Marruecos, el México español, y la demagogia sobre el muro de Trump

Marruecos, el México español, y la demagogia sobre el muro de TrumpLa valla de Melilla
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  • El Gobierno de Mariano Rajoy ha salido en tromba contra la reconstrucción del muro fronterizo de EE UU con México, pero al mismo tiempo defienden la valla de Marruecos.

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    El ministro de Exteriores, Alfonso Dastis, no solo ha criticado la reconstrucción del muro de Trump, que fue iniciado por Bill Clinton en el 1994, sino que además ha pedido que ninguna empresa española inicie los trámites para poder levantarlo. “Quien vea en este hecho una oportunidad económica que haga un examen de conciencia”, ha considerado Luis Videgaray, secretario de México, en una rueda de prensa junto a Dastis, quien se posicionó en la misma línea: “No me consta que haya ninguna empresa española interesada, pero si lo hay examinaremos la situación porque ya hemos puesto de relieve que no nos parece la mejor manera de solucionar los problemas migratorios sea poner un muro entre dos países vecinos“. Mientras, el Gobierno de España mantiene sus contactos y acuerdos comerciales con dictaduras que violan sistemáticamente los derechos humanos, como el “vecino” Marruecos y Arabia Saudí, entre otros.

    El Gobierno olvida el por qué se construyen vallas o muros fronterizos, que no solo sirven para tener controlados a los que entran en el país, como ocurre con la valla de Melilla construida por José María Aznar, sino también para evitar que los traficantes de droga y armas puedan tener vía libre para adentrarse en territorio nacional.

    La valla de Melilla se construyó en 1998, antes, incluso no había tal necesidad. La valla de Melilla, según el presidente de Ceuta “no es un gesto de hostilidad”, como así ha tildado el propio Juan José Imbroda al muro de Trump. La gran diferencia entre la valla y el muro no reside en su altura, 6 contra 9 metros, sino en su longitud, ya que la primera tiene 12 kilómetros de largo y el muro 100 veces más, es decir, la distancia que hay entre Barcelona y Finisterre, y aún faltarían metros.

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    Trump busca defender su frontera y hacer frente a la inmigración ilegal, tal y como lleva haciendo España seriamente desde 1998, en los tiempos de Aznar. La valla que separa a España de Marruecos tiene además concertinas, cortantes hojas metálicas, está dotada con verja antitrepa y con duros cables de acero en medio para evitar que quienes traten de saltar lleguen a suelo español.

    Esta verja fue reconstruida hasta en tres ocasiones por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en 2005, 2006 y 2007, y se continuó con su reconstrucción en 2013 y 2014, de nuevo con el Gobierno del PP, pero esta vez con Mariano Rajoy al frente y no como ministro de Administraciones Públicas como en el 96.

    La Agencia de Aduanas y Protección de Fronteras de Estados Unidos ha abierto oficialmente el proceso de licitación para el muro froterizo con México, con un coste de entre 12.000 y 34.000 millones de dólares, de los que 1.500 millones se licitarán este año y otros 2.600 millones para el próximo.

    El muro de Trump no es nuevo, ni mucho menos. Existe desde tiempos de Bill Clinton, pero hasta ahora ningún Gobierno lo había criticado. Está dividido en tres partes, y tiene una alta seguridad, como sensores de movimiento, luz de alta intensidad y vigilado por vehículos y helicópteros. De momento está construido en California, Sonora, Nuevo México, Baja California y Arizona.

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