Repsol, en el punto de mira de EEUU por sus negocios en Venezuela

Repsol, en el punto de mira de EEUU por sus negocios en VenezuelaAndoni Brufau, presidente de Repsol, presentando un acuerdo en Venezuela con PDVSA bajo un cartel de Nicolás Maduro. / EFE

El Gobierno estadounidense tomará “en los próximos días” una decisión sobre las operaciones de la compañía energética española Repsol en Venezuela, anunció hoy el embajador especial de Washington para ese país, Elliot Abrams.

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“Creo que en Washington se tomarán decisiones en los próximos días sobre esto”, afirmó Abrams en unas declaraciones a la prensa tras reunirse este miércoles con altos cargos del Gobierno español, en respuesta a una pregunta sobre posibles sanciones a la compañía. Repsol provisionó en 2018 más de 1.100 millones por su exposición en Venezuela. Además tiene en su contra que Nicolás Maduro siempre ha abalado sus excelentes relaciones con la petrolera dirigida por Andoni Brufau, presidente, y Josu Jon Imaz, consejero delegado. La sombra de la corrupción siempre ha estado detrás de estos acuerdo que incluso alcanzarían negocios en Madrid, como es la gasolinera ‘milagro’ de Repsol de Cabello en Alcobendas.

El enviado especial estadounidense para Venezuela reconoció que sus interlocutores le plantearon la cuestión de Repsol, igual que la compañía española ha señalado su punto de vista en Washington y en Madrid.

“Ahora mismo hay discusiones muy intensas en Washington sobre esta cuestión”, añadió Abrams, quien reconoció que “el Gobierno español está muy preocupado” por este asunto.

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“Conocemos los argumentos de Repsol“, agregó el enviado especial del presidente Donald Trump para Venezuela. “Estamos pensando en formas de tratar la situación que han descrito”.

Agregó que cuando retorne a la capital estadounidense “veremos cómo están las discusiones”, lo que sumado a los argumentos que “he recogido en Madrid” le hacen confiar en que “podremos abordar pronto este asunto”.

Las posibles sanciones a Repsol se inscriben en las medidas contra el petróleo venezolano decididas por el Gobierno estadounidense, incluso con la petición a compañías energéticas internacionales para que corten sus vínculos con el país latinoamericano.

El ministro español de Exteriores, Josep Borrell, trató la forma en que las empresas españolas que operan en Venezuela pueden quedar afectadas por esas medidas durante su reciente reunión en Washington con el secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo.

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La compañía energética española declinó hacer comentarios tras las declaraciones de Abrams.

Repsol anunció a finales de febrero, al presentar su informe anual, que había provisionado 1.159 millones de euros por riesgos o deterioros reversibles, principalmente por la evolución de la situación en Venezuela. 

El Gobierno, más confiado que la propia Repsol

Las decisiones que Estados Unidos tomará sobre la multinacional española Repsol en Venezuela se producirán “muy pronto” y “serán positivas”, han declarado este viernes a EFE fuentes gubernamentales.

Esta aclaración del Gobierno se produce un día después de que el representante especial de EEUU para Venezuela, Elliott Abrams, dijera este jueves en rueda de prensa que “habrá decisiones desde Washington (sobre Repsol) en los próximos días”.

La ambigüedad de esta afirmación hizo temer que tales “decisiones” podrían causar algún tipo de perjuicio a la gran empresa energética y petroquímica española, que tiene una importante presencia en América Latina.

Durante una breve gira por Lisboa y Madrid, Abrams se reunió el pasado miércoles con el secretario general de Asuntos Internacionales en Moncloa, José Manuel Albares, y con el secretario de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica, Juan Pablo de Laiglesia, en el Ministerio de Asuntos Exteriores.

También conversó con el expresidente del Gobierno español Felipe González, a quien el enviado estadounidense consideró un interlocutor informado y con criterio sobre América Latina.

La reunión entre Abrams y los altos funcionarios españoles se centró, desde luego, en la grave crisis de Venezuela, donde coexisten el régimen autoritario del presidente Nicolás Maduro y el presidente interino Juan Guaidó, reconocido como tal por, entre otros, Estados Unidos, diecinueve países de la Unión Europea -España incluida-, y once latinoamericanos del llamado Grupo de Lima.

Entre los temas que discutieron ambas partes estuvo el caso de Repsol, que Abrams presentó al día siguiente, jueves, ante los periodistas reunidos en la embajada de EEUU en Madrid como un asunto que “para el Gobierno español es muy preocupante”.

Su referencia a “las decisiones que se tomarán en Washington durante los próximos días” fue recogida por varios medios de comunicación españoles.

Un portavoz de Repsol consultado por EFE declaró que la empresa no hacía comentario alguno sobre las declaraciones de Elliott Abrams, que algunos analistas interpretaron como signo de inquietud habida cuenta las sanciones económicas que el presidente Donald Trump está aplicando a Venezuela para forzar la salida de Maduro.

Repsol anunció a finales de febrero, al presentar su informe anual, que había provisionado 1.159 millones de euros ante posibles riesgos debidos a la crisis en Venezuela.

Por lo demás, el representante especial de Washington afirmó en la citada rueda de prensa que EEUU apuesta por la presión contra el régimen de Maduro, aunque mantiene sobre la mesa una posible intervención militar para quitarle el poder.

Abrams denunció que, de momento, “la única presencia militar extranjera (en el país sudamericano) son las tropas cubanas, sus agentes de inteligencia, y ahora los rusos”.

Sin embargo, Estados Unidos -insistió- “está teniendo ahora una posición pacífica a base de presiones políticas, diplomáticas y financieras”.

Abrams añadió: “Tenemos, junto con la UE, el mismo objetivo, cual es la restauración de la democracia y las elecciones libres”, si bien apreció como única diferencia el hecho de que EEUU considera que “la única negociación con Maduro es su salida”.

También mencionó, con cierta ironía, a Cuba y Rusia como posibles países de destino de Maduro y su círculo más cercano en caso de que se vea obligado a abandonar el territorio nacional.

Por su parte, el ministerio español de Exteriores emitió un comunicado en el que, si bien asegura que España comparte con EEUU su “preocupación” por la gravedad de la situación, deja claro que “la crisis de Venezuela requiere una solución política, pacífica y democrática que excluya categóricamente el uso de la fuerza”.