KPMG, investigada por sus auditorías a Carillion

KPMG, investigada por sus auditorías a CarillionTrabajadores de Carillion

El Consejo de Informes Financieros (FRC, siglas en inglés), supervisor contable británico, ha abierto una investigación sobre KPMG, la auditora de la quebrada Carillion.

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El organismo supervisor ha asegurado que realizará la investigación a partir de 2014 y estará a cargo de la llamada División de Aplicación de ese consejo, con el fin de determinar si la compañía KPMG violó aspectos relevantes de la auditoría, como procedimientos técnicos.

Carillion, firma también de gestión de servicios, emplea a 43.000 personas (20.000 en Reino Unido) y su quiebra tiene un impacto para el Estado británico, pues tiene subcontratados con esta empresa servicios públicos, de transporte, educación o sanidad, al tiempo que también sobre la banca acreedora.

El FRC precisó que hará una investigación “lo más rápida y lo más minuciosa posible“, y agregó que está indagando la conducta de los profesionales contables de la misma empresa Carillion. En los últimos meses, la oposición laborista ha criticado que el Gobierno haya adjudicado más proyectos públicos a la compañía, que el pasado julio hizo una primera advertencia sobre su situación financiera.

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Los bancos acreedores rechazaron proveer a la empresa de un último salvavidas, con lo que la firma, con 200 años de historia, será liquidada con unos 1.800 millones de euros de pasivo.

El pasado 15 de enero, la constructora entró en “liquidación forzosa” ante la imposibilidad de abonar sus deudas. La principal preocupación son los fondos de pensiones de los trabajadores. La banca se ha negado a dar un salvavidas.

El presidente de Carillion, Philip Green, ha asegurado que el Gobierno de Theresa May “facilitará la financiación necesaria para mantener los servicios públicos realizados por el personal de Carillion, las firmas subcontratadas y sus suministradores”. “Es un día muy triste para Carillion, nuestros colegas, nuestros suministradores y nuestros clientes, a los que hemos estado muy orgullosos de servir durante muchos años”, ha asegurado Green.

Entre los bancos más expuestos a la quiebra de Carillion se encuentran Barclays, HSBC y Santander UK. Todos ellos se han negado a dar un salvavidas a corto plazo ya que están expuestos a grandes pérdidas potenciales. Se especulaba con un canje de deuda por acciones, donde el Gobierno tendría que garantizar los préstamos, protegiendo así a la banca de enormes pérdidas ante un colapso. La principal preocupación es el déficit en su fondo de pensiones, cifrado en 590 millones de libras.

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El lamentable estado financiero de la empresa se desveló el pasado año. El cúmulo de préstamos y las pérdidas generadas en contratos clave hacían mella. La compañía suspendió el pago de dividendo y trazó un plan para captar 300 millones de libras a través de desinversiones, pero solo ha conseguido recaudar 50 millones de libras esterlinas. En Bolsa, el valor de la compañía era antes de la quiebra de tan solo 61 millones de libras.

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