Los agricultores estallan contra el 'ataque' de Burger King

La pieza audiovisual, que anuncia «patatas a cincuenta céntimos», muestra a un agricultor indignado que se lamenta entre aspavientos: «¡¿Qué os creéis que las patatas caen del cielo?!». Un anuncio que ironiza sobre la pertinaz lucha del agricultor por obtener precios justos por parte de las grandes superficies y que parece buscar deliberadamente la controversia: “el de la patata es uno de los sectores donde el rendimiento es más precario; muchos años se queda producto sin recoger por los precios hundidos”. Y explica en este sentido cómo en el año 2008 lanzaron una campaña para reivindicar “precios justos” para los productos agrícolas y ganaderos.

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Diego Juste tacha la campaña de “vergonzosa” por el “ataque” que supone al mundo de la agricultura, pero también por la “visión estereotipada” que dibuja del trabajador del campo. Explica a Gaceta.es que “no es la primera vez que ocurren estas cosas” y cita dos ejemplos a vuelapluma: la campaña “Quédate sólo con lo mejor del campo” (2007), de la empresa ya desaparecida Bocatta, que acabó siendo retirada, y una mucho más reciente de Fanta de Naranja en la que se establece un contraste caricaturesco entre la juventud urbanita y un hombre del campo. Es, en definitiva, “un recurso habitual”, se lamenta el portavoz de UPA, que sin embargo estima que estos relatos publicitarios “están por completo alejados del sentir mayoritario que los españoles tienen por el agricultor”. Explica que el mundo urbano “quiere mucho, cada vez más, al mundo rural”, por eso no entiende lo que considera una reclamo publicitario “trasnochado y caduco”.

El abuso de las grandes superficies comerciales y las débiles cooperativas españolas

El problema del escaso rendimiento comercial en el trabajo del campo tiene, a juicio de Diego Juste, unos responsables bien identificados: las grandes cadenas y superficies comerciales. Empresas cuyo mercado “cada vez está en menos manos”, algo que convierte a agricultores y ganadores en rehenes de las grandes empresas. Un desafío que otros países enfrentan mejor al contar «con grandes cooperativas»; en España, sin embargo, el mundo de las cooperativas “está perfectamente atomizado”, algo que Juste atribuye en gran medida “al localismo” hispano: “en España asociarse con la cooperativa del pueblo de al lado se entiende más bien como un riesgo que como una oportunidad”.  

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Existe en España, no obstante, un marco legal “pionero en Europa”, la llamada Ley de la cadena alimentaria, orientada a garantizar una rentabilidad mínima para los productos del campo. Una ley que a juicio del portavoz de UPA supone un avance pero que aún resulta insuficiente: “a muchas grandes superficies les sale a cuenta asumir la sanciones antes que cumplir la ley de cadena alimentaria”.