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Los planes de futuro que se encuentran actualmente sobre la mesa en la industria de la automoción suman una inversión superior a 3.000 millones en la Comunidad, una cifra que “demuestra que las empresas del sector quieren seguir creciendo aquí”, tal y como explicó el consejero de Economía y Hacienda y portavoz, Carlos Fernández Carriedo, quien ensalzó hoy la fortaleza del automóvil en Castilla y León, que cuenta con dos ventajas diferenciadas.
Por un lado, las “muy buenas condiciones” en términos de formación, cualificación, capacitación y “compromiso” de trabajadores, directivos y empresas; y en segundo lugar, el interés de las firmas del sector, tanto las principales como las auxiliares en la Comunidad, por continuar en la Comunidad.
Así lo trasladó durante su participación en la inauguración de la Asamblea y Reunión anual de FACYL ‘Automoción: Nuevos mercados y nuevos players’, en la que se estrenó el nuevo presidente del cluster, Cesar Moñux, que sustituye en el cargo a Mari Paz Robina.
El consejero destacó que la Comunidad “tiene gente muy preparada en el sector, muy capacitada y muy comprometida con esta tierra, tal y como lo están demostrando, y son los que vienen impulsando esta actividad”. Sin embargo, apuntó que el sector “no está exento en este momento ni de riesgos, ni de problemas, ni de desafíos”. “Nos estamos enfrentando a incrementos de costes, porque es más difícil acceder a materias primas, el coste de la energía ha aumentado, la dificultad de que algunas rutas de transporte son más largas, pero también porque la competencia internacional es más alta que en otras ocasiones con nuevos actores que compiten en el escenario europeo, que nos obligan cada día a estar muy atentos y a ser mejores por un incremento posible de tipos de interés, también de inflación”, resumió Fernández Carriedo.
En todo caso y a pesar de ser “épocas complejas de muchos desafíos y mucha competencia”, consideró que las empresas en Castilla León “demuestran su deseo de seguir creciendo, de ser competitivas y de reforzar las bases de esa competitividad a través de inversiones”.
Por su parte, Moñux hizo hincapié en el “momento especial de transformación” por el que atraviesan la industria y la automoción, que en la Comunidad “es un pilar no solo económico, sino también social” por muchas razones. Al respecto, apeló a la “toma de conciencia” en un escenario de descarbonización, de impulso tecnológico y de “transformación del mercado”. “Todos los actores tenemos que ser conscientes de lo que nos estamos jugando”, indicó.
El nuevo presidente del cluster Facyl informó que el sector del automóvil en Castilla y León facturó el año pasado más de 15.000 millones, con más de 30.000 personas que trabajan directamente y con un impacto para más de 100.000 familias. “Tenemos un contexto especial y favorable para este sector y gracias a él contribuimos a la creación de la clase media que vertebra nuestra sociedad”, defendió.
También consideró que “queda mucho por hacer” a pesar de haber “heredado mucho de nuestros mayores y lo que queda por hacer por las generaciones presentes y futuras”. Destacó que con menos de un cinco por ciento de la población en España, esta Comunidad “fabrica más del 16 por ciento de los automóviles del país”.
La competitividad en el centro
Moñux consideró que la forma de evitar sustos como los de Renault de hace unas semanas es necesario “volver a poner a la competitividad en el centro de la discusión”. “Es una palabra muy denostada, pero es muy fácil de entender, es continuar operando o no. Y la competitividad va mucho más allá de los precios unitarios, los costes de la energía, salarios y demás; es mucho más. Es saber definir el producto que el cliente quiere, es la excelencia operacional, es saber adaptar la tecnología y, por último, es el talento de las personas. Son los comportamientos de todos, las actitudes de todos, las competencias, y por último el liderazgo”, enumeró el presidente del cluster, quien trasladó a los agentes económicos y sociales que “tienen que ser conscientes” de ello, al igual que de la caída en las ventas del un cuatro por ciento en 2025 y de un uno por ciento en lo que va de año.
Sobre los nuevos modelos que se fabrican en el mercado, apostó por que Europa “no se limite a ser un supermercado que facilite únicamente la vida de los consumidores”, sino que “tiene que ser consciente de lo que supone la base industrial para la creación de talento y para vertebrarla”, algo para lo que, dijo, cuenta con las administraciones.
En este sentido, llamó a “considerar toda la creación de valor”, pero “todos con las mismas reglas del juego”, también en relación con la competencia del mercado asiático. “Yo nunca le he tenido miedo a la competencia. Lo que sí que he tenido miedo es a no poder luchar con las mismas reglas de juego. Primero jugamos con las manos, luego con los pies. Esto es como un deporte. Mantener las reglas de juego. Sé que la palabra estabilidad está desapareciendo del diccionario, pero hay que tener unas reglas de juego conocidas y condiciones equivalentes”, trasladó.
