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La buena marcha de la economía permite despegar a los negocios y reduce los impagos. Iberaval es testigo y sitúa su nivel de morosidad en mínimos del último lustro, con un 2,7 por ciento, frente al 4,1 por ciento de 2020 o el 4,3 por ciento de 2022, con la actividad muy tocada por la crisis generada por la Covid.
El nivel de dudosidad (porcentaje de créditos con riesgo de impagos) también está en mínimos del periodo, con un 8,7 por ciento del total, cuando en 2023 se llegó al 9,8 por ciento, según los datos facilitados por la SGR. En 2020, se situaba ese dato en el 8,8 por ciento, antes del cierre económico de la pandemia.
La sociedad de garantía recíproca refleja en sus datos de balance su crecimiento, la realidad económica y las necesidades de financiación del sector productor. En este sentido, cabe destacar que el importe medio de la financiación a pymes amparada por Iberaval se duplicó entre 2020 y este año (con datos hasta septiembre), y pasó de los 83.000 a los 167.000 euros.
Las pequeñas empresas han ido ganando peso dentro de la actividad de financiación de Iberaval, y en 2025 ya suponían el 43,3 por ciento del total de actividades a las que se financia a través de este instrumento, cuando en 2020 apenas suponían el 35 por ciento. Las microempresas pasaron en esos cinco años de suponer el 48 al 41,2 por ciento; y las medianas actividades, del 17 al 15,5 por ciento.
Referente del sector
Los grandes datos de la SGR confirman un enorme impulso durante los últimos ejercicios y su posición como referente del sector en España. Y es que el riesgo vivo financiado a empresas, autónomos y emprendedores se situó a finales de noviembre de este ejercicio en los 1.738 millones de euros, cuando en 2020 estaba en los 990,3 millones, es decir, ha crecido 75,5 por ciento.
“La pandemia supuso un momento clave para las sociedades de garantía, como Iberaval, que supimos demostrar la utilidad real que tenemos en contextos de dificultades, como ocurrió entonces”, detalla César Pontvianne, presidente de la SGR, quien añade que “fue el punto de partida para lograr un posicionamiento creciente que se ha mantenido y, como muestran las cifras, nos ha permitido avanzar aún más”.
Cabe destacar también los datos de apoyo al empleo con la financiación dispuesta, con 276.000 puestos de trabajo con datos de este año, frente a los 185.700 que se impulsaban en 2020. Una enorme contribución al buen comportamiento laboral de la Comunidad.
Los fondos financiados se siguen destinando en una mayor proporción a liquidez, con un 69,2 por ciento frene a un 30,8 por ciento para inversión. Estos porcentajes han ido variando desde 2020, con un mínimo para liquidez en 2022 del 58,2 por ciento, y un máximo en 2023 del 72 por ciento, con porcentajes para inversión del 41,8 y 28 por ciento, respectivamente.
Socios
La primera SGR de España ha crecido acompañada de sus socios, que, a finales de noviembre, sumaban 40.419, lo que supone que se han sumado a este proyecto ganador 9.284 desde 2020, cuando contaba con 31.135.
En este sentido, los socios partícipes (pymes), son 40.279, frente a los 31.007 de 2020, es decir, 9.272 más. El porcentaje de participación de estos socios alcanza ya en la SGR el 66,4 por ciento del total, cuando cinco años atrás asumían el 62 por ciento.
César Pontvianne destaca esta circunstancia, señalando que “las pymes encuentran en Iberaval un aliado financiero clave para sus proyectos, en las diferentes fases de vida de las empresas, lo que se traduce en un sostenido crecimiento de la base social de nuestra entidad”.
Por su parte, los socios institucionales (protectores), son en la actualidad 140, cuando en el año que estalló la Covid era 128, lo que supone doce más, reflejo de la expansión territorial de Iberaval, desde Castilla y León a Galicia, La Rioja, Cantabria y Madrid. Estos socios asumen en este año el 33,6 por ciento de la participación, por debajo del 38 por ciento en 2020.
En este contexto, concluye Pontvianne, “la utilidad de Iberaval se demuestra habiendo llegado a un acuerdo con el Gobierno de Cantabria y socios de esa comunidad autónoma, para multiplicar la actividad de forma intensa en su territorio”.
