CaixaBank Asset Management ha marcado un hito en la industria de fondos de inversión en España al convertirse en la primera gestora nacional en implementar la operativa de préstamo de valores en sus instituciones de inversión colectiva (IIC). La firma ha formalizado un acuerdo estratégico con Cecabank, depositario de sus fondos, para integrar esta práctica en su oferta y ha notificado oficialmente la iniciativa a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) mediante la remisión del correspondiente hecho relevante.
Por otro lado, el préstamo de valores quedó definitivamente regulado e introducido en el mercado español en octubre de 2025 mediante la publicación de la Orden ECM/1155/2025. Asimismo, esta norma homologó la operativa nacional con los estándares de los mercados europeos, permitiendo a los fondos ceder temporalmente determinados títulos a una contraparte a cambio de una remuneración que revierte en beneficio de las carteras. Al término de la operación, la entidad prestataria asume la obligación de devolver activos equivalentes, aportando con ello mayor eficiencia, liquidez y fluidez a los procesos de liquidación del mercado.
Despliegue inicial sobre el 44% de la gama de productos de CaixaBank
El plan de implantación diseñado por CaixaBank AM y Cecabank abarca en su fase de lanzamiento un total de 48 IIC, lo que representa el 44% de la oferta global de la gestora. El perímetro de vehículos autorizados incluye estrategias diversificadas de renta variable, renta fija y productos mixtos. La activación del servicio es fruto de un proceso de integración técnica y operativa entre ambas entidades para garantizar los máximos controles de riesgo y custodia.
Con este paso, la gestora materializa de forma práctica el marco regulatorio que puso fin a una desventaja competitiva histórica. Hasta la aprobación del texto legal en el otoño de 2025 —tras intentos no fructificados en los ejercicios 2008 y 2018—, España figuraba como el único Estado miembro de la Unión Europea que mantenía restringida esta práctica en sus fondos de inversión domésticos, mermando la competitividad de las gestoras locales frente a sus pares continentales.
