En 2020, José María Soto, fundador y CEO de GOLD WAVES GROUP decidió dar un paso valiente: crear una empresa de inversión especializada en activos inmobiliarios en destinos emergentes. Su idea nació de una intuición clara: “Cada vez más ciudadanos buscan nuevas formas de invertir y diversificar sus ingresos, pero no todos pueden acceder a los grandes fondos o proyectos internacionales”
En el programa “ Intereconomía Inmobiliario” nos ha contado como así surgió un modelo que permite a cualquier inversor —desde 50.000 dólares y con financiación sin intereses— participar en proyectos turísticos y hoteleros en mercados con alto potencial de crecimiento, como Georgia, Kenia o Dubái.
Invertir donde otros apenas miraban
El primer destino fue Batumi (Georgia), conocida como la Las Vegas del Mar Negro. Con una fuerte demanda turística y un marco legal estable, el país se convirtió en un punto estratégico. “Vimos un entorno seguro, con turismo en expansión y una gran oportunidad de rentabilidad”, es lo que asegura en Intereconomia Inmobiliario José María Soto
El tiempo les dio la razón: poco después, gigantes como Emaar, desarrolladora del Burj Khalifa, anunciaron inversiones por 6.000 millones de dólares en Georgia, confirmando el atractivo del mercado.
Activos hoteleros con gestión profesional
El producto estrella son los apartamentos hoteleros, gestionados por grandes cadenas internacionales. Este formato permite obtener rentabilidad sin necesidad de implicarse en la gestión diaria. Entre los hitos más destacados, el grupo español Barceló firmó un acuerdo para gestionar varios complejos en Tbilisi y Batumi, reforzando la presencia española en el país.
Inversión sencilla, global y segura
A través de una plataforma telemática, cualquier usuario puede registrarse, firmar de forma notarial y formalizar su inversión sin desplazarse. “Queríamos un proceso transparente, sin márgenes de error. La confianza del inversor es lo que nos da recorrido”, apunta Soto.
Hoy la compañía opera también en Dubái, donde cuenta con licencia de broker y acuerdos con más de diez desarrolladoras. En este mercado, los proyectos van desde los 200.000 dólares hasta más de 50 millones, abriendo el abanico a todo tipo de perfiles.
Fiscalidad y visión global
Comparado con España, Soto reconoce que la gran diferencia está en la fiscalidad: “Mientras aquí la presión fiscal es alta, en Dubái no existen impuestos sobre la renta o la propiedad. Eso multiplica la rentabilidad”.
Con una trayectoria ascendente y una comunidad internacional de inversores, su compañía representa una nueva forma de entender la inversión inmobiliaria: accesible, global y orientada al crecimiento real de los destinos emergentes.


