J.M.A. / ICAL
María San Gil invocó hoy el “humanismo cristiano” en la defensa de “la democracia, la libertad y las víctimas del terrorismo” durante la recepción de la medalla de oro de la Universidad Pontificia de Salamanca, reconocimiento que le fue entregado este martes, en el Aula Magna, de la mano de su rector, Santiago García-Jalón de la Lama. La profesora emérita de la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales Rosa María Herrera García, como madrina fue la encargada de pronunciar la ‘laudatio’ durante el solemne acto celebrado en el seno de la institución académica católica.
Licenciada en Filología Bíblica Trilingüe, carrera que compartió con el propio rector García-Jalón de la Lama, María San Gil reconoció, en declaraciones recogidas por Ical estar “embargada por la emoción” ante la recepción de la medalla de oro de la que fuera su universidad. “Me quedé verdaderamente estupefacta”, recordó, con palabras de agradecimiento para quienes decidieron su concesión. “Es un recuerdo muy emotivo y muy grato de esos cinco años que pasé en esta universidad”, añadió.
Entre los asistentes figuró el exministro de Interior Jaime Mayor Oreja, con quien compartió tiempos difíciles en el PP vasco y con quien, posteriormente, impulsó el movimiento cultural Neos. Además, destacó la presencia de autoridades locales, como el alcalde de la ciudad, Carlos García Carbayo, o el presidente de la Diputación Provincial, Javier Iglesias, además de otros representantes institucionales y políticos, rectores de distintas universidades y miembros de asociaciones de víctimas del terrorismo, que acompañaron a María San Gil en este reconocimiento.
San Gil, ante los medios, reivindicó sus estudios, ya extintos como carrera, basados en el estudio del latín, el griego y el hebreo en clave bíblica. “Creo que estudiar el mundo clásico nos forja como personas y nos ayuda a enfrentarnos a los avatares y a las circunstancias que después cada uno tiene que afrontar. Y quizá el haber estado estos cinco años en Salamanca, que es donde yo eché mis raíces, me sirvieron para, luego a lo largo de mi vida, la defensa de la democracia, la defensa de la libertad, el dar voz a las víctimas del terrorismo, el sobrellevar circunstancias peculiares en la vida, pues estoy segura que el haber estado esos cinco años rodeada de compañeros, de profesores, de amigos y en estos claustros me ayudó muchísimo”, reflexionó.
Nacida en San Sebastián en 1965, María San Gil fue concejal y teniente de alcalde del Ayuntamiento de San Sebastián, diputada en el Parlamento Vasco y presidenta del Partido Popular del País Vasco entre 2004 y 2008. Su figura adquirió una especial relevancia pública por su defensa de la libertad y de las víctimas del terrorismo tras el asesinato por ETA de Gregorio Ordóñez, compañero de corporación municipal, atentado que presenció en 1995 y que marcó profundamente su trayectoria pública y personal.
“El humanismo cristiano se trasluce en estas paredes. En esos cinco años, me forjó como persona y hoy me ha llevado a formar parte de la Asociación Católica de Propagandistas, donde entendemos que la fe y la razón no se pueden quedar encerradas entre cuatro paredes, sino que tienen que tener una voz pública y que estar en la escena política, en mi caso, y en la escena pública en general”, reflexionó.
En momento de polarización, la exparlamentaria quiso reivindicar la unidad social ante las amenazas que se ciernen sobre lo colectivo. “reo que uno de los méritos inmensos que se produjeron a raíz del atentado de Miguel Ángel Blanco es el ver cómo toda una sociedad se volcaba en defensa de la vida, en defensa de la libertad y en contra del terrorismo. Allí no había siglas políticas. La línea de separación era entre víctimas y verdugos y era una línea que teníamos clarísima todos”, recordó.
Por ello, recordó, quiso hacer sonar una vez más la voz de las víctimas del terrorismo. “Son nuestros héroes de la democracia, las personas a las que les debemos memoria, verdad, dignidad y justicia. Hoy, sin embargo, en muchas ocasiones se sienten abandonados y se sienten olvidados. Y estamos viendo que hay más preocupación porque salgan determinados terroristas de la cárcel, sin merecérselo, que por dar respuesta a lo que las víctimas piden. Están ocurriendo situaciones absolutamente lamentables, de salidas de la cárcel de asesinos y todavía hay más de 350 asesinatos de ETA que están sin resolver”, concluyó.


