La CE pondrá coto al gran negocio de los derivados con el euro en Londres

La CE pondrá coto al gran negocio de los derivados con el euro en Londres
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  • La CE quiere vigilar el negocio de Londres, que acapara el 75% del total, con derivados en euros tras el brexit. Entre otras medidas baraja que se trasladen a la Unión Europea (UE) las casas de contrapartida central.

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    La Comisión Europea (CE) anunció hoy que, de cara al “brexit”, propondrá en junio medidas para reforzar la supervisión comunitaria o exigir que se trasladen a la Unión Europea (UE) las casas de contrapartida central, que intermedian en operaciones con derivados en euros y están en su mayoría en Londres.

    El objetivo de Bruselas es asegurar que, una vez que el Reino Unido salga del club comunitario, la UE mantendrá el control sobre estas entidades y los reguladores podrán intervenir si hay una crisis.

    Las centrales de contrapartida (CCP, en inglés) actúan como intermediarios de las operaciones entre entidades y responden en caso de impago de una de las partes, de forma que reducen los riesgos de las transacciones, pero, al mismo tiempo, la quiebra de una de ellas puede tener consecuencias de envergadura para todo el sistema.

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    El 75% del negocio redondo de los derivados sobre el euro se hace desde Londres y su control es fundamental para la estabilidad, sno solo ya de la moneda única, sino de todos los mercados financieros y de valores

    El 75 % de actividades de compensación de derivados en euros a nivel mundial se lleva a cabo en el Reino Unido, donde diariamente se gestionan transacciones por valor de 927.000 de euros, lo que hace de la City londinense el centro neurálgico de una actividad con gran influencia sobre los mercados europeos.

    La preocupación de la UE radica en que, una vez que el Reino Unido abandone el club, el grueso del negocio dejará de estar sujeto a las normas y supervisión comunitaria.

    “La UE tiene que ser capaz de garantizar la supervisión sobre las centrales de contrapartida más importantes”, dijo el vicepresidente de la Comisión Europea para el Euro, Valdis Dombrovskis, quien anunció en rueda de prensa que la CE está haciendo un análisis de impacto para presentar propuestas definitivas en junio.

    El Ejecutivo comunitario considera dos opciones: reforzar los poderes de los supervisores de la UE -colegios formados por los supervisores nacionales y el Banco Central Europeo- para vigilar a entidades de terceros países u obligar a las más importantes a trasladarse a alguno de los veintisiete Estados miembros.

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    La CE cree que serían necesarios “acuerdos específicos basados en criterios objetivos” que afectarían a las centrales de contrapartida con relevancia “sistémica”.

    Una tercera opción sería reconocer como “equivalente” el futuro régimen jurídico del Reino Unido, algo que ya se ha hecho con quince países y veintiocho centrales de contrapartida en el mundo.

    Supervisión tras el ‘brexit’

    No es la primera vez que se plantea la disyuntiva de la supervisión de las CCP de terceros países y su ubicación, pero el “brexit”, unido a la creciente importancia de este negocio y su concentración en Londres, han llevado a la CE a pisar el acelerador a instancias también de los Estados miembros.

    El BCE ya intentó en 2011 exigir a las CCP con importancia sistémica que se instalasen en territorio de la eurozona, pero Fráncfort perdió la batalla contra el Gobierno británico, que recurrió la medida ante el Tribunal de Justicia Europeo.

    La corte dictaminó en 2015 que el BCE no tenía competencias para ello, pero la salida del Reino Unido cambia los términos.

    “En el contexto del ‘brexit’ la situación está cambiando porque el grueso de los derivados denominados en euros son gestionados en el Reino Unido y necesitamos evaluar qué implicaciones tendrá para la estabilidad financiera”, manifestó Dombrovskis.

    El impacto directo de la salida de estas empresas de Londres sería “pequeño”, según las estimaciones del centro de estudios europeos Bruegel, que señala que LCH -la compañía líder del mercado con sede en Londres- tuvo en 2015 un beneficio operativo de 78 millones de euros y da empleo a unas 450 personas.

    El sector financiero británico, de gran importancia para la economía del Reino Unido, será el más perjudicado por el ‘brexit’

    Sin embargo, estas medidas serán las primeras que afecten directamente al sector financiero como consecuencia del “brexit” y se interpretan como un aperitivo de la línea que seguirá Bruselas a la hora de negociar sobre el futuro de las empresas financieras con sede en Londres.

    Estas entidades perderán el “pasaporte” que les permite operar en todo el Área Económica Europea independientemente de dónde tengan su sede, por lo que para seguir operando en Europa sus opciones pasan por trasladarse a los Veintisiete o conseguir que la UE reconozca el régimen del Reino Unido como “equivalente” al comunitario, algo que ya se hace con terceros países, pero que puede llevar años.

    Con todo, mientras la salida de las CCP de Londres es algo que se da por hecho en las capitales, según fuentes diplomáticas, el futuro del resto de empresas financieras está menos claro.

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