La gestora de activos global Allianz Global Investors (Allianz GI) ha certificado el regreso definitivo de la dispersión a los mercados financieros internacionales, un fenómeno que está devolviendo el protagonismo estratégico a la gestión de alta convicción. Durante la celebración de su encuentro anual con medios, los AllianzGI Media Days 2026 celebrados en Fráncfort, los máximos directivos de la firma han analizado cómo las diferencias cada vez más acusadas entre compañías, sectores y regiones geográficas están abriendo una ventana de oportunidad histórica para la generación de alfa, un escenario en el que la firma está acelerando de forma decidida su gama de fondos cotizados (ETFs) activos.
Tobias Pross, consejero delegado de Allianz GI, ha inaugurado el evento señalando que la actual coyuntura macroeconómica, marcada por la persistente incertidumbre geopolítica, el reajuste en las expectativas de los tipos de interés por parte de los bancos centrales y las brechas de valoración corporativa, desfavorece el automatismo de las estrategias pasivas puras.
Allianz identifica que una parte sustancial de esta dispersión sectorial estará catalizada por la maduración de la IA
«Es uno de los mejores momentos para la gestión activa», ha aseverado Pross, defendiendo que las carteras indexadas tradicionales no están equipadas para esquivar los riesgos de concentración actuales. Esta tesis se ha secundado por Michael Heldmann, CIO de renta variable de la gestora, quien ha precisado que una mayor dispersión ensancha el diferencial de rentabilidad entre los ganadores y perdedores de la economía real, optimizando las métricas de gestión del riesgo y la construcción técnica de carteras diversificadas.
La gestora identifica que una parte sustancial de esta dispersión sectorial estará catalizada por la maduración de la inteligencia artificial (IA). Según los análisis presentados en Fráncfort, la tendencia ha entrado en una segunda fase operativa: el mercado ya no premiará el volumen bruto de inversión en infraestructuras tecnológicas, sino la capacidad real de las corporaciones para monetizar de forma efectiva dichas herramientas en sus cuentas de resultados. Este cambio de paradigma ensanchará la brecha competitiva entre las cotizadas.


