Torra alienta la violencia en las calles de Cataluña tras un año de éxodo empresarial

Torra alienta la violencia en las calles de Cataluña tras un año de éxodo empresarial

El presidente de la Generalitat de Cataluña, Quim Torra, alienta hoy la violencia en las calles de toda Cataluña, con los CDR campando a su aire, destrozando todo lo que pillan y sin que la policía catalana actúe. Muchos empresarios ya se han marchado de este territorio sin ley en el último años, desde el 1-O de 2017, y otros, sin duda, no invertirán. Los mas perjudicados, los trabajadores catalanes.

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Los Comités de Defensa de la República (CDR), alentados por el propio Quim Torra y los Mossos de Escuadra mirando hacia otro lado, han protagonizado desde primera hora de hoy cortes de tráfico en el centro de Barcelona y en algunas autopistas, como la AP-7, así como las vías del AVE en Girona, para conmemorar el 1-O, antes de manifestarse al mediodía por las calles de la capital catalana.

En el plano político, la actuación de estos grupos independentistas ha recibido el amparo del presidente de la Generalitat, Quim Torra, que ha asegurado en Sant Julià de Ramis (Girona), antes de presidir una reunión extraordinaria del Govern, que los CDR “hacen bien presionando” y les ha instado a seguir haciéndolo.

Las palabras de Torra han sido criticadas por la líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, que ha calificado de “intolerable” que el presidente catalán “anime” a los CDR a seguir con sus acciones, mientras el portavoz del grupo parlamentario del PPC, Alejandro Fernández, ha reclamado al presidente de la Generalitat que “exija a los CDRque paren estas acciones violentas.

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Las acciones de los CDR han arrancado poco antes de las 7.00 horas con la irrupción de hasta 400 activistas en la estación del AVE en Girona, donde han ocupado las vías y han interrumpido durante algo más de dos horas el servicio de Alta Velocidad Figueres-Girona-Barcelona.

Con gritos de “1-O, ni olvido ni perdón”, los CDR han impedido que uno de los trenes del AVE que llegaba a la estación pudiera detenerse para que los pasajeros bajaran del convoy y los que esperaban pudieran subir al mismo.

La interrupción del servicio ferroviario ha llegado a su fin poco después de las 9.00 horas cuando los CDR han depuesto su actitud de manera voluntaria.

También miembros de estos comités han retirado esta mañana la bandera española que ondeaba en la fachada de la Delegación del Govern de la Generalitat en Girona y han colgado en su lugar una estelada.

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Desde primera hora estos grupos también han provocado cortes en múltiples puntos de la red viaria como la AP-7, a la altura de Hospitalet de l’Infant (Tarragona), que ha durado unas cuatro horas; la A-2, entre Sant Andreu de la Barca y Sant Vicenç dels Horts (Barcelona); y en la autovía Ll-11, en Lleida; ocasionando además retenciones destacables en los accesos en Barcelona.

Los activistas han puesto fin a la protesta de l’Hospitalet levantando los peajes para que pasaran los vehículos, algo que también se ha repetido en el peaje de Martorell (Barcelona), en la misma AP-7; y en Vilassar de Mar (Barcelona) y El Vendrell (Tarragona), en la C-32.

Otro punto donde se han producido alteraciones de tráfico ha sido el centro logístico CIM Vallès, donde un centenar de camiones han quedado atrapados por los cortes de CDR.

En paralelo a estas protestas, el centro de Barcelona ha amanecido con calles cortadas por los activistas independentistas, lo que ha provocado escenas de nerviosismo con los conductores afectados.

Decenas de miembros de estos grupos han bloqueado además la entrada a las torres de CaixaBank, en la Diagonal, y se han manifestado frente a la sede de la patronal Foment del Treball y del edificio del Banco de España enarbolando pancartas con los lemas “Soberanía económica. Fuera el Banco de España”.

Al mediodía, centenares de activistas se han manifestado por el centro de Barcelona, con una pancarta en la cabecera con el lema “Tumbemos el régimen. Votamos independencia”, y coreando gritos como “1-O, ni olvido ni perdón” o “”Sin desobediencia no hay independencia”, mientras han pedido la dimisión del conseller de Interior, Miguel Buch, por las cargas de los Mossos el sábado contra independentistas.

Otra manifestación ha reunido a la misma hora a centenares de estudiantes convocados por la Plataforma d’Universitats per la República y el Sindicat d’Estudiants que han reivindicado “la validez del resultado del referéndum” unilateral del 1-O del año pasado.

La manifestación, que ha arrancado en la Plaça Universitat y prevé llegar a la Plaça Sant Jaume, esta encabezada por una de las urnas utilizadas el 1-O del año pasado y una gran pancarta con el lema: “Ni olvido ni perdón”.

La huelga convocada hoy en todas las universidades catalanas por la misma plataforma está teniendo un seguimiento desigual en los centros públicos, con mayor incidencia en la Autónoma de Barcelona y en la de Girona, según la Secretaría de Universidades de la Generalitat.

Las empresas se van, la inversión no llega y el turismo cae

En este ambiente, los empresarios e inversores dan la espalda a Cataluña, con el impacto directo que va a tener en el empleo.

Cataluña cumple un año del inicio de la crisis política que llevó a varios miles de empresas catalanas, entre ellas sus bancos, a trasladar sus sedes sociales a otras comunidades, un proceso que por ahora se muestra irreversible, ya que apenas han trascendido casos de grandes compañías, salvo el de Agbar, que han hecho el camino de vuelta, presionada los contratos públicos de agua en aquel territorio español.

Después del referéndum del 1 de octubre de 2017, prohibido por el Tribunal Constitucional, una parte de las empresas catalanas, entre ellas las grandes compañías, empezaron a creer que la posibilidad de que Cataluña declarara unilateralmente la independencia no era tan descabellada, y para proteger sus intereses y los de sus accionistas decidieron trasladar sus domicilios sociales a otras partes de España.

Aunque los primeros pasos los dieron empresas como Oryzon Genomics (3 de octubre) o Naturhouse, ya en el mes de agosto, al fijar su sede social en Madrid, el gran desencadenante de la ‘fuga’ empresarial se produjo el 5 de octubre, con la marcha de Banco Sabadell a Alicante.

Y es que la posibilidad de una declaración unilateral de independencia -la llamada DUI- por parte del Parlamento catalán causó alarma en el ámbito empresarial, y en el caso de los bancos ese temor también se trasladó a los clientes.

Los días posteriores al 1 de octubre se multiplicaron los catalanes preocupados por sus ahorros y que optaron por abrir cuentas bancarias fuera de Cataluña.

Según datos recopilados por las patronales bancarias AEB y CECA, un total de 29.429 millones de euros en depósitos salieron de las oficinas de los bancos, incluidos los de las antiguas cajas, en Cataluña durante 2017.

En ese contexto de alarma, CaixaBank aprovechó el decreto ley aprobado por el Gobierno para facilitar el cambio de sede social sin tener que pasar por la Junta de Accionistas para trasladar su domicilio social a Valencia, y también dieron ese paso, en este caso a Madrid, Gas Natural Fenosa -ahora llamada Naturgy-, la Fundación Bancaria La Caixa, que se fue a Palma; y otras cotizadas como Service Point y Dogi -ahora llamada Nextil-.

Abertis, Cellnex, Colonial, SegurCaixa, Applus+, Catalana Occidente, eDreams o Cementos Molins fueron otras de las empresas que decidieron mover su sede social fuera de Cataluña durante ese convulso octubre, de forma que el gigante de los hemoderivados Grifols se quedó como la única cotizada catalana del Ibex 35 con sede en la comunidad catalana.

La crisis política también llevó a otras grandes compañías familiares catalanas a trasladar su domicilio social a otras comunidades.

Ejemplo de ello son Codorniu, Idilia Foods, Hotusa, Indukern o un gigante del sector editorial como Planeta, y el movimiento también se extendió a empresas extranjeras como Zurich, Allianz, Bimbo o Banco Mediolanum, entre otras.

También Agbar, controlada por el grupo francés Suez, decidió llevarse la sede social fuera de Cataluña, aunque el pasado 4 de septiembre anunció que fijaba de nuevo su sede social en la comunidad apelando a la “estabilidad económica”.

Se trata de la primera gran empresa que hace ese movimiento de regreso, aunque Agbar es propietaria solo de los negocios catalanes de concesión de la gestión de aguas del grupo, y el resto de activos situados en otras partes de España cuelgan de Suez Spain, con sede en Madrid, desde el año 2015.

El balance numérico de esta fuga de sedes sociales es, según los datos del Colegio de Registradores, que en 2017 y en la primera parte de 2018 un total de 4.422 empresas catalanas trasladaron la sede a otras partes de España, aunque también en ese período hubo 758 empresas que se instalaron en Cataluña.

En cambio, un reciente estudio de la Generalitat reduce a 2.501 el número de “decisiones empresariales” de traslado tomadas en el período de octubre de 2017 a 31 de julio de 2018, aunque esas decisiones corresponden a 3.700 CIF (códigos de identificación fiscal de las compañías).

Dicho estudio del Govern asegura que ese volumen de traslados de sedes sociales apenas supone el 0,59 % de la base empresarial de Cataluña, y que un 80 % de las empresas que se fueron son micro o pequeñas empresas, un análisis que llevó a la principal patronal catalana, Foment del Treball, a pedir que no se minimizara el efecto que ha tenido el traslado de la sede social de las grandes empresas.

La Generalitat insiste en que esa fuga de sedes sociales no ha ido acompañada del traslado de sedes centrales o de centros productivos a otras partes de España, y por eso quita hierro a lo sucedido.

Sin embargo, el conseller de Economía, Pere Aragonès, alertó recientemente de que no había que “despreocuparse” de este fenómeno, porque podían producirse “deslocalizaciones” de algunas partes de la actividad empresarial que había que evitar, apuntó.

De hecho, este movimiento de sedes sociales ya ha provocado que las grandes compañías celebren sus Juntas Generales de Accionistas fuera de Cataluña y ha llevado a altos directivos a trasladarse o a pasar cada vez más días en otras ciudades de España, principalmente en Madrid.

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