Las graves consecuencias del envejecimiento de la población y la natalidad cero, según el BCE

Las graves consecuencias del envejecimiento de la población y la natalidad cero, según el BCEMario Draghi actual presidente del BCE, dejará su cargo antes de final de año. / EFE

El efecto del envejecimiento de la población y la baja natalidad será especialmente acusado en los países con sistemas públicos de pensiones de reparto, como España, lo que suscitará problemas de equidad intergeneracional, ya que la ratio cotizantes-beneficiarios disminuye.

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El Banco Central Europeo (BCE) advierte de que el gasto en pensiones, que es la parte más elevada del gasto social, registra máximos históricos en varios países y, si no se emprenden reformas, seguirá creciendo.

En su último boletín económico, publicado hoy, el BCE dice que «las pensiones representan la mayor carga para los Gobiernos».

«El impacto máximo del envejecimiento se producirá cuando la generación del ‘baby boom’ se jubile, es decir, en torno al año 2040 en algunos países de la zona del euro, pero más tarde en otros», añade el BCE en el informe.

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El efecto será especialmente acusado en los países con sistemas públicos de pensiones de reparto, lo que suscitará problemas de equidad intergeneracional, ya que la ratio cotizantes-beneficiarios disminuye.

Los compromisos acumulados hasta la fecha de la Seguridad Social se sitúan en más del 200 % del productor interior bruto (PIB) en la mayoría de los países, según cálculos recientes.

Además, «se espera que el envejecimiento conduzca a un aumento del gasto sanitario y a una disminución de la oferta de trabajo, del crecimiento y de la innovación», según el BCE.

En la mayoría de los países de la zona del euro, los sistemas públicos de pensiones tienen gran relevancia, mientras que los Países Bajos y, en menor medida, Irlanda también tienen un importante pilar privado.

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«Los países deberían buscar políticas y reformas que garanticen la sostenibilidad del gasto social, especialmente en vista del envejecimiento de la población y de la posibilidad de que se produzcan perturbaciones económicas negativas», recomienda el BCE.

El gasto social ha crecido de forma continuada desde 2001, tanto en términos nominales como en porcentaje de gasto público total, aunque en porcentaje del PIB mostró cierta volatilidad durante el período de la crisis.

En 2017, el gasto social en la zona del euro supuso, en promedio, alrededor del 70 % del gasto público total y el 31 % del PIB, o 3,5 billones de euros, según el BCE.

La protección social es el componente más importante del gasto público en los países de la zona del euro y en promedio representa el 42 % del gasto público total y en torno al 20 % del PIB.

Existen claras diferencias entre países europeos en cuanto al nivel de protección social, que supone una tercera parte del gasto público total en Malta y Letonia, y aproximadamente la mitad en Finlandia y Alemania.

En todos los países, el principal componente es el gasto en pensiones (personas de edad avanzada y supervivientes), que equivale, en promedio, al 12,4 % del PIB, seguido de enfermedad y discapacidad, familia e hijos, desempleo y vivienda social.

«Pese a las reformas de los sistemas de pensiones acometidas en muchos países de la zona del euro, las pensiones representan la mayor carga para los Gobiernos», concluye el BCE.