Medio Ambiente invertirá 35 millones en la red de calor de Salamanca, que suministrará a 8.900 viviendas

Castilla y León 29/05/2025

J.M.A. / ICAL

La Junta de Castilla y León invertirá 35 millones de euros en impulsar una red de calor sostenible en la ciudad de Salamanca que suministrará calefacción y agua caliente a más de 8.900 viviendas y 75 edificios terciarios a través de una infraestructura energética alimentada con biomasa. Las obras, que comenzarán a licitarse este mismo junio, comenzarán durante el segundo trimestre de 2026 y el proyecto podría estar operativo en 2028.

Así lo anunció hoy el consejero de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio, Juan Carlos Suárez-Quiñones, en declaraciones recogidas por Ical en el Salón de Recepciones del Ayuntamiento de Salamanca, donde enmarcó esta actuación en el compromiso de un Gobierno autonómico “especial y distinto al resto, que no se embarca en líos”, sino que está “trabajando en facilitar a los ciudadanos el acceso a servicios básicos, como la energía”. “Somos los únicos que se dedican a hacer esto: grandes desarrollos de economía circular, como una red de calor”, matizó en este sentido.

El consejero recordó que la Junta lleva “más de diez años” implementando redes de calor en Castilla y León, en lugares como Valladolid, Ponferrada, Medina del Campo, Soria, Aranda de Suero. “Tenemos comprometida ya una inversión de 43 millones de euros con 46 kilómetros de redes de calor en la Comunidad que abastecen a más de 100 edificios públicos y ahorran 24.000 toneladas en emisiones de dióxido de carbono. Y no vamos a parar ahí. Estamos con las de León, Segovia o Aguilar de Campoo y segregamos sumando objetivos, con otros 187 millones de euros, llegando a 230 millones en un horizonte de aquí al 2030”, avanzó.

Se trata, en sus palabras, de un objetivo “verdaderamente importante y singular”, gracias a un Gobierno “comprometido con la ciudadanía”. “Es el futuro, y el presente también. Hay ciudades como Copenhage que llevan 100 años. España se suma tarde y es Castilla y León quien tiene esta inquietud: dar una respuesta eficiente de sostenibilidad que contribuye a los objetivos de descarbonización europeos, que son muy ambiciosos. No se llega sin hacer nada. Hay que hacer cosas como esta”, recalcó.

Además, el consejero indicó que esta red de calor supone una “estabilidad y abaratamiento de los precios”, por lo tanto “da certidumbre y permite planificación, a las familias y a las suministraciones, evitando sorpresas”. Entre otras ventajas, destacó que es un “signo de modernidad” para una ciudad, como Salamanca, “conocida en todo el mundo”, pero que “cuenta ahora con un marchamo de vanguardia más desde el punto de vista de la ecología”.

De igual manera, Suárez Quiñones destacó el compromiso con el medio rural que supone este recurso, la biomasa, que “es un resido forestal que mejora la actividad económica de los pueblos y sirve para evitar incendios”. Asimismo, incidió en que es un proyecto tecnológicamente puntero “Son todo ventajas. Por eso nos hemos puesto en marcha desde la Junta de Castilla y León”, finalizó su intervención.

Proyecto de ciudad

El proyecto llegará en una primera fase al Hospital Universitario, Campus Miguel de Unamuno y sus áreas de influencia, como las zonas de Huerta Otea, La Platina, Hospital y San Bernardo, y en una segunda, a los barrios de Pizarrales, Blanco, Carmen, Capuchinos, Vidal y Oeste, según especificó el alcalde de Salamanca, Carlos García Carbayo. “Hoy damos un paso más, muy importante, en el desarrollo de una ciudad más verde, sostenible y saludable”, afirmó.

Según recordó el regidor, la red de calor se complementará otros proyectos conocidos, como la integración del río Tormes en la ciudad, a través de 700 huertos urbanos, sendas peatonales y ciclistas, pasarelas sobre el río y sobre el ferrocarril, infraestructuras de desarrollo empresarial y económico, el reverdecimiento del centro de la ciudad, la renovación de las plazas y parques públicos, o la plantación anunciada de más de 32.000 árboles.

En este sentido, García Carbayo defendió que la red de calor tendrá efectos “muy beneficiosos” para la ciudad, como el ahorro de costes energéticos para los particulares y las instituciones, la disminución de la contaminación, el incremento del empleo o la consolidación de la imagen de Salamanca como “ciudad verde y sostenible”, que también ayuda a acceder a fondos europeos y otras subvenciones”. Concretamente, se estima un ahorro de 350 euros de media al año por vivienda.

El alcalde insistió durante su intervención en que se trata de “un gran proyecto de ciudad” que hace a Salamanca “más autosuficiente” en materia energética y que “viene avalado por el éxito de las redes de calor que ya están en funcionamiento en Castilla y León y que igualmente han sido impulsadas por Somacyl”.

Red de calor

La central de generación de energía térmica de 48 megavatios de potencia, se ubicará en la avenida Mariano Rodríguez Sánchez, y contará con calderas de biomasa con tecnología de parrilla móvil y control continuo de la combustión, complementadas con avanzados sistemas de filtrado de emisiones: un multiciclón en la primera etapa y electrofiltros en la segunda, según explicó el responsable de Energías Renovables de Somacyl, Sergio Lara.

El sistema de distribución se desplegará mediante una red urbana de 50 kilómetros de canalizaciones, subdividida en tres sectores. Esta infraestructura permitirá llevar la energía térmica a viviendas y edificios del sector terciario, ofreciendo una “alternativa sostenible y eficiente” a los sistemas tradicionales. Todos los usuarios de la red conseguirán ahorros en su factura energética y evitarán la inversión en equipos propios, así como una estabilidad de precios a medio y largo plazo.

Además, el proyecto logrará una reducción de emisión de gases de efecto invernadero de 39.000 toneladas dióxido de carbono al año, incrementará la independencia energética de Castilla y León y, en cifras de empleo, creará 70 puestos de trabajo en su fase de construcción, 20 más para su operación y mantenimiento y 120 en el mundo rural para la obtención y logística de la biomasa forestal.

Según explicó Sergio Lara, en líneas generales, se trata de “sustituir el uso de energías fósiles por una energía renovable, sostenible y autóctona que contribuye a generar empleo en entornos rurales, disminuye la dependencia energética de la región y contribuye a la prevención de incendios forestales en la Comunidad”. Además conlleva la digitalización y telegestión de la demanda de energía térmica de los edificios que se conecten.

Las ventajas para los usuarios son “diversas y notables”. Por ejemplo, la ausencia de equipos propios de producción de calor, la estabilidad en la factura de la energía con ahorros incluidos los costes de mantenimiento y renovación de calderas, la mejora de la calificación energética de los edificios y por tanto su revalorización, una mayor disponibilidad de espacio útil en el edificio, flexibilidad y adaptabilidad para disponer de mayor potencia, actualización tecnológica permanente, y garantía y seguridad en el suministro. “Para la ciudad de Salamanca supone la desaparición de cientos de chimeneas, mejorando la calidad del aire y fomentando su carácter sostenible”, finalizó.

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