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Nicolás Maduro ha terminado por arruinar a Venezuela y a los venezolanos, un proceso ya iniciado por Hugo chávez../EFE

El salario mínimo en Venezuela cae a 1,80 euros y no da ni para una docena de huevos

Héctor Pereira. Hoy, por primera vez, millones de venezolanos reciben un dólar como sueldo quincenal o pensiones. Un hecho que confirma una crisis sin precedentes que deja el salario mínimo mensual en 2 dólares (1,80 euros) y que tiene a la mayoría de ciudadanos en la miseria y sin indicios de mejora.

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Con el dólar estadounidense alrededor de los 20.000 bolívares, el salario mínimo de 40.000 bolívares que fija el Gobierno se traduce en dos dólares mensuales, una cantidad que no alcanza para comprar un kilo de carne o un cartón de huevos.

Entre jubilados y empleados activos son casi 10 millones de personas las que esta semana recibieron en sus cuentas el equivalente a un dólar, según la cotización oficial del Banco Central (BCV) porque en el mercado paralelo, que rige toda la actividad económica, la moneda local está más devaluada todavía.

Siendo optimistas y con algo de suerte, cualquier venezolano que reciba esa paga podrá comprar harina de maíz o un kilo de azúcar. Una vez se acaben estos productos, en dos o tres días, tendrá que esperar nuevamente hasta la siguiente quincena cuando muy seguramente el salario será menor.

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En los últimos 30 días, la moneda local -el bolívar- se devaluó el 50 % frente al dólar que hoy cuesta el doble que a finales de julio, todo dentro de la hiperinflación nacional en la que los precios de bienes y servicios suben a veces diariamente.

«Hoy en Venezuela, el venezolano está ganando dos dólares al mes (…) ¿qué pudieran hacer para mantener a su familia con dos dólares al mes en una situación en la que no hay agua, no hay luz, que no hay transporte público?», se preguntó esta semana el jefe del Parlamento, Juan Guaidó.

El líder opositor, reconocido como presidente interino de Venezuela por más de 50 países, recriminó esta realidad al Ejecutivo «usurpador» de Nicolás Maduro, al que no considera legítimo igual que buena parte de la comunidad internacional.

El chavismo gobernante, en cambio, responsabiliza a la oposición y a las sanciones estadounidenses por el «bloqueo» de la actividad económica y, por ende, de la escasez de alimentos y medicinas, la recesión de pagos y la crisis en general.

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Mientras tanto, el oficialismo mantiene su distribución de bolsas de comida a precios subsidiados, pero estas llegan cada dos meses, casi nunca incluyen proteínas y solo alcanzan para alimentar a una familia durante una semana.

Además, el Gobierno da ayudas casi mensualmente a unos 10 millones de venezolanos por distintos motivos, pero estas nunca superan los 100.000 bolívares o cinco dólares (4,5 euros), lo que cuestan dos kilos de detergente.

A esto hay que sumar el hecho de que algunas empresas pagan bonificaciones en dólares a sus empleados para preservarlos y más de un millón de familias recibe remesas de parte de los cinco millones de venezolanos que emigraron en el último sexenio huyendo de la crisis.

Nada de esto parece resolver la caída del poder adquisitivo en el país con las mayores reservas probadas de petróleo, donde cerca del 80 % de la población hoy come menos que hace cinco años y varios cientos de miles de personas, las menos afortunadas, apenas ingieren alimentos una vez por día.

«Estamos como los chivos (cabras), comiendo hierbas», expresa a Efe Alberto Rodríguez mientras compra lo que puede en un mercado del municipio caraqueño de Chacao.

El hombre, de 70 años, subraya que todo «está carísimo» pero dice no estar sorprendido, pues Venezuela lleva dos años de hiperinflación. «Yo creo que los veo igual que siempre (los precios), cada día suben más, eso es diario y continuo, eso es una barbaridad», señala.

Rodríguez cree que el salario mínimo no alcanza para nada, ni para las hierbas que él mismo compró, afirmación que secunda una joven, que no puede mencionar un solo producto por debajo de los 40.000 bolívares en que se sitúa el salario mínimo.

«Nada cuesta 40.000 bolívares. Yo, que vendo charcutería, te puedo decir que eso no alcanza para nada, lo más económico, un queso y 50.000 bolívares vale el kilo», expresa la comerciante de 29 años.

La baja actividad del otrora concurrido mercado da cuenta de la realidad nacional; una severa caída del consumo y una contracción económica del 50 % desde que Maduro asumió el poder en 2013. EFECOM