Comprar una vivienda nueva o reformar la actual ¿Qué es mejor?

Comprar una vivienda nueva o reformar la actual ¿Qué es mejor?

26 junio, 2017
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Actualizado: 26 junio, 2017 10:42
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Las familias y sus necesidades van evolucionando y cambiando a lo largo del tiempo. En ocasiones, la vivienda habitual ya no se adapta a éstas y es necesario un cambio.

Los expertos del BBVA, banco que cuenta con gestores especializados en la materia, dan cuatro puntos claves a tener en cuenta para tomar la mejor decisión.

Porque no siempre, señalan desde este banco, es una decisión sencilla y hay múltiples aspectos financieros a tener en cuenta. O, quizás, cuestiones que tienen que ver con las nuevas necesidades que surgen. En muchas ocasiones una reforma no va a resolver las necesidades que se presentan y es preciso un cambio de vivienda.

Necesidad de financiación

Dado que el mercado inmobiliario ha sufrido un ajuste importante, la cantidad a financiar será menor que la que se hubiera solicitado hace unos años para adquirir la misma vivienda.

Es cierto que la hipoteca supone una cantidad importante a lo largo de un periodo de tiempo prolongado. En un cambio de casa, lo más habitual es permutar una por otra, liquidando el importe de la hipoteca de la vivienda que se vende y solicitando una nueva por la cantidad a financiar que correspondiente a la nueva vivienda. El importe se puede calcular fácilmente con nuestro simulador de Hipoteca.

En el caso de las reformas del hogar, la financiación muchas veces se solventa con un préstamo personal. La cantidad que se puede obtener para realizar la reforma de una vivienda dependerá un poco de las condiciones financieras del solicitante. Aquellos que quieran hacerse una idea de las cifras pueden consultar el simulador de préstamo personal. Esto será de gran ayuda para ver hasta dónde se puede llegar, periodos de amortización, etc.

Impuestos

Cuando una persona tiene que decantarse por comprar o renovar, también deberá sopesar los impuestos que debe pagar. Por ejemplo, no es lo mismo comprar una vivienda nueva que de segunda mano. Los inmuebles nuevos están sujetos a un 10% de IVA mientras que los de segunda mano soportan el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP). Aquí el tipo abarca del 6% hasta el 8% dependiendo de la comunidad autónoma y la cuantía de la vivienda.

Por lo que respecta al IVA, también varía en función del tipo de vivienda. La libre soporta un 10% del importe escriturado. Mientras que en las de protección oficial de régimen especial y de protección oficial de promoción pública se sitúa en el 4%. Aunque si ya se dispone de una vivienda en propiedad el acceso a estas alternativas es casi imposible.

En el caso de las reformas, además del coste de materiales y la mano de obra, hay que añadir el de las licencias y tasas del Ayuntamiento. Al que también hay que sumar el Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras, que supone el 4% del presupuesto aproximadamente. Todo varía en función de si se efectúa una obra mayor o menor.

Deducciones en el IRPF y ayudas a las reformas

Otra cuestión importante es comprobar las deducciones que existen por la compra de una vivienda habitual. Si actualmente se están aplicando deducciones en el IRPF porque la vivienda habitual se adquirió antes de 2013, cambiar de vivienda no es un buen negocio a efectos fiscales. Se perdería dicha deducción.

Lo mismo ocurriría si se hubiera efectuado alguna reforma por la que también se tuviera derecho a deduccióm. Ya sea con financiación propia o recurriendo a ajena. En este caso, el cambio a una nueva vivienda nos haría perder dichos beneficios fiscales. De todas formas, si se realiza una reforma, existen otras ayudas y subvenciones a las que poder acogerse. Por lo general, tienen que ver con la eficiencia energética y facilitan la sustitución de la caldera, aire acondicionado, los electrodomésticos o las ventanas. Suelen depender de planes de las comunidades autónomas y el Ministerio de Industria.

Conseguir lo que se necesita con una reforma

Los principales inconvenientes asociados a una reforma tienen que ver con los plazos de finalización de la misma y su ejecución. También si al final se va a conseguir con la inversión realizada lo que se necesita para vivir cómodamente en el mismo inmueble. Muchas veces, aunque la única solución parecía adquirir un nuevo inmueble. Es cuestión de renovación de infraestructuras y reorganización del espacio para que la vivienda habitual tenga todo aquello que se necesita.

Por último, cuando se efectúa una reforma, pueden surgir inconvenientes. Por eso, para no sufrir tensiones financieras, sería recomendable reservar un 10% del presupuesto. Esto iría destinado a factores imprevisibles que pueden aparecer una vez iniciada la obra. Por lo general, siempre hay algo que está fuera del presupuesto inicial.

También es cierto que son muy atractivas las oportunidades del mercado inmobiliario, en el que la vivienda ha sufrido un ajuste de precios muy acusado desde 2008, siendo posible acceder a inmuebles que hace unos años parecían reservados sólo a unos pocos. Esto hace que la posibilidad de cambiar de vivienda sea muy atractiva aprovechando los precios bajos.

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