A diferencia de lo que está sucediendo en el resto del mundo e incluso en muchos países europeos que ya habían aprobado su cierre y que ahora vuelven a apostar por la energía nuclear, destacando sus aspectos positivo de reducir la dependencia energética del exterior, asegurar el suministro, abaratar el precio de la electricidad o contribuir a la transición energética por su nula emisión de gases invernaderos, el Gobierno de PSOE-Sumar se cierra en banda y y sigue con el gran apagón nuclear en España.
En ese sentido, la ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, ha asegurado este miércoles que «nada ha cambiado» en la planificación de cierre de las centrales nucleares en España, y ha descartado que exista «ninguna negociación en marcha» para prolongar su vida útil.
En declaraciones a los periodistas tras visitar obras en la playa de Camposoto (Cádiz), Aagesen ha explicado que las compañías propietarias de las plantas consideraron hace años que no resultaba rentable ampliar su funcionamiento más allá de las fechas previstas.
«Fueron ellas las que vieron que no les salía rentable seguir ampliando la vida útil de las centrales nucleares y, por lo tanto, ese es el escenario actual,» ha subrayado.
Aagesen afirma que el calendario de cierre nuclear quedó acordado con las eléctricas en 2019, pero lo que no tiene en cuenta es que ha cambiado mucho el entorno desde entonces: pandemia, guerras, consumo desorbitado de electricidad por los centros de datos…
Ha recordado que el calendario de clausura quedó definido por las propias empresas en 2019 y que el Gobierno mantiene su hoja de ruta para la transición energética. Esa hoja de ruta se mantiene pese a que el entorno es muy diferente. Desde entonces se ha vivido una pandemia que paralizó el mundo, guerras donde la dependencia energética ha jugado un papel clave, centros de datos de inteligencia artificial que consumen cantidades ingentes de electricidad que las renovables no pueden generar y así un largo cambio estructural de los mercados de energía en los últimos seis años y que dio prueba de llo el gran apagón que sufrió España el pasado 28 de abril, por cierto, el único de la historia democrática reciente.
La ministra ha insistido en que mantener operativas estas instalaciones implicaría condiciones económicas que el Ejecutivo no está dispuesto a asumir.
«Las centrales nucleares, si quieren seguir, necesitan reducción de impuestos y no cubrir el 100 % de los costes de la gestión de los residuos», ha advertido, y ha recalcado que el Gobierno «nunca va a permitir que seamos los consumidores, que seamos las pymes y las empresas y sus ecosistemas los que tengan que pagar el aumento de la vida de las centrales nucleares».
Aagesen ha reiterado que la política del Ejecutivo sigue centrada en impulsar el desarrollo de las energías renovables y en cumplir los compromisos de descarbonización marcados por la Unión Europea.
Solo las renovables están en el objetivo estratégico del Gobierno, que desprecia el resto de energías
Ha afirmado que la planificación nuclear no ha sufrido cambios y que la situación «es exactamente la misma que hace meses», a pesar de que en los últimos días algunos miembros del Gobierno hayan aludido a la posibilidad de estudiar una prórroga.
La titular de Transición Ecológica ha recordado que la gestión de los residuos radiactivos es uno de los principales retos asociados a la energía nuclear y que la extensión de la vida de las centrales no puede recaer sobre la economía de los hogares y las pequeñas empresas.
Ha defendido que la transición hacia un sistema energético basado en fuentes limpias es «irreversible» y que la seguridad y sostenibilidad a largo plazo requieren respetar el calendario de cierre acordado.


