Los retos de Emilio Saracho al frente del Banco Popular

Los retos de Emilio Saracho al frente del Banco PopularAntonio del Valle (i), el financiero mexicano que ha llevado a Emilio Saracho (d) a la presidencia del Popular.
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  • La junta extraordinaria de accionistas del Banco Popular de este lunes 20 de febrero nombrará a Emilio Saracho presidente de la entidad en sustitución de Ángel Ron. Estos son sus principales retos.

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    El nuevo presidente del Banco Popular, Emilio Saracho, tiene por delante una gran cantidad de tareas cuando llegue a su nuevo despacho, entre ellas pacificar un aguerrido consejo de administración que ha sido capaz de forzar la salida del hasta hoy presidente, Ángel Ron.

    Saracho, antes responsable de Banca Privada del banco de inversión JP Morgan para Europa, Oriente Medio y África, también tiene el reto de recuperar la confianza que los accionistas le han retirado a Popular  y que ha hecho que la acción llegara a caer más del 70% en 2016, sobre todo tras anunciar en mayo una ampliación de capital de 2.500 millones de euros, una situación que se agravó con las pérdidas de casi 3.500 millones de euros en ese año, un resultado que público el viernes 3 de febrero y que hundió de nuevo a la cotización.

    Otro de los grandes retos de Saracho será sin duda decidir si sigue adelante con el plan de negocio diseñado por el equipo del consejero delegado, Pedro Larena, con el que la entidad quería deshacerse de 15.000 millones de euros en activos improductivos antes de 2018.

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    La idea de Ron de la creación de un banco malo con 6.000 millones de euros en activos tóxicos y su posterior salida a Bolsa queda en el aitre con la llegada de Saracho

    Para ello, el Popular quiere crear un “banco malo” con 6.000 millones de euros en inmuebles adjudicados y tenerlo listo a principios de 2017, el cual saldría a Bolsa desde el primer momento y no supondría coste alguno para los actuales accionistas.

    Este proyecto sería un gran paso adelante para sanear la entidad, durante años de las más eficientes del mercado español y cuyo balance lleva muchos años ahogado por la tremenda carga del ladrillo.

    Según los analistas, la situación, ya muy apurada por algunas malas decisiones tomadas cuando ya se vislumbraba el estallido de la burbuja inmobiliaria, se hizo casi insostenible después de la absorción del Banco Pastor, muy perjudicado por activos improductivos en su balance.

    Sin duda, recuperar las pérdidas históricas de casi 3.500 millones de euros en 2016 será otro de los grande retos de la nueva dirección del Banco Popular. Por ahí pasa igualmente la recuperación del dividendo, suspendido en 2016 y 2017 y que el banco espera recuperar en 2018. No hay que olvidar que uno de los principales motivos históricos para invertir en el Popular era su alta rentabilidad por dividendo.

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    Y no hay que olvidar el principal reto y el que más especulación desata en el mercado. Saracho tendrá que decidir si la entidad puede continuar en solitario, como tantas veces defendió Ron, o si es mejor para los intereses de sus accionistas decantarse por una fusión, incluso con una entidad extranjera.

    El reto de las agencias de calificación y la banca de inversión

    Otro de los retos de Saracho es recuperar la confianza perdidad en el Banco Popular. Casi todas las casas de inversión, incluida UBS que colocó y vendió su última ampliación, han rebajado sus recomendaciones, mientras las agencias de calificación de riesgo rebajan su ratings.

    La última ha sido Ficth, que ha hundido la calificación de la deuda a largo plazo del Banco Popular en el bono basura, hasta “B+”, y ha situado su perspectiva “en evolución”.

    La agencia afirma que la rebaja de la calificación refleja las pérdidas, “peores de lo esperado”, registradas en 2016 por el banco -alcanzaron casi 3.500 millones-, además del reconocimiento de importantes activos problemáticos adicionales.

    Como resultado, ha añadido Fitch, “la calidad de los activos y las métricas de capitalización del banco se han deteriorado significativamente”, dejando sólo un “modesto margen para absorber pérdidas inesperadas”.

    La agencia ve “probable” que el nuevo presidente del Popular, Emilio Saracho, que toma las riendas del banco este lunes 20, tenga que revisar el plan estratégico aprobado por su antecesor, Ángel Ron.

    El “debilitado” balance de banco y el alto volumen de activos problemáticos “representa un reto estratégico sustancial” para Saracho, y ello en un momento en que otros bancos también están bajo la presión de los reguladores y los inversores para acelerar la venta de dichos activos, ha añadido la agencia.

    Aunque HSBC ha rebajado el precio objetivo de 1,45 euros la acción a 1,28 aún le da un potencial de subida superior al 50% respecto a su cotización actual en Bolsa

    Según el banco británico HSBC, el Banco Popular tiene tan solo tres opciones encima de la mesa para mantener la viabilidad: una venta, una ampliación de capital y la salida a Bolsa de su negocio inmobiliario. Ésta última opción es la descartada por la, en teoría, nueva directiva presidida por Emilio Saracho.

    Respecto a la segunda opción, la ampliación de capital, “no es una buena idea” ya que “destruiría capital de los accionistas”, según ha asegurado HSBC en un último análisis publicado este viernes. “No creemos que sea necesaria una ampliación de capital”, ha reafirmado la entidad financiera británica sobre el Banco Popular, cuya cotización se encuentra en zona de mínimos anuales, muy cerca de los 0,77 euros por acción, tras la presión bajista y los intentos de desplomar las acciones para resultar más atractiva su venta, la primera opción que maneja el mercado.

    Los expertos de HSBC reducen el precio objetivo anteriormente marcado hasta los 1,28 euros frente a los 1,45 euros por acción, un potencial alcista del 50% respecto a los 0,83 euros en los que cotiza ahora la entidad financiera.

    En su análisis, HSBC ha indicado que el camino más sencillo para el Popular es mantener su estrategia actual, es decir, sacar a Bolsa su proyecto Sunrise, valorado en 6.000 millones de euros brutos, y continuar su reestructuración. Según los cálculos de la entidad británica, Popular reduciría en un 55% su saldo de activos improductivos de cara al 2019, y eso en una visión conservadora, por lo que la estrategia de Ron sería adecuada para mantener la deseada independencia.

    Popular también cumpliría con los requisitos de la regulación financiera, siempre y cuando, no se desvíe de su estrategia. Con todo, ven complicado que Banco Popular ampliase capital, una opción que “destruiría valor para los accionistas”.

    Emilio Saracho siempre ha sido un financiero ligado a la banca de inversión y a las grandes operaciones corporativas, nunca a la banca comercial, la base de negocio del Popular

    Licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad Complutense de Madrid, Emilio Saracho inició su trayectoria profesional en 1980 en el Chase Manhattan Bank, donde fue el responsable de las actividades en sectores como gas y petróleo.

    Años más tarde, participó en la creación y desarrollo del Banco Santander de Negocios, donde lideró la división de Investment Banking.

    En 1989, fue nombrado responsable de la división de Grandes Empresas del Grupo Santander y director general adjunto.

    Ya en 1990, trabajó para Goldman Sachs en Londres, como corresponsable de las operaciones españolas y portuguesas, pero en 1995, regresó a Santander Investment como director general responsable del área de Investment Banking a nivel global.

    Se incorporó al banco de inversión JP Morgan en 1998 como presidente para España y Portugal, responsable del negocio en la Península Ibérica y miembro del European Management Committee.

    Desde principios de 2006 y hasta el 1 de enero de 2008, fue consejero delegado de JP Morgan Private Bank para Europa, Oriente Medio y África, aunque se mantenía como presidente para España y Portugal.

    Además es consejero en varias empresas como Inditex o IAG y ha sido el elegido por el sector más crítico del Popular, que barajó otros nombres, entre ellos, el del ex consejero delegado de CaixaBank Juan María Nin, y el actual presidente de Sareb, Jaime Echegoyen.

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