Martínez dice que el discurso de Mañueco lleva la «huella de Vox» y va en contra del Estatuto de Autonomía

ICAL

El portavoz del PSOE en las Cortes de Castilla y León, Carlos Martínez, acusó hoy al candidato a la investidura, Alfonso Fernández Mañueco, de “entregarse” con “sumisión” a los postulados de la “extrema derecha” con su discurso: “Cuanto más hablaba esta mañana, más desaparecía el PP como partido de estado”.

Martínez aventuró que pese a las “tres menciones” de Vox que Mañueco hizo en su discurso de investidura, “lleva la huella” de la formación de Santiago Abascal, que “ha escrito buena parte del guion” de un pacto “redactado hace apenas unos días muy lejos de esta Comunidad”.

El portavoz socialista asignó así al discurso de investidura de Mañueco “las condiciones que ha tragado y aceptado para seguir siendo presidente”, alejado de “los problemas reales de las personas” de Castilla y León, y desafiando, según Martínez, al Estatuto de Autonomía, la Constitución y la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea.

Textos que el líder socialista señaló que “representan la igualdad, la libertad y la dignidad humana” y que se oponen a “determinados acuerdos políticos”, como el de PP y Vox, que “incorporan conceptos incompatibles con esos principios” a través del denominado principio de prioridad nacional, que “convierte la migración en un problema” por parte de “quienes usted mismo acusó de querer tirar migrantes al mar”.

“Tendrá que decidir si son parte del problema o de la solución, porque las dos cosas a la vez es imposible”, espetó Martínez a Mañueco, antes de rechazar “de plano” el planteamiento de la prioridad nacional porque “la igualdad de derechos no admite apellidos y no depende del lugar de nacimiento”.

De hecho, Martínez recordó que “la historia de Castilla y León está llena de hombres y mujeres que tuvieron que marcharse” pero que, en su emigración, “nunca pidieron privilegios, sino oportunidades y derechos”, algo que se comprometió a ofrecer en Castilla y León desde la perspectiva de que “la dignidad humana no tiene nacionalidad”. Y mencionó, en ese sentido, las palabras del papa León XIV al señalar que “ninguna persona puede ser reducida a una frontera, a un origen o a una categoría administrativa”. “La respuesta no puede ser la exclusión”, concluyó.

Proyecto alternativo

Trató de elevar la cuestión entonces Martínez al afirmar: “hoy no debatimos únicamente quién va a gobernar, sino qué Castilla y León queremos construir”, y dividió los “dos modelos claramente diferenciados” entre quienes “miran al futuro con miedo y con rencor” y los que, como aseguró que hacen los socialistas, “miran al futuro con ambición y esperanza”.

“Castilla y León tiene problemas demasiado importantes como para perder el tiempo en guerras culturales importadas”, continuó esgrimiendo el líder autonómico socialista, al señalar que “el problema de Castilla y León no es el feminismo, ni los migrantes, ni la Agenda 2030, ni el Pacto Verde Europeo, ni los sindicatos y las organizaciones empresariales ni las ONG, sino la despoblación, el envejecimiento y la pérdida de oportunidades”.

Cuestiones, estas últimas, que Martínez atribuyó a “un problema estructural” por los “casi cuarenta años de gobierno” del PP y su “modelo agotado”, que lamentó que se prolongue durante una legislatura más pero que aventuró que será la última porque “estamos ante el final de un ciclo político que ha terminado por asumir como inevitables problemas que nunca debieron aceptarse como tales”.

A ello ahora se suma, según Martínez, la asunción por parte del PP del “marco ideológico” de Vox que “pretende convertir el miedo, el enfrentamiento y la exclusión en herramientas de acción política”, y se opuso por ello al “modelo que niega la violencia machista y el cambio climático y criminaliza la migración”, y criticó la eliminación de las áreas de Igualdad, Vivienda y Ordenación del Territorio de las diez consejerías pactadas entre los dos partidos del Gobierno autonómico.

“Pero nuestra discrepancia va mucho más allá de la estructura administrativa”, planteó a continuación Martínez, al señalar: “Nosotros no aceptamos ni la autocomplacencia ni la resignación”. Cuestionó por ello “el proyecto político que sostiene esta investidura” y contrapuso la alternativa de su partido, basada en “el derecho a quedarse, a volver y a venir” desde la perspectiva de que “Castilla y León merece mucho más”.

Así, frente a “la resignación, el miedo y el retroceso”, Martínez propuso “ambición, confianza, progreso y futuro”, desde una Castilla y León “abierta, moderna, cohesionada y europea”, porque la UE “no es una amenaza”, donde la prioridad sea “generar oportunidades, empleo, actividad económica y esperanza” desde “un nuevo modelo territorial” que el líder socialista definió como ‘Territorio 30 minutos’ y que busca la igualdad territorial “no como cuestión técnica, sino de justicia”.

“Castilla y León no puede limitarse a gestionar su presente, tiene que construir su futuro”, planteó el portavoz del PSOE en las Cortes, desde la confianza en que se trata de una tierra con “talento, capacidad, recursos, energía y potencial”, y para la que planteó un proyecto “basado en la cohesión, en la igualdad, en la innovación, en la sostenibilidad y en la ambición colectiva de volver a situar a Castilla y León en el lugar que merece”.

Sin embargo, y pese a las “posiciones diferentes” y los “proyectos distintos” que representan su partido y el futuro gobierno de la Junta, Martínez reconoció la “responsabilidad común de trabajar por el futuro de Castilla y León, con la obligación de estar a la altura de la ciudadanía a la que representamos”. “Ese será también nuestro compromiso”, concluyó.

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