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El BBVA de Francisco González, cada vez más lejos del Santander

El BBVA de Francisco González, cada vez más lejos del Santander

31 marzo, 2017
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Actualizado: 31 marzo, 2017 21:12
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Francisco González cumple 17 años al frente del BBVA este 2017, pero la entidad financiera resultante de la fusión de BBV y Argentaria ha pasado de pelear el primer puesto con el Santander a ganar 2.729 millones menos que la entidad cántabra.
Hace 17 años, las informaciones que llegaban a las redacciones destacaban la pelea entre el Santander y entonces BBV por ser el primer banco con mayor capitalización bursátil. El segundo mayor banco español por activos entonces ostentaba el primer puesto en valoración bursátil, con un total de 6,2 billones de pesetas, y con un beneficio de 104.260 millones de pesetas, unos 600 millones de euros. Por primera un banco superaba entonces esta cifra.
BBVA se adelantaba así al Santander, que había adquirido Banesto poco antes. La morosidad del banco antes de ser presidido por Francisco González alcanzaba tan solo el 3,25%. BBV tenía el 20% del mercado español de créditos, depósitos, fondos de inversión y de pensiones.
Tal era la pelea empresarial por ser el primer banco de España, que el Santander anunciaba que alcanzaría los 100.000 millones de euros al año siguiente. Entonces el Banco presidido por el fallecido Emilio Botín, con un histórico historial sobre banca, y no un bróker que puso su propio nombre a su casa de valores, FG Inversiones Bursátiles, vendida después a Merryl Lynch, sin que se haya dado a conocer hasta ahora su montante. El Santander registró en 1996 un beneficio de 85.598 millones de pesetas, menos de esos 600 millones de euros obtenidos por el BBV.

El mercado no duda de quién es el mejor banco de España

Pero poco a poco, el Santander le ha ido ganando claramente la partida. Botín cumplió su compromiso y superó esos 100.000 millones de pesetas. De hecho, en 2016 la diferencia es claramente a favor del Santander, ahora presidido por su hija Ana. Santander ganó 6.204 millones de euros, un 43% más de los 3.475 millones obtenidos por BBVA.
Además, el mercado ya no duda sobre quien reina en la banca española, BBVA se sitúa como el segundo mayor banco por capitalización, con 47.740 millones de euros, frente a los 83.780 millones del Santander, es decir, el banco cántabro capitaliza casi un 50% más que la entidad nacida de la fusión entre BBV y Argentaria.
Francisco González no es un banquero al uso, llegó a la presidencia de BBVA en el año 2000, pero antes el Gobierno de José María Aznar le concedió la presidencia de la cúpula del banco público Argentaria.
La trayectoria de Francisco González, conocido como FG, era un bróker financiero, y con la era de privatizaciones de Aznar se le colocó en la presidencia de BBVA. Argentaria era un banco público y el objetivo del Gobierno era controlar el BBVA con un hombre de la casa, un ejemplo del capitalismo de amiguetes que se estilaba en aquella época, donde también se produjeron las privatizaciones de Telefónica y Endesa, entre muchas otras compañías.
La operación del Gobierno salió redonda, tanto que Francisco González se ha mostrado siempre complaciente con las políticas del PP, incluso en la era de los recortes. Antes de llegar a la presidencia del BBVA, la guerra se libró contra el clan familiar de Neguri, que encabezaba entonces a toda la oligarquía vasca, que veía como todo su dinero estaría controlado por un hombre de origen gallego.
Según las crónicas de la época, toda la oligarquía vasca se puso nerviosa con esta operación. Allí se encontraban  los Zubiría, Muguruza, Lipperheide, Delclaux y De la Sota. Ahora solo les quedaba estar a la expectativa del nuevo ejecutivo que iba a controlar su dinero, el mismo origen con el que un siglo antes se había fundado el banco.
El día en el que saltó la noticia de la fusión, la CNMV suspendió la cotización de Argentaria y BBV a la espera de información relevante, ya que había aparecido antes en prensa que de forma oficial, como suele suceder.
La fusión debía realizarse, además, con celeridad ante la proximidad de las elecciones generales de 1996. Y es que, si no se producía el cambio en el Ejecutivo, Argentaria podría continuar siendo pública, pero el PSOE de aquella época venía de una grave crisis, con la Seguridad Social en quiebra con sonoros casos de corrupción de por medio. Aznar calculó muy bien el momento para iniciar las privatizaciones, ya que no tenía a ningún partido que le pudiera hacer sombra. No obstante, a pesar de ganar las elecciones, no tenía la mayoría absoluta, y tuvo que recurrir a independentistas vascos y catalanes para poder aprobar los Presupuestos.
Las razones que esgrimieron a la oligarquía vasca es que tan solo el 4% del negocio estaba en el País Vasco, mientras que los fondos de inversión controlaban cerca de un 30%. De esta forma, el BBV ya no era una entidad pequeña, sino un banco internacional. Pero había otra razón aún de mayor peso, el Banco Santander acababa de comprar el Central Hispano, ganando una vez más la partida a la competencia, motivo por el que el BBV necesitaba crecer y hacerlo cuanto antes. Las familias industriales del País Vasco no pronunciaron queja alguna a Emilio Ybarra, entonces presidente del BBVA. El nacionalismo vasco, no obstante, se sintió traicionado con la operación.
Para ejercer un mayor control sobre la entidad financiera resultante, BBVA, se estableció una presidencia única, dejando de lado a los gestores de BBV. De esta forma, Francisco González ostenta el poder en la entidad financiera desde el año 2000, sin que nadie en el consejo haya osado pugnar por la silla. José Domingo Ampuero, entonces en la cúpula de BBV, veía hecho añicos su sueño de presidir el banco de la oligarquía vasca.

Millonario gracias a la venta de FG Inversiones Bursátiles a Merrill Lynch

González, por otro lado, se había hecho multimillonario poco antes tras vender su firma de Bolsa a Merrill Lynch en 1996. Esta firma se llamaba FG Inversiones Bursátiles. El banco estadounidense y el actual presidente de BBVA nunca desvelaron el montante de la operación, pero se estimó en unos 11.500 millones de pesetas, que por aquel entonces era una sonada fortuna. Al cambio actual son cerca de 69,12 millones de euros. Para la fusión se entregaron tres acciones de Argentaria por cada cinco de BBV. Curiosamente, Merrill Lynch, el mismo banco que ya había hecho negocios con Francisco González, fue el asesor de la operación.

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