Coca-Cola European Partners da el salto a Oceanía y el Sudeste asiático

Coca-Cola European Partners da el salto a Oceanía y el Sudeste asiático

06 noviembre, 2020
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Actualizado: 06 noviembre, 2020 13:10
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La empresa española Coca-Cola European Partners (CCEP) quiere consolidar su posición como mayor embotelladora mundial de la icónica marca estadounidense y ya se prepara para dar el salto fuera del Viejo Continente con su aterrizaje en Oceanía y el Sudeste asiático, cuando se cumple casi un lustro de su nacimiento.

La firma, controlada por la sociedad española Olive Partners y presidida precisamente por la catalana Sol Daurella, ya ultima la compra de su homóloga australiana, Amatil, en una operación valorada en unos 5.200 millones de euros (6.166,5 millones de dólares) y que le permitirá acceder también a otros cinco mercados: Nueva Zelanda, Indonesia, Papua Nueva Guinea, Fiji y Samoa.

Una vez completada la adquisición, el grupo incrementará en cerca de un 25 % su facturación basándose en los datos de ventas de 2019 (de 12.000 a unos 15.000 millones de euros/14.233,3 a 17.778 millones de dólares), pasará de operar en 13 países a hacerlo en 19 mercados e incrementará en cerca de un 50 % su plantilla, de 23.000 a 35.000 trabajadores.

Un portavoz de CCEP ha detallado a Efe que no se espera alcanzar sinergias significativas con esta adquisición a nivel productivo debido a la lejanía en términos geográficos; el objetivo en esta ocasión es extender el alcance de la compañía para no concentrar su actividad únicamente en Europa.

Además, también le dará la oportunidad de probar la gestión de un portafolio más amplio, ya que a los refrescos y aguas que ya embotella en sus plantas CCEP se suman decenas de marcas de bebidas alcohólicas y con café en el caso de Amatil.

La compañía australiana «es muy fuerte también en temas de digitalización y de sostenibilidad», según estas mismas fuentes, que recuerdan que se trata de dos tendencias clave dentro del sector de gran consumo.

Esta operación de concentración debe contar con el beneplácito de The Coca-Cola Company, ya que figura en el accionariado tanto de CCEP como de Amatil.

El modelo empresarial del mítico refresco descansa sobre una compañía encargada de la gestión de la marca a escala global desde Atlanta (The Coca-Cola Company) que llega a acuerdos con plantas embotelladoras por todo el mundo para que se encarguen de las labores de producción.

Actualmente cuenta con cerca de 250 socios y CCEP es el más grande de todos ellos desde su nacimiento en 2016, cuando se fusionó la división ibérica -que previamente había integrado a todos los embotelladores del país- con la alemana Coca-Cola Erfrischungsgetränke y Coca-Cola Enterprises, que operaba en Europa occidental.

Hoy en día, la parte española (Olive Partners) figura como principal accionista de CCEP con cerca del 36,5 % de los títulos y le sigue The Coca-Cola Company con otro 19,5 %; el restante 44 % es el que se encuentra a disposición de los inversores en bolsa.

The Coca-Cola Company tiene una participación del 30,8 % en la embotelladora australiana que ahora quiere adquirir CCEP. Esta última ha incluido en su oferta la opción de pagarle una parte del importe en acciones, por lo que el porcentaje controlado por la firma estadounidense en el grupo europeo podría aumentar.

La historia de Amatil se remonta a principios del siglo XX, cuando era una firma dedicada al tabaco. Hasta la década de los 60 no se introdujo en el sector refrescos -los australianos conocieron la Coca-Cola en la Segunda Guerra Mundial- y años después cambió su nombre (1977), se desligó de su división tabaquera (1989) y comenzó su expansión por su zona de influencia.

En el parqué, CCEP se ha resentido por la pandemia y sólo en los últimos doce meses acumula una devaluación del 36 %: ha pasado de cotizar en el entorno de los 46 euros -llegó a tocar los 52 euros en este mismo período- a rondar los 30, por debajo incluso de los 35,58 con los que comenzó a cotizar en bolsa en 2016.

Este comportamiento bursátil coincide con la caída de ventas de los últimos meses como consecuencia de los cierres en hostelería y la parálisis del turismo por la pandemia, ya que su facturación bajó un 16 % en el primer semestre (hasta los 4.800 millones de euros) y su beneficio se contrajo un 75 % (hasta los 126 millones). EFECOM

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