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El Banco de España augura un bienio de crecimiento pero ve riesgos políticos

El Banco de España augura un bienio de crecimiento pero ve riesgos políticos

01 abril, 2016
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Actualizado: 01 abril, 2016 0:00
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Madrid, 1 abr.- El Banco de España augura un bienio de expansión económica, con crecimientos del 2,7 % en 2016 y del 2,3 % en 2017, pero con riesgos a la baja que son mayores ahora que hace unos meses y que tienen que ver con las dudas sobre las futuras políticas económicas que pueda poner en marcha el próximo Gobierno.

En su último boletín económico, que incluye una actualización de su previsiones para estos dos años, la entidad avanza también que la economía se desaceleró ligeramente en el primer trimestre, al crecer un 0,7 % frente al 0,8 % del trimestre precedente.

El director general de Economía y Estadística del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, ha explicado que esta ralentización no es achacable a la incertidumbre política, técnicamente muy complicada de medir, sino a la pérdida de impulso de factores que favorecieron el crecimiento el año pasado.

Según las proyecciones del Banco de España, la economía se irá desacelerando a medida que pierdan fuerza algunas cuestiones de carácter transitorio como el abaratamiento del petróleo, la depreciación del euro durante 2015, la moderación de los costes de financiación o la rebaja fiscal del pasado ejercicio.

La desaceleración supone que la economía crecerá cinco décimas menos este año y cuatro décimas menos el siguiente, aunque ello es compatible con que se siga creando empleo a «tasas elevadas» (2,3 % en 2016 y 1,9 % en 2017), lo que permitirá bajar la tasa media de paro anual por debajo del 19 % en 2017.

No obstante, la entidad reconoce que hay peligros que pueden modificar a la baja estas proyecciones y que en el ámbito doméstico se traducen en una falta de Gobierno prolongada, puesto que las dudas sobre la política económica pueden incidir negativamente en las decisiones de gasto de familias y empresas, lo que puede tener una influencia significativa sobre el crecimiento.

En opinión del Banco de España, este riesgo solo se conjurará si se da prioridad al proceso de reducción del déficit público, «esencial para mantener la confianza», y si se persevera en la aplicación de reformas estructurales que reduzcan las vulnerabilidades de la economía y permitan mejorar su capacidad de crecimiento.

La entidad prevé que el déficit público en 2016 se sitúe en el 4,4 % del PIB y caiga hasta el 3,4 % en 2017, porcentajes que superan los objetivos comprometidos con Bruselas en el 2,8 % del PIB para este año y en el 1,4 % para el siguiente.

En términos generales el crecimiento de la economía en 2016 y 2017 se apoyará en la persistencia de unos precios del petróleo reducidos, en una política monetaria expansiva, en la recuperación progresiva de los mercados de exportación y en el comportamiento favorable el mercado de trabajo.

A lo largo del periodo de proyección, la expansión económica seguirá sustentada por la demanda nacional (consumo e inversión de familias y empresas), como viene ocurriendo desde el inicio de la recuperación.

En 2016 la aportación al crecimiento de la demanda nacional será de 2,9 puntos porcentuales, mientras que el sector exterior restará 0,2 puntos, y para 2017 la contribución de la demanda doméstica será de 2,4 puntos y la exterior restará una décima.

Según la entidad, el consumo de los hogares mantendrá un dinamismo elevado (2,9 % en 2016 y 2 % en 2017), gracias a la buena evolución esperada del empleo y, en el corto plazo, a la caída del precio del crudo, mientras que la inversión empresarial se desacelerará por el debilitamiento transitorio de los mercados exterior y el fortalecimiento del euro.

El gasto en consumo de las administraciones públicas debería moderar su aumento en consonancia con los planes presupuestarios y en contraste con el elevado incremento de 2015.

En relación con el sector exterior, las exportaciones perderán empuje en el corto plazo, lo que se revertirá en el tramo final de este año y en 2017 conforme se recuperen los mercados exteriores.

En el ámbito exterior también hay riesgos económicos que vienen dados por las debilidades que acechan al crecimiento mundial, sobre todo a algunos mercados emergentes, y por el aumento de las tensiones geopolíticas. EFE

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