El acceso a la vivienda sigue siendo uno de los principales retos sociales en Cataluña, donde los precios al alza, la escasez de oferta y una presión fiscal elevada —con el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP) más caro de España—
dificultan especialmente la compra a jóvenes, familias monoparentales y otros colectivos
vulnerables.
Un estudio elaborado por Property Buyers by SOMRIE revela que más del 80% de los
compradores asesorados en Cataluña durante el último año consiguieron adquirir su vivienda
por debajo del precio medio de mercado. En localidades como Mataró, Lleida, Blanes u
Hospitalet se cerraron operaciones con rebajas de hasta 30.000 euros respecto al precio inicial.
En total, la firma facilitó 67 compras asequibles a lo largo de 2024, muchas de ellas dirigidas a
jóvenes o compradores primerizos. Según el informe, el ahorro medio osciló entre el 7% y el
12% por operación, con un tiempo de búsqueda que rara vez superó las 15 semanas.
El comprador tipo en Cataluña tiene entre 38 y 48 años, ingresos superiores a los 60.000€
anuales y busca mejorar su vivienda habitual o realizar una inversión. A menudo se trata de
personas con poco tiempo disponible y un conocimiento limitado del mercado inmobiliario, lo
que las hace especialmente sensibles a posibles sobrecostes o errores legales y técnicos.
El informe apunta que una de las claves para lograr descuentos reside en la preparación previa
de la documentación legal, técnica y financiera, lo que aporta rapidez y capacidad de
negociación frente a los vendedores. También se observa un creciente interés por viviendas
rurales que permitan combinar residencia y actividad profesional, así como por fórmulas de
coliving para personas mayores.
A pesar de estas iniciativas, la colaboración con la administración pública continúa siendo
limitada. El estudio subraya que establecer relaciones fluidas con el sector público es todavía
uno de los grandes retos para avanzar hacia un acceso más igualitario a la vivienda.
