El BCE considera que la política fiscal también tiene que «hacer su parte»

El BCE considera que la política fiscal también tiene que «hacer su parte»

07 abril, 2016
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Actualizado: 07 abril, 2016 0:00
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Fráncfort (Alemania), 7 abr (EFE). – El Banco Central Europeo (BCE) considera que «la política fiscal también tiene que hacer su parte» después de que la entidad decidiera aplicar estímulos monetarios muy agresivos para evitar la deflación en la zona del euro.

Así se desprende de las actas de la última reunión de política monetaria del BCE, publicadas hoy, en las que también recuerda a los gobiernos del área euro que apliquen reformas estructurales.

«Los miembros (del consejo de gobierno) reiteraron la necesidad de que otras áreas políticas apoyen el crecimiento sostenido de la producción y que la política monetaria por sí misma no es suficiente», según las actas.

En concreto, dado el elevado nivel de desempleo estructural en la zona del euro y el bajo crecimiento en la producción, se debería apoyar la recuperación cíclica actual con políticas estructurales efectivas en los mercados laboral y de producto.

El BCE sugiere a los gobiernos de la zona del euro políticas fiscales que apoyen el crecimiento para impulsar la recuperación.

Algunos miembros del consejo de gobierno del BCE expresaron en marzo su preocupación por las perspectivas de la inversión privada porque parece que «pese a los bajos de costes de financiación y la disponibilidad de amplia financiación interna, las empresas continuaron siendo cautelosas sobre las inversiones».

En este contexto, los países que tengan espacio fiscal suficiente podrían incrementar la inversión pública, según argumentó el consejo de gobierno del BCE en marzo.

Sin embargo, no hubo necesidad de ver más resultados a nivel europeo del Plan de Inversiones de la Comisión Europea (CE) para Europa.

El BCE prevé que la inflación de la zona de euro, que fue en marzo del -0,1 %, se mantenga en territorio negativo durante algunos meses debido a los precios del petróleo y que subirá a finales de este año.

Los bajos precios de la energía y la apreciación del tipo de cambio del euro fueron los factores que llevaron al personal del BCE a revisar a la baja notablemente sus pronósticos de inflación para este año y el próximo en comparación con los cálculos de finales de 2015.

También se consideró en marzo que la revisión a la baja hubiera sido mayor si no se hubiera tenido en cuenta que los mercados financieros esperaban que el BCE iba a adoptar más medidas de política monetaria.

El consejo de gobierno del BCE expresó en la reunión su preocupación porque podría llevar más tiempo que la inflación vuelva hasta casi el 2 % de lo que se preveía anteriormente.

El personal del BCE prevé para el 2018 una inflación de solo un 1,6 %. EFE

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