Banco Popular muestra el fracaso del BCE y la EBA

Banco Popular muestra el fracaso del BCE y la EBA

12 junio, 2017
|
Actualizado: 12 junio, 2017 8:46
|

La quiebra y posterior rescate del Banco Popular han sido aplaudidas por el Gobierno y distintos banqueros, y al mismo tiempo ha mostrado la dureza y peligros de las resoluciones de la UE, pero representa el fracaso de los reguladores y supervisores de la banca europea, como el BCE y la EBA.

La función de supervisión del BCE se estableció en noviembre de 2014. El Banco Popular pasó con solvencia todos los exámenes: revisión de calidad de los activos, test de estrés en 2014, requisitos de cara a próximos años, inspecciones rutinarias -sin que se apuntaran su número y los requisitos que se aplicaron- y finalmente la prueba de esfuerzo de julio de 2016, justo después de haber ampliado capital.

Casi un año después, el banco entró en una crisis de liquidez y fue liquidado por a través del mecanismo de resolución, haciendo perder todo el dinero a los 305.000 accionistas de la entidad y los bonistas de deuda subordinada -de mayor riesgo-. La compra por parte del Santander ha evitado en sí que los ahorradores y depositantes con más de 100.000 euros por cuenta y titular perdieran el resto de su dinero.

La caída del Popular, debida principalmente a una mala gestión del equipo liderado por Emilio Saracho, ha sembrado de dudas la actuación de las autoridades encargadas de vigilar a la banca, así como los mecanismos de control establecidos, convertidos en vehículos para presionar a la banca, reduciendo aún más sus márgenes sin entrar en detalle en los problemas reales, hasta que ya solo existe la liquidación como solución.

La Supervisión Bancaria Europea, EBA por sus siglas en inglés, y el BCE aseguraron a finales de noviembre que el nivel más bajo para la solvencia de capital se situaría en el 7,875% y en el 7,25%, respectivamente. Niveles muy inferiores al 11,5% que presentaba el Banco Popular a cierre de diciembre de 2016. De hecho, el Popular se situó por encima de dos bancos italianos: Unicredit, con un 8,75%, y Monte dei Paschi di Siena, que obtuvo un 10,75%. Ambas entidades italianas aún tienen que esforzarse en mejorar estos requisitos tras ampliar capital por 13.000 millones y mantenerse en el umbral de recapitalización, respectivamente.

La nota del Banco Popular, mejor que casi toda la banca italiana

La quiebra del Popular también deja en evidencia las pruebas de solvencia a la banca. El Popular mostró que en un escenario adverso en 2018 tendría un capital del 6,6%, es decir, en un escenario de recesión y otros condicionantes muy negativos para las entidades financieras. Pero incluso así, el Popular superó los exámenes muy por encima del Monte dei Paschi, cuyo patrimonio caería al -2,4% en el escenario más severo, pero cerca de Bank of Ireland (6,15%), Unicredit (7,1%) y Barclays (7,3%).

En estos requisitos, el BCE aseguró que el Popular llegaría a tener un nivel de solvencia por encima del Banco Santander en el escenario más suave, un 13,45% frente al 13,2%, y más elevado que el de casi toda la banca italiana, superando a Intensa Sanpaolo, Unicredit, Ubi y Monte dei Paschi. Solo Banco Popolare superaba la nota del Popular.

Estos números junto con los que arrojaron Deutsche Bank, HSH Nordbank y Landesbank deja en entredicho los métodos y objetivos fijados en las pruebas del BCE, ya que distrae de los verdaderos problemas reales de las entidades.

Ahora se cuestionan los criterios, mientras que las dudas que arrojan se muestran después de la caída del Popular. El Popular cayó por falta de fondos para poder hacer frente a los reembolsos, es decir, era solvente, pero no tenía dinero suficiente para mantener la operatividad, pero esta causa es consecuencia de otras, al tiempo que debió ser supervisada, ya que forma parte de la competencia de la Supervisión.

Ahora la EBA ha dado a conocer la metodología para las pruebas de solvencia del próximo año, unos exámenes que carecen ahora de credibilidad y sirven solo para uso interno, ya que no se publicarán sus resultados. El BCE debería vigilar también las prácticas de supervisión y realizar unas pruebas similares, más cuando dos entidades italianas necesitaban capital por valor de 2.500 millones y ahora arrojan un déficit de 6.400.

Asimismo, también habría que tener en cuenta que la resolución de la UE apunta a la quiebra y liquidación ordenada de la entidad. Es decir, si cae un banco, accionistas y bonistas serían los primeros en pagar los platos rotos, pero también depositantes y ahorradores en caso de que no hubiera un comprador. Con el Popular no se llegó a este extremo debido a la compra del Santander, pero qué ocurriría si un banco no encuentra comprador, como le pasa a Monte dei Paschi. En el caso de España, desde la UE, el BCE y todos los organismos se negaban a dar más dinero para continuar el rescate público, donde entra en juego el dinero de los contribuyentes.

.
Noticias Relacionadas: