Hacienda quiere que asesores y abogados fiscales trabajen al servicio de la Agencia Tributaria

Hacienda quiere que asesores y abogados fiscales trabajen al servicio de la Agencia TributariaEl Ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro.

La Agencia Tributaria ultima un Código de buenas prácticas donde se recoge que tanto los asesores como los abogados fiscales asuman la misma responsabiliad en la que incurren sus clientes por elusión y fraude fiscal. La semana pasada más de 35 catedráticos de Derecho Financiero y Tributario criticaban duramente a Hacienda en la Declaración de Granada, por el trato que el Ministerio dirigido por Cristóbal Montoro da a los contribuyentes, “a los que trata como súbditos y no como a ciudadanos”.

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La Agencia Tributaria (AEAT) quiere que los asesores fiscales sean responsables de la conducta de sus clientes. Así
lo plantea en el borrador del Código de buenas prácticas de profesionales tributarios, según informa el diario Expansión.

Según este periódico, la AEAT ya se ha reunido con el Foro Asesores, formado por diez asociaciones, colegios y federaciones que representan a los asesores fiscales y abogados fiscalistas, para que firmen el acuerdo, en el que “a través de sus asociaciones y colegios profesionales, los intermediarios fiscales asumen compromisos como los de transparencia, responsabilidad y deontología” y “orientan su actividad a la consideración del cumplimiento de sus obligaciones fiscales correspondientes por los contribuyentes […] rechazando planteamientos de minimización del coste fiscal por sus clientes que resulten artificiosos o claramente contrarios al espíritu de las normas tributarias”.

El objetivo de Hacienda es tener control total sobre los asesores fiscales e injerir en su labor profesionan. El asesor fiscal tendrá que asumi r la responsabilidad sobre la elusión y el fraude fiscal de su cliente.

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En principio, aunque se adhiera el colegio o asociación, el Código de Hacienda, según Expansión, va más lejos y quiere que sólo quede ligado cada asesor si lo firma individualmente, aunque bajo la batuta de la ambigüedad, ya que se dice que los asesores asumen compromisos “a través de sus asociaciones”.

En los códigos deontológico de estas asociaciones ya se recoge un régimen sancionador y directrices claras oponiéndose a la que se denomina como ingenieria financiera: doble contabilidad, interposición de personas jurídicas, opacidad de estructuras societarias, software de doble uso, pagos en efectivo que superen los límites legales, operaciones de deslocalización fiscal, utilización fraudulenta de concursos, y uso de estructuras de planificación fiscal agresiva que tiendan ilegalmente a la evasión de impuestos en España.

Denuncia inmediata a la AEAT

Además, quien se adhiera. según el mismo diario, se compromete a evaluar con la AEAT la competencia desleal que se pueda producir en determinados sectores por incumplimientos de sus obligaciones impositivas y a facilitar a la Agencia Tributaria irregularidades que detecte, ofreciendo pruebas, así como evitar de la misma manera el uso de estructuras opacas, prevenir y corregir conductas de riesgo fiscal de sus clientes. Además, siempre tiene que estar dispuestos a colaborar con la AEAT y en el menor plazo de tiempo posible.

¿Que obtienen a cambio los asesores fiscales? Además de reconocimiento, sus declaraciones serán identificadas y se
les facilitarán programas de ayuda y el conocimiento preferente de información favorable a sus intereses y sobre
regularizaciones.

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Este nuevo código de Buenas prácticas fiscales llega en paralelo a la Directiva europea para incrementar la vigilancia
sobre abogados y asesores, que ha generado una gran polémica, porque en opinión de profesionales del sector, se criminaliza  a abogados y asesores de forma automática, lo que sucede ya en España en casos penales.

Declaración de Granada

Más de 35 catedráticos de Derecho Financiero y Tributario de diversas universidades españolas han alertado esta semana de que la Administración Tributaria no contempla a los contribuyentes como ciudadanos sino como “súbditos”.

La “Declaración de Granada” apunta que no se respeta el principio de igualdad porque la tributación distingue el origen de sus rentas y, sobre todo, porque existen diferencias “o discriminaciones” por razón de la residencia dentro del país.

Además creen que el afán recaudatorio se ha convertido en el “único objetivo” de los órganos tributarios, “con olvido de los derechos y garantías individuales”.

Código de Buena conducta para la AEAT

De hecho, para muchos expertos en la materia la primera que tenía que firmar un código de buena conducta y asumirlo con todas sus consecuencias sería la propia AEAT que cada día se arroga más atribuciones y deberá actuar con mayor responsabilidad.

Entre otras cosas, creen necesario que en todos sus escritos al contribuyente además de las normas legales aplicables, se informe de la oficina del contribuyente y de la auditoría interna de la AEAT , que aceptará denuncias anónimas y publicará una memoria trimestral, así como que todos los incentivos cobrados por asuntos que se pierdan serán revertidos por los beneficiarios.

Igualemente, estos expertos creen que es de Justicia que todos los procedimientos que pierda la AEAT (52%) pague las costas que serán deducibles.

Y, por supuesto, la filtración de datos fiscales será perseguida de oficio por la auditoría interna de la AEAT y formará parte de las memorias trimestrales.