Luces y sombras del DIA de Fridman

Luces y sombras del DIA de FridmanEl inversor ruso Mikhail Fridman controla ahora DIA.

El grupo DIA comienza una nueva etapa bajo un equipo gestor nombrado por su mayor accionista, el magnate ruso Mijaíl Fridman, con la ampliación de capital y la mejora de la relación de los proveedores para evitar rupturas de «stock» en sus supermercados entre sus primeros retos.

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Fuentes próximas a LetterOne -la sociedad a través de la cual Fridman controla DIA- han señalado a Efeagro que hoy mismo está previsto pagar a los accionistas que aceptaron vender en el marco de su opa, con un desembolso total estimado en 170 millones de euros.

La operación le valió para adquirir 253,7 millones de títulos adicionales, equivalentes a un 40,4 % del capital, a un precio de 67 céntimos, y que se sumaron así al 29,36 % que ya poseía.

Al éxito de su opa le sucedió un acuerdo con la banca acreedora firmado en el último minuto el pasado lunes día 20, poco antes de expirar el plazo para tener que solicitar al juzgado el preconcurso de acreedores debido a la situación de «quiebra técnica» en la que se encuentra desde finales de 2018.

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El pacto con el Banco Santander -la última entidad financiera en incorporarse al mismo- permite en la práctica desbloquear la ampliación de capital que necesita DIA para recuperar el equilibrio patrimonial.

Fuentes próximas a LetterOne han asegurado que la solución ya está en marcha y han recordado que una posibilidad encima de la mesa es que la sociedad inyecte fondos en la cadena de supermercados a través de un préstamo participativo a recuperar una vez completada la ampliación.

La cuadratura del círculo para que el multimillonario ruso tomara el control total de DIA no se produjo hasta la madrugada del martes 21, cuando se hizo oficial la renovación del consejo de administración.

De sus ocho miembros, siete presentaron su dimisión. La de seis de ellos había sido anunciada al mercado de antemano para el momento en que la opa se cerrara con éxito, pero no así la del consejero delegado, Borja de la Cierva, quien el 9 de abril informó de que su intención era permanecer al frente de la gestión «a la espera de las decisiones» del nuevo consejo.

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Fridman ha colocado en el máximo órgano de decisión de la empresa a hombres de confianza y con experiencia como ejecutivos en el sector: el ex de Lidl Karl Heinz-Holland es el nuevo consejero delegado, Stephen DuCharme (ex de la cadena rusa de distribución X5) es presidente del consejo y el antiguo directivo de Carrefour Sérgio Dias también se suma como consejero.

Los tres habían sido ya miembros del consejo de DIA hasta que en diciembre el magnate ruso decidió escenificar la ruptura con el equipo gestor de entonces con su salida.

A ellos se incorporan ahora Cristian Couvreux (ex de X5 y el grupo francés Casino), José Wahnon Levy (consejero en Abengoa y con experiencia en auditoría y entidades financieras) y Michael Joseph Casey (ex de Goldman Sachs).

El único superviviente es el expresidente de Aena y antiguo secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz.

En el plano operativo, LetterOne ya informó en reuniones con analistas e inversores de los principales puntos del que llama su «plan de rescate» para la compañía, que pasa por generar más tráfico de clientes en sus tiendas y recuperar ventas después de haber cedido cuota de mercado en España.

Entre los desafíos más acuciantes a nivel operativo figura resolver las roturas de «stock» -reservas- de algunos productos en sus tiendas, lo que deja huecos vacíos en sus estanterías y ha perjudicado sus ventas del primer trimestre del 2019.

La compañía volvió a vivir hoy una sesión de «sube y baja» en bolsa y cerró la jornada con una revalorización del 7,18 %, hasta 66 céntimos.

Hoy también la Plataforma Afectados de DIA -creada por el bufete de abogados Gesico- ha anunciado la presentación de una querella ante la Audiencia Nacional contra los antiguos miembros del consejo de la compañía y el auditor KPMG por haber aprobado las cuentas de 2017, que posteriormente tuvieron que ser corregidas ante la existencia de «irregularidades y errores contables».