ICAL
El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, prometió hoy una estación de trenes para Valladolid que “jugará en primera división” al estar preparada para las próximas décadas, porque se convertirá en un nuevo nodo ferroviario a nivel nacional, un punto estratégico vertebrador de la red arterial hacia el norte, noroeste, sur y este de la Península Ibérica. Además, aseguró que se trata de una infraestructura de más de 260 millones de euros que transformará la ciudad, porque la estación se mantiene en el centro y cambiará, tras más de 40 meses de obras, el entorno urbano con la construcción de una nueva plaza, espacios públicos, una gran pasarela, zonas verdes, modernos recorridos peatonales y conexiones ciclistas.
Con motivo del acto simbólico del inicio de las obras de ampliación de la estación Valladolid-Campo Grande, Puente dejó claro que es hora de ver al ferrocarril no como un problema que esconder sino como una oportunidad que hay que aprovechar. “La mejor estación no es la que desaparece, la mejor estación es la que conecta, la que integra y la que genera ciudad a su alrededor”, subrayó. Y es que, a su juicio, la estación que necesita Valladolid no es una que alimente un debate sino la que lo resuelve, al facilitar la conexión ferroviaria de la ciudad con el resto del país. De ahí que no dudara en calificar la jornada de hoy como “un gran día” para la capital.
Situado junto junto a la primera pantalla del aparcamiento de la nueva estación, expuso, según recogió la Agencia Ical, que la infraestructura multiplicará su capacidad para albergar cinco millones de viajeros al año, a razón de unos 17.500 diarios.
El párking tendrá capacidad para 605 plazas, distribuidas en cuatro plantas y contará con una superficie total de 29.275 metros cuadrados. La fecha de hoy marca el inicio de la construcción de los más de 19.500 metros cuadrados de pantallas de hormigón que conformarán su estructura, en la que se van a invertir 61,3 millones de euros.
Los trabajos previos de la fase de cimentación han supuesto el despliegue de maquinaria y la ejecución de muretes guía, necesarios para la construcción de las pantallas del aparcamiento, que tendrán hasta 31 metros de extensión máxima en altura bajo tierra y hasta 1,2 metros de espesor.
La obra del aparcamiento ha requerido la demolición previa de naves e inmuebles y el despeje del espacio necesario, así como el traslado de instalaciones y accesos al aparcamiento en servicio.
Además, se ha procedido al desmontaje de vías e instalaciones de electrificación afectadas por la remodelación, así como a la instalación de módulos prefabricados para el realojo del personal que prestaba sus servicios en inmuebles eliminados.
En breve, se iniciará la reposición de servicios afectados (líneas de telecomunicaciones y suministros, entre otros) y la ejecución de un tanque de tormentas en su nueva ubicación.
Tras colocar una ‘cápsula del tiempo’ a modo de primera piedra fundacional -una urna en la que se han introducido periódicos del día, monedas de curso legal, el acta oficial de la obra y una memoria USB con información del proyecto-, el ministro centró su intervención en el convenio de integración ferroviaria de Valladolid, que está bloqueado por que el alcalde de la ciudad y la Junta apuestan por el soterramiento de las vías. “Las oportunidades también pasan mientras tanto. Y lo que para algunos es un debate, para otros son simple y llanamente años de espera. Años en los que no podrán disfrutar de los resultados”, expuso.
“Peajes a la indecisión”
A su juicio, Valladolid ya ha pagado suficientes peajes a la indecisión” y volvió a cargar contra la política de “inacción” y “obstaculización” que lleva a cabo el Partido Popular a la labor del Gobierno de España, que le sale “carísima” a los vallisoletanos. “Una cosa es tener ambición y otra muy distinta es utilizar una falsa ambición como coartada para no hacer nada. Yo siempre quise una ciudad ambiciosa, que piense en grande y aspire a lo mejor. Nunca deseé una ciudad condenada eternamente a esperar un soterramiento imposible de más de 2.700 millones de euros, de 20 años de ejecución, de molestias y riesgos que limita la capacidad ferroviaria de la ciudad y es inviable técnicamente”, aseveró.
El ministro apuntó, según Ical, que el Gobierno se ha visto obligado a la resolución del convenio para ejecutar la integración, que estaba paralizado y bloqueado por que tanto el Ayuntamiento como la Junta se mostraban en contra. Hasta el punto que, precisó, que el Consistorio ha recurrido la resolución aunque la Audiencia Nacional, a falta de resolver sobre el fondo, ha rechazado suspender cautelarmente la resolución del convenio.
Añadió que la deslealtad institucional llega a “tal punto” que afecta a la obra la estación de trenes, al haber impugnado el acto de aprobación técnica del proyecto de construcción de la remodelación de la terminal. “Está actuando como el perro del hortelano, ni come ni deja comer”, lamentó.
También se dirigió a los empresarios para que piensen en los millones de euros que tiene la Sociedad Valladolid Alta Velocidad en su caja con proyectos aprobados y obras que no se van a realizar. “Qué ciudad de España se puede permitir el lujo de tener financiación, proyectos aprobados y no acordar la licitación de las obras correspondientes. En cualquier lugar, causaría un auténtico tumulto entre la empresa y la administración”, comentó.
En todo caso, criticó la postura de los dirigentes del PP que viven “más cómodos” en el debate que en la solución, porque no tienen “nada más”. “La solución les deja sin discurso y porque discutir y bloquear resulta más fácil que asumir las decisiones ya tomadas. ¿Cuántas veces puede volver a la casilla de salida una ciudad sin acabar cansándose? Llevamos más de 30 años intentando salir de la casilla de salida”, reiteró Puente.
En este sentido, valoró la importancia del tiempo en la política, tras señalar que la licitación del proyecto de la estación de Campo Grande se publicó en el Boletín Oficial del Estado (BOE) en abril de 2019. Por lo tanto, han pasado siete años para la elaboración del proyecto de una estación y un edificio, además de la licitación y el inicio de los trabajos. “Echen cuentas de cuánto se tardaría, si es que fuera posible, abordar la operación del soterramiento del ferrocarril. No sé de dónde piensan sacar los fondos en caso de realizar su inverosímil soterramiento milmillonario”, manifestó.
Integración ferroviaria
Óscar Puente destacó que la integración ferroviaria en Valladolid no era una “hoja en blanco” ni una ciudad que esperaba una “inspiración divina” porque existía un convenio, una planificación y una financiación. Precisó que el convenio recogía actuaciones por 481 millones de euros, de los que 182 correspondían a Adif y Adif Alta Velocidad y 299 millones a la Sociedad Valladolid Alta Velocidad. Todo ello, gracias al modelo acordado por administraciones en 2017 pero que el Ayuntamiento y la Junta de Castilla y León han bloqueado cuando empezaba a dar sus “mejores resultados”.
El titular de Transportes declaró que hay actuaciones finalizadas, que ya disfrutan los vecinos de Pilarica con el paso de Padre Claret o el de Panaderos, y proyectos redactados para integrar el ferrocarril en la ciudad. Citó los casos de San Isidro, una actuación para mejorar y ampliar el paso peatonal y ciclista existente por importe de cinco millones, que ya tenía dinero en el banco; Arco de Ladrillo, aprobado técnicamente por Adif Alta Velocidad en junio de 2024 con 30 millones de euros, que el Ayuntamiento informó de forma negativa; la actuación de Ariza, con tres pasos transversales por 25 millones de euros, que Ayuntamiento y Junta votaron en contra en dos Consejo de Administración en 2025. “Lo tenían todo: Proyecto, informes favorables, autorizaciones, terrenos y financiación. Todo, menos el voto favorable de quienes quieren que las cosas no avancen”, sentenció. Y es que concluyó que los que tienen la llave de la ciudad han decidido “echarle el cerrojo”.


