Colombia lleva al banquillo recetas milagrosas para adelgazar y no envejecer

Colombia lleva al banquillo recetas milagrosas para adelgazar y no envejecer

21 febrero, 2016
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Actualizado: 21 febrero, 2016 0:00
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Laura Barros

Bogotá, 21 feb.- Las «fórmulas milagrosas» que prometen acabar con los kilos de más o eliminar las temidas líneas de expresión están bajo la lupa de las autoridades en Colombia, que en los últimos tres años han impuesto multas por unos 400 millones de dólares a empresas por publicidad engañosa (359 millones de euros).

Píldoras promocionadas por reconocidos gurús de belleza o cremas que tienen como imagen a distintas personalidades no se han salvado de la inspección de la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC), que vela por la protección del consumidor y asumió la tarea de evitar los engaños o mentiras «piadosas» publicitarias.

«Las autoridades que protegen a los consumidores tienen que entender que la publicidad engañosa es el cáncer del sistema económico», dijo a Efe el superintendente de Industria y Comercio, Pablo Felipe Robledo, quien además considera que esta publicidad es «un gravísimo atentado contra la leal competencia».

La lista de empresas en el punto de mira es extensa y va desde colegios bilingües que no lo son, almacenes de muebles que incumplen sus promesas de entrega, productos «milagro» que ofrecen organizar el metabolismo o ayudar a perder peso, hasta aquellos cuyo envoltorio tiene un peso menor al ofrecido o lácteos fermentados que se venden como yogur.

Pero quizás los más sonados entre el público por el reconocimiento de su marca han sido «Redu Fat Fast» del empresario Jorge Hané y la gama de productos del laboratorio mexicano Genomma Lab, entre ellos Goicoechea, Asepxia, Cicatricure y Medicasp.

A Hané le fue impuesta una multa superior a los 700 millones de pesos (unos 182,000 euros), por publicidad engañosa, después de que la SIC evidenciara que el producto «no cuenta con estudios médicos o científicos contundentes para demostrar que sirve para eliminar grasa, reducir peso o disminuir medidas corporales».

Mientras a Genoma Lab se le ordenó cesar la publicidad de sus productos, así como contar con la autorización expresa y previa de la Superintendencia para cualquier promoción.

La Superintendencia, que inició un proceso de fortalecimiento que le permitió aumentar su presupuesto, tener más personal, elevar «50 veces» su capacidad de sancionar y ser autónoma, señaló que la publicidad del laboratorio «presuntamente podría inducir a error, engaño o confusión a los consumidores colombianos».

También fue multada con 550 millones de pesos (unos 142.990 dólares) la marca Natural Vitamins «por suministrar información y publicidad engañosa» en su producto «Té Chino El Original», que prometía prevenir el cáncer, mejorar el hígado graso, reducir la dependencia a la insulina y bajar los niveles de los triglicéridos y glicemia.

Robledo dijo que detrás de todo esto «hay un tema social», que tiene que ver con las aspiraciones de los compradores y el «sacrificio» económico que hacen para adquirir un producto.

«Para una persona comprar la crema, comprar las pastillas, comprar las píldoras puede representar el 15 o el 20 % del salario mínimo», apuntó Robledo, quien consideró que «ese es el drama» que ocasiona «la publicidad engañosa de productos de consumo masivo».

A su juicio, el público «no tiene por qué andar desconfiando que un empresario le está diciendo mentiras».

Y aunque la tarea sigue, la Superintendencia ya ha impuesto multas que ascienden a un billón de pesos (unos 359 millones de euros) y que por su eficacia la sitúan entre las autoridades más respetadas de la región en protección a los consumidores. EFE

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