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Emilio Saracho, el último presidente del Banco Popular antes de su resolución y venta al Santander por un euro.

El BCE reconoce que la retirada de dinero por el clima mediático creado fue lo que provocó la caída del Banco Popular

El BCE reconoce que la retirada de dinero del Popular ante una cobertura mediática negativa provocó la caída de la entidad y la ruina de 350.000 accionistas. Instituciones y empresas públicas fueron las que más dinero sacaron en los días previos a la resolución y en los que el Gobierno de Rajoy defendía su solvencia.

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El Banco Central Europeo (BCE) asegura que el Banco Popular no había reducido sus créditos dudosos y que tenía un deterioro sustancial de liquidez por la disminución de depósitos. Aún sin aclarar porque motivos y el Gobierno, con Luis de Guindos a la cabeza aparentemente defendiendo la solvencia del Banco Popular, fueron las institucionesw públicas, desde gobiernos autónomos a empresas públicas, las que más dinero sacaron del Popular en los días previos a su resolución que condenó a la ruina a 350.000 accionistas y que llevó al banco a ser liquidado por un euro al Banco Santander.

Entre los que más destacaron por retirar el dinero del Banco Popular estuvo la comunidad autónoma de Canarias pero también empresas públicas. Entre abril y mayo se retiraron del banco casi 16.000 millones de euros huyendo de la presión mediática y de un presidente, Emilio Saracho, que en vez de generar confianza creo, no se sabe muy bien por qué, un clima de pánico bancario.

El BCE ha publicado información no confidencial de su análisis sobre la situación del Popular antes de su quiebra el 7 de junio y posterior venta al Santander.

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La entidad supervisora asegura que el Popular había fracasado al afrontar sus créditos dudosos por valor de 37.000 millones de euros, con un ratio de cobertura del 45 %, pese a las provisiones de 5.700 millones de euros en 2016.

«Pese a un stock de deterioros de valor de 17.000 millones de euros en el primer trimestre de 2017, no se había logrado una reducción significativa de los créditos dudosos», según el BCE.

También considera que el Popular, que el propio BCE supervisó los meses anteriores a su quiebra, «había experimentado un deterioro sustancial de su posición de liquidez, por una disminución de su base de depósitos».

Asimismo «la entidad supervisada ha estado confrontada con salidas de efectivo en todos los segmentos de clientes», según el BCE.

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El 6 de junio el BCE determinó que el Banco Popular estaba quebrando o iba a quebrar de acuerdo con el Artículo 18 (1) de la Regulación del Mecanismo de Resolución Único.

La resolución es el proceso de reestructurar bancos en quiebra con el mínimo impacto en la economía real y en las finanzas públicas y en la zona del euro las dirige el Consejo de Resolución Única.

El BCE avisa a la JUR y ésta al Santander

El BCE determinó que iba a quebrar e informó al Consejo de Resolución Única, que adoptó la resolución que implicaba su venta al Banco Santander.

El BCE dice que el Popular tenía una rentabilidad escasa, la calidad de sus activos era mala y tenía una cobertura baja del 45% comparada con otros bancos similares.

También destaca que desde enero el Popular había sufrido una cobertura mediática negativa y que la sustitución de su consejero delegado, que llevaba menos de un año en el cargo, desencadenó otra ola de salidas de depósitos.

El BCE añade que la salida de depósitos del 31 de mayo fue «especialmente relevante».

Explica que no objetó proporcionar a la entidad provisión urgente de liquidez el 5 de junio a petición del Banco de España pero que, incluso, con esta ayuda, la situación de liquidez no era suficiente para cumplir con sus obligaciones el 7 de junio.

El Popular apenas tenía capacidad de encontrar financiación en el mercado o mediante operaciones de banca central.

Y a finales del primer trimestre tenía un ratio de capital de máxima calidad respecto a los activos ponderados por riesgo (CET 1) del 10,02 %.