Con motivo del Día Mundial contra el Cáncer de Mama, que se conmemora hoy, AstraZeneca presenta una nueva edición de la campaña “El Sillón Rosa”, un espacio de diálogo testimonial que reúne a profesionales sanitarios, pacientes, cuidadores y personalidades para abordar la enfermedad desde una perspectiva integral.
Los avances en la prevención, los métodos de diagnóstico y la innovación en los tratamientos contra el cáncer de mama han permitido transformar de forma significativa el pronóstico de la enfermedad. En España, la supervivencia a cinco años es del 82,8 % de forma global y supera el 99 % cuando la enfermedad se diagnostica exclusivamente en la mama. Según las estimaciones de SEOM, en 2026 se diagnosticarán 38.318 nuevos casos de cáncer de mama en España. Asimismo, aproximadamente un 30 % de las mujeres diagnosticadas en estadio temprano experimentarán una recurrencia con metástasis a distancia, y entre un 5 y un 6 % presentan metástasis en el momento del diagnóstico.
En este contexto, el verdadero desafío es equilibrar eficacia terapéutica y calidad de vida, impulsando investigación, acceso a la innovación y terapias guiadas por biomarcadores, pilares de la medicina de precisión, la responsable del aumento de la supervivencia del cáncer lograda en las últimas décadas.
Prevención y detección precoz: hábitos y cribado
En la nueva edición de la campaña ha participado, entre otras voces, la Dra. Susana de la Cruz, oncóloga médica del Hospital Universitario de Navarra y vocal de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). Desde su experiencia clínica, subraya la necesidad de individualizar el abordaje: “aunque muchas veces metemos todos los casos en el mismo saco, siempre les ponemos apellidos. Y cada cáncer de mama lo vamos a tratar diferente”.
La prevención primaria y la detección precoz continúan siendo dos ejes esenciales para mejorar resultados en salud. De la Cruz recuerda que las pruebas de cribado no sustituyen los hábitos saludables y llama a reforzar el cuidado diario, “a veces creemos que solo por hacer las mamografías prevenimos, pero lo más importante es no encontrar nada y para ello es importante el cuidado del día a día. Por lo tanto, debemos enfatizar la alimentación sana, el ejercicio y minimizar tóxicos”. En este sentido, las recomendaciones médicas coinciden en señalar la importancia de reducir o eliminar el consumo de alcohol, mantener un peso corporal adecuado, practicar ejercicio físico de forma regular y cuidar la alimentación.
Los programas de cribado poblacional y las revisiones periódicas se consolidan como otras herramientas clave de prevención
En esta línea, la karateka Sandra Sánchez, campeona olímpica y europea, se ha sumado a la campaña para poner el foco en la concienciación y el autocuidado como parte de la prevención. “Nuestra casa es nuestro cuerpo y cuanto mejor nos cuidemos y mejor combustible le echemos, en alimentación y deporte, mejor calidad de vida vamos a tener”, señala y recuerda el cambio en la situación general del cáncer de mama. “Noto muchas diferencias de hace unos cuantos años a ahora en cuanto a la información, en cuanto al acceso a pruebas de diagnóstico y de prevención”. Y es que, según apuntan las protagonistas de El Sillón Rosa, la combinación de hábitos saludables con programas de cribado poblacional y revisiones periódicas permite detectar tumores en fases iniciales, cuando las opciones terapéuticas son más eficaces y la tolerancia clínica suele ser mejor9.
Así, los programas de cribado poblacional y las revisiones periódicas se consolidan como otras herramientas clave de prevención para detectar tumores en fases iniciales y multiplicar las posibilidades de curación9.
Las pruebas de imagen como la mamografía permiten detectar lesiones en fases muy iniciales o asintomáticas, lo que incrementa sustancialmente las probabilidades de curación o de cronificación de la enfermedad10. Además, la combinación de estos controles médicos pautados con la monitorización de biomarcadores posibilita diseñar un seguimiento estrecho y adaptado al perfil individual de cada mujer.
Hacia una oncología más predictiva
La evolución sobre el cáncer de mama está cada vez más ligada a la medicina de precisión, un modelo que permite adaptar las decisiones clínicas a las características biológicas del tumor y a la situación de cada paciente. En este contexto, el análisis de biomarcadores se ha convertido en una pieza clave para caracterizar la enfermedad y seleccionar terapias dirigidas con mayor probabilidad de eficacia, optimizando al mismo tiempo la tolerancia y la calidad de vida.
La Dra. de La Cruz explica que el análisis de biomarcadores permite caracterizar las particularidades de cada tumor para aplicar terapias dirigidas de alta precisión. Para la experta, la clave de un tratamiento exitoso reside en la personalización y en generar confianza desde el primer momento, “la primera consulta con una paciente es la más importante, y adaptar los tratamientos a cada paciente de manera personalizada, no solo por biología del tumor, sino por características socio familiares o socio personales a lo largo de toda la enfermedad”.
La integración de la biopsia líquida facilita el seguimiento continuo
Mediante los biomarcadores se permite identificar los “apellidos” biológicos de cada paciente, facilitando la selección de terapias dirigidas que actúan de forma selectiva frente a la enfermedad, lo que impacta en la eficacia y en la calidad de vida. Sobre este avance, la Dra. de la Cruz enfatiza el cambio de paradigma frente a los abordajes tradicionales: “Afortunadamente se han desarrollado fármacos dirigidos contra los biomarcadores con una eficacia mayor que la de tratamientos más clásicos”. La oncóloga recalca que estos avances permiten establecer un plan a medida desde la primera consulta, lo que podría contribuir, en determinados casos y según la evolución de cada paciente, a controlar la enfermedad durante más tiempo y a preservar su calidad de vida.
En este punto, la integración de la biopsia líquida facilita el seguimiento continuo de las alteraciones moleculares del tumor, abriendo paso a una práctica oncológica más predictiva, personalizada y precisa. Esta herramienta facilita la monitorización de la dinámica molecular del cáncer y permite anticiparse a la aparición de resistencias farmacoterapéuticas antes de que se manifiesten clínicamente, abriendo la puerta a un control más estrecho y personalizado de las posibles recaídas.
Seguir por este camino es fundamental para abordar casos complejos como el cáncer de mama metastásico, que afecta aproximadamente a una de cada 20 mujeres con un nuevo diagnóstico5.


