Siete constructoras españolas, con ACS a la cabeza, entre las 100 más grandes del mundo

Siete constructoras españolas, con ACS a la cabeza, entre las 100 más grandes del mundoEl presidente de ACS, Florentino Pérez, durante su intervención en la última junta de accionistas de la compañía. EFE /Carlos Pérez

Siete constructoras españolas, con ACS en el puesto siete, 30 por delante de Acciona, que es la segunda, están entre las cien mayores del mundo por ingresos, según el Global Powers of Construction (GPoC), un informe anual elaborado por Deloitte.

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Siete compañías españolas -ACS (7), Acciona (37), FCC (43), Ferrovial (47), Sacyr (58), OHL (72) y San José (100)- se mantienen entre las cien mayores constructoras cotizadas del mundo por ingresos, según el informe anual Global Powers of Construction (GPoC) elaborado por Deloitte.

Según el estudio, estas cien compañías facturaron el año pasado cerca de 1,4 billones de dólares (1,25 billones de euros), el 10 % más que en 2017.

“Las perspectivas del sector a nivel global para los próximos años son buenas y se espera que el mercado crezca claramente por encima del aumento global del PIB”, según el socio responsable mundial de Ingeniería y Construcción de Deloitte, Javier Parada.

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En su opinión, la inversión en infraestructuras es de importancia crucial, tanto para mantener la competitividad en las economías avanzadas como para impulsarla en las economías emergentes, y las grandes tendencias del mundo, como la urbanización de la población o la descarbonización de la economía, van a implicar necesariamente su incremento.

En los próximos años, ocho mercados –China, Estados Unidos, India, Indonesia, Reino Unido, México, Canadá y Nigeria– supondrán el 70 % de todo el crecimiento global en construcción hasta 2030”, explica Parada.

Según la misma fuente, las siete compañías españolas que figuran en el listado concentraron el 5 % del total de ventas y consolidan a España en sexta posición, por detrás de China, Japón, Estados Unidos, Francia y Corea del Sur.

ACS, a la cabeza y con una gran diferencia entre las constructoras españolas

ACS, con una facturación de 43.279 millones de dólares y un crecimiento interanual del 10 %, ocupa la séptima posición, por detrás de las chinas CSCEC (181.467 millones), CREC (112.026 millones), CRCC (110.473 millones) y CCCC (73.939 millones), la francesa Vinci (51.378 millones) y la también china (43.809 millones).

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Acciona, se mantiene en la posición número 37, mientras que FCC ocupa el puesto 43; Ferrovial, el 47; Sacyr sube del puesto 66 al 58; OHL desciende del 62 al 72, y Grupo San José baja del 97 al 100.

Por geografía, las compañías de construcción más grandes tienen su base en China (41 % de los ingresos totales), Europa (26 %), Japón (13 %), Estados Unidos (9 %) y Corea del Sur (7 %).

El predominio de las compañías chinas se debe, principalmente, al tamaño del mercado de la construcción en ese país, mientras que sus porcentajes de ventas internacionales son inferiores a las de las constructoras europeas, que son las que tienen mayor presencia internacional.

Así, ACS repite como líder en ventas internacionales, con ingresos de negocios en el extranjero que representan el 86 % (37.124 millones de dólares) de sus ventas totales, seguido de las francesas Vinci y Bouygues.

Por capitalización bursátil, Ferrovial se sitúa en el décimo lugar y ACS en el décimo quinto. Ambas empresas consolidan su presencia en este selecto grupo, con una capitalización conjunta cercana a los 27.000 millones de dólares, el 7 % del total mundial.

El informe revela que junto al incremento de ventas, también creció el endeudamiento de las mayores constructoras cotizadas del mundo, que, además, presentaron «un desempeño débil en Bolsa», puesto que su capitalización global bajó el 8 % respecto a 2017.

“La baja rentabilidad de muchas compañías constructoras globales es consecuencia de las dinámicas competitivas en las que la industria se encuentra inmersa, con un exceso de capacidad a nivel global que está llevando a una situación de márgenes reducidos, y que se sitúan en muchos casos por debajo de la rentabilidad objetiva que debería obtenerse una vez ajustada por el riesgo inherente a la actividad de construcción”, advierte Parada.