Economistas confían en que empresas que han hecho esfuerzos sigan en pie

Economistas confían en que empresas que han hecho esfuerzos sigan en pie

Margarida lamenta los efectos de los continuos vaivenes legislativos
01 diciembre, 2020
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Actualizado: 01 diciembre, 2020 12:01
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El presidente del Consejo General de Economistas de España, Valentín Pich, aseguró hoy que las empresas que durante los  meses de la pandemia del COVID han hecho un esfuerzo por continuar con su actividad, cumplir  con sus clientes, mantener las relaciones con sus proveedores, intentar seguir pagando los impuestos y apostar por sus equipos van a aprovechar el «rebote» de la economía. «Las compañías y despachos profesionales que se han dormido y han pensado que ya actuarán cuando pase lo peor de la pandemia no se van a aprovechar de este rebote», subrayó. En este sentido, puso el ejemplo de un hotel que, pese a perder dinero, sigue abierto para atender a una clientela y al final estas personas serán fieles y premiarán este esfuerzo.

En el marco de la celebración del VIII Día del Economista, organizado por el Colegio de Economistas de Valladolid, Palencia y Zamora, Pich hizo hincapié en la necesidad de  que las empresas mantengan, integren y aseguren los equipos humanos de sus compañías por que «sin personas no hay economía».

Valentín Pich reconoció, según recogió la Agencia Ical, que la situación actual, derivada de la pandemia del COVID-19, es «inquietante», tras conocer las «terroríficas» últimas cifras sobre el déficit público» y rebajar las perspectivas de crecimiento para el año próximo, con  un cuarto trimestre «muy malo». Pese a ello, lanzó un mensaje de optimismo y abogó por tomar de referencia la recuperación de la economía española tras la anterior crisis financiera. «A poco que haya una tranquilidad, esto va a rebotar, aunque nos costará una década llegar a donde estábamos a principios del año», sentenció.

Acompañado durante la inauguración de la jornada del decano y presidente del Colegio de Economistas de Valladolid, Palencia y Zamora, Juan Carlos de Margarida, Pich apuntó que durante las próximas semanas y meses habrá cambios legislativos aprobados por el Gobierno central, a través de reales decretos leyes como el de la gestión de las ayudas comunitarias y relacionados con los temas concursales para visualizar el «paisaje tras la batalla» en los meses de enero y febrero. En este sentido, previó un «alud» de cambios legales.

También, manifestó que la economía no es lo más importante pero facilita que la gente sea feliz y permite que las sociedades sean más seguras. «Los contables y los economistas están acostumbrados a hablarnos de los riesgos y las incertidumbres pero la realidad es que la pandemia del COVID ha sido  un toque de humildad a todas las profesiones, empezando por la sanitaria y siguiendo por otras, por la limitación de la acción humana de poder prever el futuro», apuntó. De ahí que abogara por que los economistas sean «profundamente humildes» a la hora de plantear predicciones.

Por su parte, Juan Carlos de Margarida aprovechó la inauguración de la jornada para lamentar que, a raíz de la pandemia, los economistas se han acostumbrados a «vivir al día» y a merced de los cambios legislativos, sobre todo con la publicación de los reales decretos por parte del Gobierno. En este sentido, cuestionó la «excesiva» utilización de la figura del real decreto ley, previsto por la Constitución para dictar disposiciones legislativas provisionales al concurrir casos de extraordinaria y urgente necesidad.

De Margarida valoró, según Ical, el trabajo que los economistas realizaron al comienzo de la pandemia, al ayudar a «multitud» de empresas y autónomos, además de particulares, en la tramitación de diversos asuntos como los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE), la presentación de modelos tributarios, el cese de actividades y la solicitud de subvenciones y ayudas. Criticó que esa labor se ha llevado a cabo en un escenario en que algunos de los más de los 20 reales decretos estaban redactados con una «pésima» calidad jurídica y llenos de lagunas legales, que dejaban a los profesionales en un lugar de inseguridad a la hora de tomar decisiones para sus clientes.

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