España se enfrenta a un desajuste estructural que compromete el equilibrio de su mercado residencial. Según el último informe de la Asociación Española de Consultoría Inmobiliaria (ACI), “Evolución de la producción de vivienda en España”, en 2024 se entregaron en España 134.649 viviendas menos de las necesarias para absorber los hogares creados a lo largo del año. Este desfase refleja un sistema que ya no responde al ritmo de crecimiento demográfico ni a la evolución de las necesidades habitacionales, derivado tanto de la escasez de
suelo finalista como de los incrementos de los costes de construcción, las restricciones normativas y
los retrasos en la tramitación urbanística.
El mayor desequilibrio se muestra en Madrid (-32.644 unidades), Barcelona (-21.148) y Alicante (-
9.143), provincias con una elevada presión de la demanda, lo que agrava la tensión residencial y
podría repercutir en la evolución alcista de los precios de venta. A estas ciudades se suma el déficit
acumulado en Baleares, Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife (casi 19.700 viviendas entre todas),
donde la escasez de suelo y los límites urbanísticos incrementan las tensiones estructurales.
“España ha dejado de construir al ritmo de su población. Nos enfrentamos a una situación donde el
crecimiento de hogares supera sistemáticamente la producción de vivienda, y esto está alimentando un
problema de acceso que ya es estructural“, asegura Ricardo Martí-Fluxá, Presidente de la ACI.
El estudio, que abarca el periodo 2019–2024 y ofrece proyecciones hasta 2039, identifica también la
consolidación de dinámicas de mercado que refuerzan el desequilibrio estructural. Así, en 2024, más
del 90% de las compraventas registradas fueron de vivienda de segunda mano (alrededor de
650.000 unidades), lo que confirma un patrón sostenido desde el 2019: la escasa disponibilidad y el
elevado coste de la obra nueva siguen desplazando la demanda hacia el residencial existente.


