Cuando escuchar también cansa: el esfuerzo invisible que realizan algunos niños cada día en el colegio

Noticias 18/09/2026

Las primeras semanas de curso son un periodo de adaptación para todos los niños: nuevos horarios, profesores, compañeros y muchas horas de clase por delante. Pero para algunos, seguir el ritmo de la jornada implica algo más que memorizar rutinas: exige un esfuerzo añadido para escuchar y comprender lo que ocurre a su alrededor, especialmente en situaciones con ruido, varias personas hablando a la vez o cuando resulta difícil identificar quién está hablando.

Audika, compañía especializada en salud auditiva que forma parte del grupo internacional Demant, pone el foco este curso en una dimensión que suele pasar desapercibida: el esfuerzo que supone escuchar durante horas y cómo puede afectar al bienestar del niño más allá del aula.

El equipo de especialistas en salud auditiva infantil de Audika Kids, evalúa a través de pruebas y protocolos adaptados a cada edad la audición de los más pequeños y acompaña a las familias para entender cómo las dificultades de escucha, aunque sean leves o intermitentes, pueden condicionar el día a día del niño dentro y fuera del aula.

Un esfuerzo que no siempre se percibe en el aula

En clase, un niño tiene que seguir explicaciones, comprender instrucciones, cambiar la atención entre distintos interlocutores y participar en conversaciones. Cuando existen dificultades auditivas, estas tareas pueden requerir una mayor concentración para acceder a la información, especialmente en aulas con ruido de fondo o cuando intervienen varias voces a la vez.

El esfuerzo tampoco se limita a las clases. El patio, el comedor, las actividades extraescolares o los juegos con otros niños son situaciones en las que resulta necesario identificar rápidamente quién habla, seguir varias conversaciones y comprender lo que sucede mientras hay otros sonidos alrededor.

“Cuando un niño tiene que esforzarse constantemente para escuchar, gran parte de su energía mental se consume intentando entender lo que ocurre a su alrededor. Al final del día puede sentirse más agotado, tener más dificultades para concentrarse y disponer de menos recursos para aprender y participar” explica Aina Bastús, audioprotesista, logopeda y responsable pediátrica en Audika Kids España.

Cuando el esfuerzo de escucha se hace visible

Escuchar parece una tarea sencilla, pero no siempre lo es. Escuchar no consiste únicamente en oír sonidos. El cerebro tiene que interpretar la información, seleccionar lo importante, ignorar el ruido de fondo y dar sentido a lo que recibe. Cuando existen dificultades auditivas, debe dedicar más recursos a esta tarea y ese esfuerzo sostenido puede generar fatiga mental al final del día.

Ese esfuerzo acumulado no siempre se percibe durante la jornada escolar y, en muchas ocasiones, se hace más evidente al llegar a casa. Algunas familias observan situaciones como:

• El niño llega especialmente cansado del colegio, aunque no haya realizado ninguna actividad física fuera de lo habitual.
• Necesita un rato de tranquilidad o aislarse después de la jornada escolar.
• Está más irritable o muestra menos tolerancia a la frustración al final del día.
• En clase puede parecer distraído o poco atento, mientras que, en una conversación individual, en un entorno tranquilo, responde con normalidad.
• Le cuesta seguir conversaciones cuando hay varias personas hablando a la vez, por ejemplo, en el comedor, el patio o una actividad extraescolar.
• Participa menos en determinados juegos o actividades grupales porque le resulta difícil seguir las conversaciones, las normas o los cambios de dinámica.
• Tiene más dificultades para comprender cuando hay ruido, aunque se desenvuelva con normalidad en ambientes tranquilos.

“Para entenderlo de forma sencilla, es como intentar mantener una conversación durante todo el día en un idioma que no dominas. Puedes hacerlo, pero requiere mucho esfuerzo y termina agotándote”, explica Bastús.
Estas situaciones no significan necesariamente que exista una pérdida auditiva, ni permiten por sí solas establecer una relación directa entre el cansancio y la audición del niño. Sin embargo, observar cuándo y en qué contextos aparecen puede aportar información valiosa sobre cómo se desenvuelve en los distintos entornos de escucha que forman parte de su día a día.

La investigación sobre fatiga relacionada con la escucha apunta precisamente a esta relación. Un estudio desarrollado por la Universidad de Vanderbilt (Estados Unidos), observó que los niños que percibían mayores dificultades para escuchar en el aula también presentaban niveles más elevados de fatiga. Los autores concluyen que el desgaste está más relacionado con el esfuerzo que el niño siente que debe realizar para comprender lo que ocurre a su alrededor que con el ruido ambiental por sí solo.

El colegio no termina cuando suena el timbre

El impacto de una dificultad para escuchar puede extenderse a distintos momentos de la vida del niño. No se trata únicamente de seguir una explicación en clase, sino también de poder participar en las conversaciones, jugar con otros niños, entender las instrucciones de una actividad o sentirse incluido en las dinámicas del grupo.
La Organización Mundial de la Salud ha dedicado el lema del Día Mundial de la Audición de este año a la salud auditiva infantil, bajo el título «De las comunidades a las aulas: cuidado de la audición para todos los niños». La organización señala que los problemas de audición no atendidos pueden afectar al habla, el lenguaje y el desarrollo cognitivo y social de los niños, además de repercutir en su rendimiento escolar.

En España, el Ministerio de Sanidad recuerda igualmente que, con una intervención adecuada, la infancia con hipoacusia puede optimizar su capacidad de comunicación, aprendizaje y desarrollo social, de ahí la importancia de no dejar pasar por alto las dificultades de escucha que puedan surgir a lo largo de la etapa escolar.

«Por eso es importante mirar más allá de si el niño oye o no oye en una situación concreta. También hay que observar cómo se desenvuelve cuando tiene que escuchar durante muchas horas, en diferentes ambientes y con distintos interlocutores. Si una familia percibe que determinadas situaciones se repiten, una valoración con un especialista en audiología infantil puede ayudar a entender qué está ocurriendo y cómo acompañar mejor al niño», concluye Aina Bastús, responsable pediátrica de Audika Kids España.

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