ICAL
El economista y divulgador Marc Vidal pidió hoy “apartar la mística” de la inteligencia artificial (IA) para “convertirla en lo que realmente es, una herramienta” para el crecimiento de las empresas, que deben “formarse” en esta innovadora tecnología y “vincularse con la universidad”.
Esa fue una de las principales reflexiones que realizó Vidal durante su intervención en el diálogo abierto ‘El futuro no se espera, se conquista’, sobre IA e innovación, que se celebró en el paraninfo de la Universidad Europea Miguel de Cervantes (UEMC) de Valladolid, en colaboración con el IdeVa y el Ayuntamiento de Valladolid.
Vidal planteó que “no hay que tener miedo nada”, tampoco a la IA porque precisamente la incertidumbre que genera es lo que permite dar un factor humano a esta nueva revolución industrial, que es “más rápida, intensa y no parará”, a través de “la duda, porque es lo que nos diferencia de la inteligencia artificial”.
Se refirió así el economista y divulgador a conceptos como la duda, el criterio, la creatividad, el sentido crítico y la capacidad de socializar como las “habilidades” que diferencian al ser humano de las máquinas, y que destierran el miedo a la IA, que “proviene de una serie de intereses”, para adaptarse y avanzar, porque es “una herramienta que, simplificando, supone un análisis estadístico para entregarte lo ideal”.
“Pero eso no es pensar, no razona y no sabe que existe, no tiene conocimiento de sí misma”, sentenció, al recordar que “si hace algo que está mal, es porque alguien se dejó la puerta abierta”, dado que “es imposible que una máquina tome conciencia”, por lo que reiteró el mensaje de “perder el miedo” a un cambio “inevitable” que permite una “herramienta, de las más poderosas que hemos conocido”, y que es “clave para las empresas”, que deben “definir su espacio y el de los humanos que trabajan ahí”.
Y es que, según Vidal, “vienen tiempos para hacernos ricos todos con muy poco”, dado que una pyme puede competir con una gran empresa al “poder vender cualquier cosa a cualquiera” desde una gestión de datos “masiva por un coste residual” y donde “equivocarse es casi gratis”.
Por ello, hizo un llamamiento a utilizar la IA y a “equivocarse”, dado que el nuevo trabajo requerirá de “formación” y una vinculación con la universidad de las empresas porque el aprendizaje no finalizará, sino que continuará como parte del día a día de una jornada laboral.
En ese sentido, Vidal concluyó que “la ética es la clave” en este desarrollo, y requiere “no apartarse de lo humano” porque “vienen tiempos mucho más holíticos para desarrollar lo que realmente es humano” mientras “todo lo demás lo irá haciendo una máquina”, por lo que pidió “bajar las barreras y los límites” porque “independientemente de lo que se aprenda, tenemos que demostrar que somos humanos”.
Trabajo como lugar de aprendizaje constante
Previamente, en declaraciones recogidas por Ical, Vidal defendió que la inteligencia artificial supone “una eficiencia integral en todos los procesos”, por lo que “el tejido industrial va a mejorar” y va a “cambiar el propio concepto del trabajo”, en el que se irá “a aprender constantemente” con preguntas para la inteligencia artificial en el que el factor humano aportará “criterio”.
Mientras, la inteligencia artificial, según el economista y divulgador, transformará “los datos en conocimientos”, y permitirá en territorios como Castilla y León y Valladolid generar un mayor “conocimiento del cliente, los procesos y los modelos de negocio” para vender los productos “de otro modo”.
La intervención de Vidal se realizó a través de un diálogo abierto con el presentador de los servicios informativos de Castilla y León Televisión Antonio Renedo, que señaló que la inteligencia artificial es “la herramienta más poderosa de la actual revolución industrial”, pero que “más que miedo, genera una incertidumbre” que aseguró que resuelven nombres como el conferenciante de hoy en la UEMC.
A ellos antecedió el rector de esta universidad, David González, que defendió la filosofía de la UEMC de “aprender haciendo”, desde la cercanía con el tejido productivo con el que comparte “la idea de que, si alguien va a conquistar el futuro, son las personas, y el talento moldeado en la universidad va a asegurar un buen futuro para todos”.


