Los sindicatos piden al nuevo Gobierno políticas propias de la izquierda

La victoria del PSOE en las elecciones generales del pasado domingo ha marcado el desarrollo de las tradicionales manifestaciones del Primero de Mayo en la Comunidad, donde miles de trabajadores han vuelto a salir a la calle para, aprovechando el triunfo socialista, pedir al nuevo Gobierno la aplicación de políticas “reales” de un partido de izquierdas.

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En un ambiente festivo, pero reivindicativo, los sindicatos recordaron que las reclamaciones en este caso al nuevo Gobierno son, en general, las mismas que en años anteriores, aunque en esta ocasión el escenario en el que se producen es radicalmente diferente como consecuencia del cambio en el color del Ejecutivo. La derogación de las reformas laborales, de la reforma de las pensiones y la precariedad en el empleo se mantienen como las principales reivindicaciones que hoy se trasladaron por las calles de las diferentes ciudades de la Comunidad.

La manifestación más multitudinaria fue la de Valladolid, donde 4.000 personas, según la Delegación del Gobierno, recorrieron las calles más céntricas de la ciudad hasta finalizar el recorrido en la plaza Mayor, a lo que hay que sumar unas 550 personas más que se dieron cita en la concentración convocada por la CGT. En ella participaron, además de los secretarios generales de UGT y CCOO, Faustino Temprano y Vicente Andrés, respectivamente, el secretario general del PSOCyL, Luis Tudanca, o el coordinador de IU en Castilla y León, José Sarrión.

Los responsables sindicales reclamaron al nuevo Gobierno que sea “valiente” y le pidieron que sea capaz de acometer un cambio de políticas “en favor de los ciudadanos”. Temprano pidió “un giro social” y demandó al nuevo Gobierno “que piense en las personas” y que se lleve a la práctica el decálogo que se hizo llegar a las formaciones políticas. Por su parte, Vicente Andrés abogó por establecer “una agenda social” y unos presupuestos que establezcan la recuperación de derechos, tanto laborales como sociales, y que reviertan los recortes en los servicios públicos.

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Los sindicatos advirtieron de que si se va a conformar un Gobierno, este tendrá que desarrollar “polítias de izquierdas”, con la derogación de los aspectos centrales del a reforma laboral, una condición ‘sine qua non’ para que exista “una tranquilidad laboral”. En el caso de que no se produzca una reversión, el país “andará con un cepo en la pierna”, por lo que abogaron por retroceder a la situación existente “antes de la crisis”. Igualmente reclamaron un modelo de relaciones laborales “moderno” en el que se ponga fin a la brecha fiscal y se reduzcan la precariedad y los recortes, asuntos “inaplazables” para el nuevo Gobierno, según los responsables sindicales.

El secretario general del PSCyL, Luis Tudanca, confió en que la llegada del nuevo Gobierno tras las elecciones del pasado domingo suponga la apertura de “una puerta a la esperanza” en la recuperación de los derechos de los trabajadores “que ha costado tanto tiempo conseguir” y muchos de los cuales están aún afectados por los recortes en derechos y libertades “durante los años de Gobierno del PP”.

Por su parte, el coordinador general de IU en Castilla y León, José Sarrión, hizo un llamamiento para poner a los trabajadores “en el centro de la política”, al entender que son “los grandes invisibles” de los programas políticos, en especial en un momento en el que se cuenta con una España y una Castilla y León “más desiguales e injustas socialmente”, declaró.

El secretario general de Podemos en Castilla y León, Pablo Fernández, participó en la manifestación de León, donde reclamó la consolidación de los derechos adquiridos “a través de muchos años de pelea de la clase trabajadora”, en especial en un momento “crucial para el devenir del país” en el que la precariedad laboral y la temporalidad “son las que imperan”, mientras que las mujeres “sufren una lacerante brecha salarial y laboral” y los autónomos “están siendo aniquilados por las políticas del PP”, denunció.

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Además de la de Valladolid (donde se congregaron más de 5.500 personas según fuentes de la Delegación del Gobierno), las manifestaciones más concurridas tuvieron lugar en el caso e Salamanca, donde se reunieron alrededor de 6.000 personas, o la de León, donde se contabilizaron unos 4.000 asistentes. En la mayoría de ciudades la participación se aproximó al millar de personas, salvo en Ávila donde fueron unos 500, y en Segovia, donde se dieron cita alrededor de 300 asistentes.