Aviones por pistachos al levantarse las sanciones al programa nuclear iraní

Aviones por pistachos al levantarse las sanciones al programa nuclear iraní

21 enero, 2016
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Actualizado: 21 enero, 2016 0:00
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Jairo Mejía

Washington, 21 ene.- El inicio de la implementación del acuerdo nuclear con Irán permitirá a los importadores estadounidenses volver a comprar pistachos, caviar y alfombras persas, mientras a la industria aeronáutica estadounidense se le abre el jugoso mercado iraní.

El sábado pasado, el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) certificó que Irán ha dado los pasos necesarios para eliminar la vía militar de su programa nuclear, con lo que automáticamente se levantaron las sanciones internacionales vinculadas a ese polémico desarrollo.

Como explicó hoy en un encuentro con la prensa el coordinador estadounidense para la implementación del acuerdo con Irán, el embajador Stephen Mull, el fin de las sanciones es acotado, ya que se mantienen limitaciones a las relaciones con Teherán que se han ido acumulando desde la revolución de los ayatolá de 1979.

«Se han levantado solo las sanciones que fueron impuestas por el programa nuclear, eso incluye las que afectaban a empresas que realizaban transacciones comerciales o financieras con Irán que antes no podían operar fácilmente en Estados Unidos», explicó Mull.

Los primeros beneficiados iraníes, según el embajador, serán los exportadores de «alfombras y pistachos», mientras que en el lado estadounidense los primeros en poder acceder al mercado de la República Islámica serán los gigantes de la aeronáutica estadounidense.

«Si se quieren comprar pistachos o alfombras iraníes ahora se puede hacer legalmente», explicó Mull.

Antes de las sanciones, impuestas en 2010, las importaciones estadounidenses de alfombras persas superaban los 600 millones de dólares anuales, mientras que los pistachos tenían unos aranceles del 300 %.

De mayor valor añadido son las exportaciones, ahora autorizadas, para que gigantes como Boeing puedan vender aviones civiles y repuestos a un mercado en el que compiten Airbus y otros pesos pesados europeos.

«Antes de la revolución, las compañías aeronáuticas tenían una importante presencia en el país y es un objetivo importante», explicó Mull, quien dijo que el levantamiento de sanciones en ese sector fue decidido durante las negociaciones del Grupo 5 1 (EEUU, Rusia, Reino Unido, China, Francia y Alemania).

No obstante, las empresas europeas y las asiáticas serán las más beneficiadas por el levantamiento de las sanciones, que les permitirá hacer negocios con un país con un inmenso potencial sin que sus operaciones en Estados Unidos se vean afectadas.

Proyecciones del Banco Mundial consideran que el comercio con Irán se puede disparar en más de 17.000 millones de dólares, con China, Reino Unido, India o Turquía como principales beneficiados, mientras que las exportaciones de hidrocarburos se acelerarán, pese a que el precio del barril de petróleo sigue a mínimos históricos.

Mull explicó que desde ahora las empresas estadounidense no se verán penalizadas por adquirir desde filiales en el extranjero petróleo iraní o realizar operaciones en el país.

Además, las medidas ejecutivas tras el llamado «Día de Implementación» levantan la congelación de más de 50.000 millones de dólares iraníes en bancos extranjeros, sanciones contra más de 400 entidades e individuos del país vinculadas al programa nuclear local y contra aseguradoras, claves para permitir el comercio.

«Muchas otras sanciones que no estaban vinculadas al programa nuclear, sino a una historia que viene desde la crisis de los rehenes (1979-81), con sanciones sobre derechos humanos u otros asuntos, se mantienen», afirmó Mull.

El diplomático, que coordina varias agencias estadounidenses para vigilar la implementación de los compromisos iraníes para limitar su programa nuclear, reconoció que hay empresas estadounidenses que quieren competir en igualdad de condiciones con europeos o asiáticos en Irán.

«Está claro que en el Congreso no hay interés por rebajar las sanciones a Irán», admitió Mull.

No obstante, el representante del Departamento de Estado dijo que el acuerdo nuclear, que reduce los inventarios de material atómico de Irán y aumenta las inspecciones, es un «ejemplo de lo que puede conseguir la democracia».

«Cuando comenzamos las conversaciones nucleares nos reuníamos con los iraníes con una lista de frases de las que no nos podíamos desviar, al final manteníamos conversaciones informales en un ambiente cordial», explicó el alto cargo.

«Hay diferencias muy grandes, pero el hecho es que ahora podemos hablar con alguien al que consideramos un adversario», remarcó el diplomático. EFE

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