Ellos se quedan, ellos se van

Ellos se quedan, ellos se van

10 agosto, 2016
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Actualizado: 10 agosto, 2016 17:20
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El intrusismo laboral en España supone un serio problema para los miles de titulados que salen cada año de la Universidad. Personajes sin formación ocupan puestos de trabajo, muy bien remunerados por cierto, mientras que jóvenes con títulos superiores se tienen que conformar con trabajos y sueldos precarios, con la mejor de las suertes, el paro o emigrar a otros países con más oportunidades.

Uno de los ejemplos más claros de intrusismo laboral en nuestro país lo protagoniza el sector del periodismo y la comunicación, y más concretamente, Mediaset. Cada año salen más de 2.000 nuevos periodistas de todas las facultades españolas, de los que muchos no pueden ejercer su profesión a causa de personajes que copan los platós de televisión.

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Según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del pasado 28 de julio, 31.800 profesionales de los medios de comunicación no tienen trabajo, un número que se eleva en 3.500 personas si lo comparamos con el segundo trimestre de 2015.

Sin embargo, personajes que en su vida han pisado una Universidad de Periodismo, como Belén Esteban, cobran hasta medio millón de euros anuales, cuando el sueldo medio de un periodista, según al Asociación de la Prensa de Madrid, es de 26,972 euros brutos anuales. Y es que, los curriculum de algunos de los protagonistas del programa de Telecinco, Sálvame, no merecen tal remuneración.

Las últimas filtraciones afirman que un colaborador de Sálvame cobra entre 600 y 900 euros brutos diarios por programa, cifra que es muy superior en el Deluxe: 2.500 euros de media. Todo su mérito es contar cotilleos, insultar o criticar a otros personajes populares o conocidos, especialmente del mundo del ‘famoseo’.

A día de hoy, el expediente académico de Belén Esteban se desconoce, lo que sí se sabe es que saltó a la fama por salir y tener una hija con Jesulín de Ubrique. Sus ‘reflexiones’ en el programa de Mediaset están sin duda, bien pagadas.

Rosa de Benito también está cortada por el mismo patrón, ya que lleva años en la televisión a raíz de su matrimonio con Amador Mohedano, hermano de Rocío Jurado, que en su última etapa de vida, permitió que su cuñada hablara de su estado de salud en televisión, provocando que fuera fichada por “El programa de Ana Rosa”.

Por su parte, Kiko Hernández saltó a la fama por participar en el reality de la misma cadena Gran Hermano, a partir del cual comenzó a saltar de plató en plató.

Kiko Matamoros por su parte sí comenzó la carrera de derecho, pero nunca la acabó. Kiko fue representante de Carmen Ordóñe hasta su fallecimiento en 2004. Además fue representante de su ex-cuñada Mar Flores, hermana de su primera mujer, con la que tuvo ciertos conflictos que desencadenaron en dar el salto a la fama en el año 2002, colaborando en el programa Salsa Rosa.

Estos personajes que arrebatan el trabajo o el tiempo de parrilla de miles de titulados españoles son sin embargo, rentables, gracias a buena parte de la sociedad española, a la que le gusta pasar las tardes viendo un teatro y escuchando acusaciones entre los tertulianos, o descubriendo nuevos individuos que ‘venden’ su vida en la televisión, pero que no aportan nada al avance de la sociedad. Y es que grabar Sálvame le cuesta a la productora cerca de 80.000 euros todas las tardes, algo que a Mediaset, gracias a los millones de espectadores, le sale rentable a causa de la publicidad que contrata cada tarde.

Mientras tanto, el talento, representado por miles de jóvenes, en los que España ha invertido en su preparación y formación, tiene que emigrar fuera en busca de una oportunidad que se le niega en su propia nación.

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