo, el cinco por ciento, y el sector primario, el dos por ciento. “Esta distribución refleja una cartera diversificada, aunque con un peso destacado de las actividades de servicios, industriales y comerciales”, resaltaron las mismas fuentes.
El riesgo vivo -importe total de la financiación que permanece vigente y respaldada por la entidad- se situó al cierre de junio por encima de los 1.905 millones de euros, frente a los 1.714 millones contabilizados un año antes. El avance ronda los 192 millones de euros y representa un incremento interanual del 11,2 por ciento. “Esta evolución confirma la demanda de instrumentos que faciliten el acceso al crédito, tanto para financiar inversiones como para cubrir necesidades de circulante”, constataron.
Además, en términos relativos, la morosidad se redujo algo más de un 16 por ciento durante los últimos doce meses, pese al fuerte aumento de la actividad.
Pontvianne explicó estos datos al Consejo de Administración de Iberaval, que analizó en su reunión de julio los principales indicadores del semestre. “Los resultados se sitúan por encima de los objetivos previstos y prolongan la trayectoria de crecimiento mantenida por la entidad durante los últimos años”.
El volumen formalizado entre enero y junio supone que Iberaval ha respaldado financiación empresarial a un ritmo medio superior a los 64 millones de euros mensuales, con una aceleración en la actividad durante la parte final del semestre. Las operaciones abarcan desde necesidades de liquidez de trabajadores autónomos y microempresas hasta iniciativas de inversión promovidas por pequeñas y medianas compañías.
La evolución cobra relevancia, incidieron desde la SGR, en un contexto en el que las empresas “continúan afrontando incertidumbres exteriores, costes elevados y dificultades para incorporar determinados perfiles profesionales”. La sociedad de garantía centra su actividad en respaldar proyectos viables y facilitar financiación en condiciones adecuadas de importe, coste y plazo, tras analizar la capacidad de devolución de cada empresa. La integración de la antigua sociedad cántabra Sogarca también ha contribuido a esta evolución, con la incorporación de alrededor de 16 millones de euros al riesgo vivo de Iberaval.
Más de 42.800 socios y 136 millones de capital
La base social de Iberaval superó al cierre de junio los 42.800 socios, frente a los 40.210 contabilizados un año antes. El crecimiento se aproxima al 6,6 por ciento y supone la incorporación de alrededor de 2.600 asociados durante los últimos doce meses. La práctica totalidad son socios partícipes, principalmente pymes, autónomos y emprendedores que acceden a financiación respaldada por Iberaval.
A ellos se suman los socios protectores -156 ya-, entre los que figuran administraciones públicas, organizaciones empresariales, entidades financieras y otras instituciones relacionadas con el desarrollo económico.
También se reforzó la estructura financiera de la sociedad. El capital suscrito alcanzó los 136,1 millones de euros, frente a los 118,5 millones registrados en junio de 2025. En una sociedad de garantía, los recursos propios constituyen un indicador de solvencia y determinan su potencial para movilizar financiación bancaria en favor del tejido empresarial.
Esta evolución se apoya en la colaboración con las entidades financieras y en los acuerdos suscritos con las administraciones públicas de los territorios en los que opera Iberaval. La cooperación público-privada permite complementar los avales con programas destinados a reducir costes financieros, ampliar plazos o respaldar proyectos de inversión, innovación, digitalización, emprendimiento y crecimiento.
Pontvianne remarcó que “los resultados demuestran que estas alianzas funcionan” y defendió la necesidad de dotar a estos instrumentos de continuidad, estabilidad y ambición. Iberaval mantiene acuerdos con organismos como el Instituto para la Competitividad Empresarial de Castilla y León, ICECyL; la Agencia de Desarrollo Económico de La Rioja, ADER, y el Gobierno de Cantabria, entre otros.
Iberaval opera actualmente en seis comunidades autónomas, colabora con la práctica totalidad de las entidades financieras y mantiene acuerdos con administraciones autonómicas y locales.
