La transformación digital ya no consiste solo en adoptar aplicaciones, automatizar procesos o incorporar inteligencia artificial. Detrás de todo ello existe una capa menos visible, pero cada vez más crítica: la infraestructura que permite a las empresas operar, escalar, innovar y responder ante un entorno cambiante. Sobre este escenario ha reflexionado David Soto, presidente de European Principal Markets de Kyndryl, en el último episodio de H2oh!, el pódcast tecnológico de Hadoqmedia.
Durante la conversación, Soto señaló que las compañías españolas y portuguesas están «preparadas por encima de la media», aunque advirtió de que los cambios actuales son tan disruptivos que las organizaciones nunca pueden considerarse completamente preparadas. En su opinión, el gran reto es gestionar una tecnología cada vez más descentralizada —con nube pública, nube privada, sistemas legacy y arquitecturas híbridas— con la misma seguridad y resiliencia que si estuviera centralizada.
«Hoy el mundo está descentralizado cuando hablamos de tecnología, pero hay que operar los sistemas como si estuvieran centralizados», afirmó Soto, que defendió la necesidad de contar con arquitecturas capaces de mover aplicaciones, procesos y datos entre distintos entornos en función de las necesidades de negocio, regulación o geopolítica.
El presidente de Kyndryl también destacó la importancia creciente de la soberanía del dato, que ya no se limita al lugar donde se aloja la información, sino que afecta al control tecnológico, operativo y legal de los sistemas. «El dato es donde se encuentra el corazón de nuestras compañías, el corazón de nuestros clientes, el corazón de nuestro conocimiento», subrayó.
La ciberresiliencia fue otro de los grandes ejes del episodio. Soto recordó que las empresas deben asumir que los ataques van a producirse y centrar sus esfuerzos no solo en prevenirlos, sino también en recuperarse con rapidez. «Atacar vamos a ser atacados. Lo importante es en cuánto tiempo levantamos los sistemas», afirmó.
En relación con la inteligencia artificial, el directivo defendió que las compañías deben adoptarla con decisión, pero también con gobierno y objetivos claros. Especialmente relevante será, a su juicio, la inteligencia artificial agéntica, una evolución que no solo ofrecerá respuestas, sino que tomará decisiones y ejecutará acciones. Por ello, insistió en que «hay que ponerle raíles, hay que ponerle gobierno».
Soto resumió su visión sobre la innovación con una frase que, según explicó, utiliza habitualmente: «No puedes parar el tiempo rompiendo relojes». Para el presidente de European Principal Markets de Kyndryl, las empresas no pueden frenar el avance tecnológico, pero sí deben decidir con criterio dónde aplicarlo, con qué retorno y bajo qué políticas de control.


