El Gobierno de Francia defiende la opacidad de Lactalis

El Gobierno de Francia defiende la opacidad de LactalisLactalis, fabricante de alimentación infantil con la marca Puleva en España.
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  • El Gobierno de Emmanuel Macron protege la opacidad y falta de transparencia de Lactalis, con marcas reconocidas en España como Puleva, Ram, President, Flor de Esgueva o El Castillo, entre muchas otras.

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    Lactalis no ha publicado sus cuentas desde al menos 10 años, pese a ser una de las grandes empresas de Francia y la tercera del sector lácteo a nivel mundial, con una facturación de 17.300 millones de euros. Pese a que la ley le exige hacer públicos sus números, la compañía dirigida por Emmanuel Besnier, una de las mayores fortunas de Francia, tiene a uno de sus destacados directivos en el mismo tribunal que le investiga por no darlos a conocer. Asimismo, Lactalis no sólo no publica sus cuentas para esconderlas de sus competidores, proveedores y clientes, sino que detrás de toda esta estrategia también se encontraría un entramado empresarial para eludir el pago de impuestos en países como Francia y España.

    Pese a este opaco historial, el Gobierno de Macron se ha negado a aceptar la “enmienda Lactalis”, propuesta tanto por grupos de izquierda como derecha en el Parlamento galo. En esta propuesta se exigía a las empresas dar a conocer sus cuentas anuales, un hecho que el grupo lácteo se niega a facilitar desde hace al menos 10 años.

    La enmienda fue rechazada el pasado jueves en la Asamblea Nacional, y el Ejecutivo de Macron da largas a la propuesta, asegurando que podría ser propuesta en otra ley, una forma más de proteger al imperio de Besnier. En concreto, se exigía endurecer las multas a aquellas empresas que no publicaran sus cuentas, como es el caso de Lactalis, motivo por el que se ha adoptado este nombre. A favor de esta enmienda se habían posicionado varios grupos, pero el propio Gobierno y su partido rechazaron su introducción.

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    De esta forma, la oposición cargó duramente contra el Ejecutivo de Macron, que permite así el “derecho a cometer un error” y casi con impunidad dadas las irrisorias multas que conlleva a la no publicación de cuentas. El Gobierno quiere que la enmienda pueda incluirse en un futuro proyecto de ley sobre Agricultura, pese a que afectaría a todos los sectores, una forma más de perpetuar la falta de transparencia de esta compañía.

    En concreto la enmienda para la presentación de cuentas de forma obligatoria bajo fuertes sanciones serviría para luchar contra la corrupción y evitar que grupos como Lactalis “falten sus obligaciones depositando sus cuentas “.

    Lactalis es hostil a la presentación de sus cuentas financieras ante el Tribunal de Comercio, cuyo vicepresidente es Michel Peslier, un alto directivo de Lactalis.

    Creado en 1933, el grupo, número uno en el mundo de la leche, y ha desarrollado una cultura de secretismo durante la última década, la misma discrección que su CEO, quien evita todo contacto con la prensa o en sociedad huye. De las pocas cifras que facilita, ninguna es oficial, sino oficiosa, ya que no publica sus número. Aseguran que su facturación anual de 17.300 millones de euros y emplea a 75.000 personas en 85 países, incluyendo 15.000 en Francia.

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    Ahora, un grupo de la oposición trata de abrir una comisión de investigación sobre Lactalis para “aclarar todas las disfunciones a nivel de la empresa, la distribución masiva, el monitoreo y la comunicación del gobierno”.

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